Comenzó en una Ruta a México y se quedó con el deporte

“Goga” y sus historias de ciclismo

La voz de Georgina Ruiz acompaña las carreras más importantes del mundo en la pantalla del Canal Caracol. En la ruta se transforma en una voz de aliento para los corredores. Le duele un poco hablar de la situación del deporte en su país, porque no es la mejor.

Georgina Ruiz Sandoval tiene un blog llamado Bici Goga, que está dedicado al ciclismo. / Óscar Pérez - El Espectador

Usted se sabe el nombre de todos los ciclistas y tiene historia para cada uno, ¿cómo ha hecho para conocerlos tanto?

Hay que tener el compromiso de sacrificar compañía de la familia e incluso ahorros personales para poder estar en diferentes carreras. La única manera es conocerlos personalmente, hablar con ellos, ver cómo pedalean y cómo llegan. Conocer la dimensión de cada uno, pero en Europa.

¿Disfruta compartir con ellos?

¡Claro! Cuando estoy lejos de casa, ellos se convierten en mi familia. Los muchachos me han regalado su amabilidad y sus sonrisas. Eso me hace sentir que colaboro en algo, por lo menos en la presencia, porque no es fácil llegar hasta allá. Se dan cuenta de que la cara que ven con más frecuencia en carrera es la mía (risas) y saben que estoy pendiente de ellos.

¿Cuál es el ciclista más cercano a usted?

Tengo afinidades muy lindas con cada uno y no quiero que ninguno se sienta mal. A todos los estimo, incluso a los nuevos. Tengo mucha cercanía con Rigo, Carlos Betancur y con Jarlinson ni te digo, hemos derramado lágrimas los dos. De los europeos, los españoles son muy amables: Alberto Contador es superlindo y respeta mucho a los corredores colombianos; Carlos Verona, David de La Cruz, Purito Rodríguez, Gianluca Brambilla.

¿Qué pasó con Jarlinson?

En el Giro de Italia, el último que corrió el Team Colombia en 2015, él estaba por llegar en los últimos 100 metros. Ya estábamos cantando que iba a ganar y lo rebasaron de atrás… Cuando vio eso, se le acabaron la moral y las piernas. Hablamos después y me dijo: “No sé por qué siempre llego tercero”. Lo abracé y se me salieron las lágrimas. En esos momentos, te das cuenta de la fragilidad de los ciclistas. Son como cualquiera de nosotros y lo están dejando todo en la carretera.

¿Tiene anécdotas con otros ciclistas colombianos?

Otra muy bonita fue cuando Carlos Betancur ganó la camiseta de los jóvenes del Giro de Italia. Fue una locura porque llegaron en nieve. Antes de la etapa, nos habíamos visto y me dijo: “Esa camiseta es mía, yo se la voy a quitar”. “Está en ti”, le respondí. Pinchó a la salida, cambió la rueda, no se sabía que había pasado y yo estaba sufriendo. Después llegó la famosa imagen en la que Wilson Marentes lo empieza a empujar. No sé cómo hizo, saltó para adelante y ganó.

¿Qué le dijo?

Regresé a la carpa a entrevistarlo y estaba solito, con su camiseta blanca, esperando que alguien llegara a entrevistarlo y aproveche para ir a abrazarlo. Me dijo: “Ya ves, reina, sí pude”. Esas cosas se le quedan a uno. Ellos son como mis sobrinos.

¿Por qué le emocionan tanto los títulos de los ciclistas colombianos?

Porque los conozco. Los he visto crecer como personas y como deportistas, con su carácter y sus resultados. Cuando estás pendiente de ese desarrollo, los entiendes más y te comprometes con ellos. Incluso he conocido a sus familias. Uno sufre igual cuando les va mal y hay felicidad cuando les va bien.

¿Cuál es la narración que más recuerda?

Hay dos que me causan mucha alegría. Cuando Mauricio Soler fue campeón de la montaña, porque no lo teníamos en el radar y nos dio esa alegría. También cuando Nairo hizo su exhibición en 2013 y lo puso en el ojo del mundo, aunque eso lo ha complicado un poco porque ahora todos están encima de él. A lo mejor se destapó porque era fresco y nuevo, no tenía todas las miradas encima y es más fácil ser exitoso de esa manera.

Cuando comienza la temporada, ¿cuál es la carrera que más espera?

El Giro de Italia, porque lo he visitado más. Es una organización muy amable y cuando estás allá, en Italia, se siente la energía de la competencia en cada espacio por el que pasa la carrera. Es una fiesta en el país. Las casas ponen todos los detalles posibles rosas y eso lo hace especial. No hay un momento en el que tú dejes de ver ese color. Las montañas son espectaculares.

¿Qué pasa con el ciclismo mexicano?

¡Ay, no! Me da mucho pesar porque sigo en contacto con mis niños que están creciendo y se dedican al profesionalismo en esto. La Federación no ha sido capaz de crear un calendario bueno para que nuestras camadas de ciclistas tengan acción y sean vistas por el mundo. Van como cinco años en los que posponen las fechas de la Vuelta a México.