“La infidelidad del espíritu” es su sexto libro

Jaime Jaramillo: servir para sanar

“Papá” Jaime lleva años sirviendo a los otros a través de la fundación Niños de los Andes. En su último libro habla sobre las posibilidades terapéuticas de ayudar a los demás.

Jaime Jaramillo trabajó como ingeniero geofísico y de petróleos antes de dedicarse a escribir y a la filantropía. / Gustavo Torrijos

¿A quién va dirigido su nuevo libro, “La infidelidad del espíritu”?

Este libro es para la gente que siente un gran vacío en su interior, un vacío que tratan de llenar con cosas como las drogas, el alcohol o las compras compulsivas. Quería mostrarles a esas personas que cuando uno ama, perdona y sirve, se vuelve testigo de la felicidad de otros y nos realizamos porque cumplimos nuestra tarea en la vida.

Dar incondicionalmente es una de sus recomendaciones para evitar la depresión, ¿por qué?

Los actos de amor incondicional le dan significado a la vida. Cuando damos sin expectativa, el cerebro empieza a generar serotonina y dopamina, lo que hace que la depresión empiece a desaparecer. Cuando le damos lo mejor que tenemos a otra persona, nuestro cerebro también deja de producir cortisol y adrenalina, que son los causantes de estrés y enfermedades.

¿Influye nuestra educación en que nos cueste tanto trabajo dar?

Nos programaron para tener y acumular cosas. Desde niños nos dicen que debemos ocupar el primer lugar y hacer todo lo posible por impresionar a los demás. La mayoría de la gente desperdicia su tiempo buscando aprobación. La vida se les pasa por el lado y al final se preguntan ¿por qué no di?

O también nos enseñan que dar es un sacrificio…

Sí, en los colegios nos dicen que tenemos que dejar de ser lo que somos para complacer a maestros amargados y a una sociedad llena de miedo. Las religiones también tienen mucho que ver, porque nos dicen que lo que damos nos lo van a pagar en otra vida. Eso no tiene sentido. Lo que uno siembra, lo cosecha en esta tierra en forma de paz, amor y alegría.

¿Saber identificar nuestras emociones ayuda a superar las fallas de nuestra educación?

A partir de la autoobservación y el silencio uno pude ver las emociones, aceptarlas y entender qué es lo que estamos pensando y cómo funcionan nuestras creencias. Ninguna creencia es verdadera y la mayoría de ellas están relacionada con el miedo. Cuando cuestionamos esas creencias, podemos desprogramar la educación que recibimos y empezamos a dar, amar y servir.

¿Cómo nos alejan de la posibilidad de servir sentimientos como el miedo?

Todas las religiones, de una u otra forma, tratan de controlar a través del miedo y la culpa. El miedo nubla el entendimiento y bloquea la razón. Si tenemos miedo, no sabemos a dónde queremos llegar y terminamos trabajando para quienes sí tienen sus metas claras. Cuando logramos manejar nuestras emociones, superamos el miedo y podemos trabajar para darles amor y alegría a los otros.

¿Ha aplicado esta forma de pensar con los niños que recibe en la fundación Niños de los Andes?

Cada niño que sale de la fundación tiene en la mente que no vino al mundo a tener cosas, sino a encontrar paz, a buscar el amor en cada cosa que hacen y a dar lo mejor a los demás. Ha sido espectacular porque estos niños, que vivían en las alcantarillas, que eran drogadictos y criminales, están regados por el mundo entero y ahora son médicos y sociólogos y ganan premios de liderazgo.

Antes de este libro escribió “Te amo, pero soy feliz sin ti”, ¿están relacionados?

En ese libro muestro que cuando depositamos nuestra felicidad en el exterior, la perdemos porque deja de depender de nosotros. Nosotros creemos que amar es depender y dejar de ser lo que somos por complacer a una persona y eso no lleva a otra cosa que no sea la depresión y el sufrimiento. De nuevo el problema es la educación, porque nos enseñan a competir y no a compartir.

¿Todos podemos superar el miedo y aprender a dar?

Una persona con miedo dice cosas que no quiere decir y hace cosas que nunca quiso hacer. Cuando uno juzga, critica, calumnia y es ingrato, eso es lo que atrae. Nuestra misión es amar, perdonar y servir, pero antes de llegar allí debemos ser egoístas. El único requisito para dar alegría es estar bien.