Jimmy Matiz, el corredor de autos más famoso entre los niños

Jimmy Matiz entró al mundo de las carreras hace doce años y en diciembre de 2017 decidió compartir su pasión con los niños de la Fundación Giraka, para enseñarles sobre este deporte.

Jimmy Matiz tiene dos hijas, María Camila y Sofía, quienes son su principal apoyo en las carreras. / Óscar Pérez - El Espectador

¿Cómo comenzó a correr?

Es derivado de una pasión muy grande que tengo por los carros. La mayoría de personas que trabajamos en el mundo de la salud, siempre buscamos hacer algo diferente para desconectarnos un poco del tema. Entonces, yo encontré esos espacios para poder distraerme. En los carros llevo 12 años, pero corriendo en el autódromo en circuito, tres.

¿Por qué vinculó a los menores al mundo de las carreras?

Unos muchachos de la página web Última Curva me invitaron a un evento con niños de la Fundación Giraka, que queda en el barrio Paraíso, en Ciudad Bolívar. Querían que llevara el carro de carreras para que lo conocieran y ahí nació mi motivación. Fue muy bonito, porque ellos se subieron y preguntaron sobre un mundo que desconocían totalmente.

¿Qué hace con ellos?

Quise invitarlos al autódromo. En abril, el Día de los Niños, con mis patrocinadores organizamos un bus con toda la logística del caso. Llevamos a los niños al autódromo, nunca lo habían visto y para ellos fue algo maravilloso. De ahí se han desprendido otras cosas. Los muchachos de Última Curva hacen jornadas los sábados con ellos sobre autos y tenemos programadas nuevas visitas a las carreras.

¿Cuál es su objetivo al compartir su pasión por los autos con los niños?

Muchas personas piensan que el único deporte que nos puede transmitir esas sonrisas y esa energía es el fútbol. En el autódromo corre muchísima gente y en diferentes categorías, pero nunca a nadie le ha importado algo diferente a subirse a su carro y correr. Es un deporte costoso y quería acercarlo a más personas.

¿Por qué eligió que su público fueran ellos?

Yo tengo una nena muy pequeña y ella no era muy simpatizante de que corriera en el autódromo, porque decía que algo me iba a pasar. Incluso llegó a cerrarme la puerta del apartamento y no dejarme entrar porque venía de correr. Pero me fui ganando su corazón, me inventé la gorra con el número del carro y le enseñé de las carreras; ahora ella va a verlas con sus amigas.

¿Cuál es el momento que más recuerda con los niños en el autódromo?

Una vez una niña dijo que cuando fuera grande y tuviera dinero, todos los días iba a ir al autódromo. Fue algo que a todos nos impactó. Otro día, mis patrocinadores (Básculas BBG, Implantes Dentales MIS y Honda Automóviles) les dieron unos kits para pintar y ellos eran encantados dibujando todos los carros que había en el autódromo.

¿Tiene algún mensaje para los otros pilotos?

La invitación es a hacer que nuestra felicidad irradie a los otros. Uno quiere gozarse su carro y su triunfo sin importar quién esté en la tribuna. Es un deporte muy competitivo que por sus costos y el ambiente en la carrera te hace egoísta, pero este tipo de actividades han tenido efecto, ellos se dan cuenta de que uno se puede gozar el tema del carro de otra forma.

¿Qué ha aprendido usted de los niños?

Uno se puede divertir muchísimo con muy poco. Para hacerlo en el autódromo hay que invertirle muchísimo dinero a todo, tienes que sacrificar tiempo de tu familia porque estás desde muy temprano allá, es mucho sacrificio en varias cosas y veo que los niños se lo gozan. Para ellos, una firma de autógrafo o un sanduchito mirando pasar carros es su felicidad y eso es lo que más se queda en mi corazón.

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