Alexandra Rada es esposa del reconocido cirujano Sergio Rada

La médica estética que cura almas

La médica cirujana cuenta cómo desde hace más de 20 años se dedica a esta especialidad. Asegura que el 99 % de las personas que se acercan a ella lo hacen porque tienen un problema personal que pretenden curar con arreglos físicos.

Alexandra Rada tiene más de 20 años de experiencia en la medicina estética. / Cortesía

¿Quién es Alexandra Rada?

Soy médica de Cali desde hace más de 17 años. Siempre supe que mi labor era ayudar a los seres humanos, es decir, lo estudié por vocación. Quise ser ginecobstetra o pediatra, pero se me apareció un hombre en mi camino, que fue el doctor Sergio Rada, y el rumbo me cambió.

¿Cuál es el complemento de la medicina estética?

Tengo otros conocimientos aparte de la medicina, como la gastronomía, porque quería demostrarles a mis pacientes que comer sano no era comer feo. Durante muchos años me pregunté por qué terminé aquí, y hubo una niña que marcó mi vida. Ella tenía 19 años, pesaba 110 kg y ya había perdido la esperanza en su salud. Decidí regalarle las primeras sesiones y le dije que íbamos a hacer el esfuerzo para que ella no perdiera su fe. El primer fin de semana perdió 3 kg y de ahí en adelante sólo fue un proceso exitoso hasta obtener 50 kg menos. Con ese caso me di cuenta de que no trataba sólo enfermos físicos, sino que también podía curar el alma y de esa manera renacer. Aunque no fuera una enfermedad mental, sí era de la autoestima.

¿Considera que todas las personas que se hacen una intervención estética lo hacen por autoestima?

Creo que todas las personas que llegan a mi consultorio tienen un dilema. El 99 % de quienes buscan un tratamiento médico estético lo hacen porque tienen un dolor en el alma, y esa es la parte que me tocó a mí, sanar otra zona del cuerpo. Eso es muy satisfactorio. Empecé a ver que las mujeres que se hacían algún tratamiento se volvían poderosas, pasaban de ser mujeres que permitían maltratos y ultrajes, se empoderaban y no lo volvían a permitirlo. Estas mujeres se llenaban de amor propio, y sólo el que tiene esto puede dar el verdadero amor.

En ese sentido, ¿usted diagnostica el alma?

No les pregunto muchas cosas, porque inicialmente sería atropellar lo que el paciente tiene escondido. Uno siempre trata de esconder lo que le está doliendo en el alma. Pero Dios me ha regalado la capacidad de ver en los ojos y en el comportamiento, un poco más adentro. Además, una paciente que de entrada me dice que quiere hacerse de todo, sin importar el precio, es porque algo le está doliendo y por eso siempre les pregunto: ¿estás bien? Y ya mis pacientes comienzan a abrirse conmigo. Necesito que mis pacientes entiendan que no es pagando y haciéndose algo estético como sanan el problema que hay. Porque a veces la gente piensa que haciéndose algo externo alivia los dolores internos.

Cuéntenos sobre el premio que ganó…

Gracias a un médico de Portugal que conocí en un congreso en Ecuador, aprendí una nueva técnica llamada hilos absorbibles, que me llamó la atención porque ayuda a levantar la piel de una manera excelente. Él me enseñó la técnica y yo lo hice como si toda la vida lo hubiera hecho. Al siguiente día ya tenía cinco pacientes acá en Colombia interesadas, entre ellas la joven de 19 años que bajó más de 50 kg, a quien le puse estos hilos tensores. Luego de un año fue el caso clínico que ganó entre millones de casos mundiales. A finales de mayo me voy a Tokio a que me premien por esta técnica y con esta joven.

¿Qué puede decirles a todas las mujeres que han sufrido terribles experiencias con las cirugías estéticas por culpa de los médicos de garaje?

Tengo que mostrarte primero una diferencia entre lo que hago y la cirugía plástica. Desde la medicina estética no hacemos nada quirúrgico, y tratamos de encontrarle una solución a ese problema, sin necesidad de llegar a un riesgo quirúrgico y anestésico. Sin embargo, hay una parte muy importante: ¿por qué una mujer es capaz de someterse a una cirugía con un profesional no idóneo? Porque volvemos al problema del alma, porque la mujer de hoy piensa que un procedimiento estético va a sanar su corazón o de manera mágica va a transformar su vida, y así no es.