Édgar Álvarez es egresado de la Escuela de Artes del Distrito

La plastilina no es sólo para niños

El artista plástico, con sus creaciones y proyectos educativos busca generar conciencia social, sobre todo en temas como el respeto a los animales y a los habitantes de calle. “Plastilina para los amantes de los animales” es su más reciente libro.

Édgar Álvarez realizó el libro “Plastilina para los amantes de los animales”, en el que busca promover el respeto hacia estos seres. / Gustavo Torrijos - El Espectador

¿Cómo comenzó en el mundo de la plastilina?

Desde pequeño, pero a los 17 años todo se formalizó cuando hice un corto animado en plastilina que salió en un programa llamado Cómo le parece. En esto ya he publicado cerca de 13 libros, antes no había mucho campo.

¿Alguien más trabajaba con plastilina cuando empezó?

La plastilina siempre tiene la asociación con la infantil, por eso muchos de mis maestros me pedían que cogiera oficio, me preguntaban por qué hacía muñecos con plastilina. No es un material muy convencional para el arte, la gente lo subestima, justamente por eso hoy hay un campo tan grande.

¿Qué encontró en ese material para explicar las cosas?

Algo que es muy rico es que todos la hemos usado, todos nos hemos untado de plastilina en algún momento y eso permite acercar a la gente. Llegar con mensajes de temas sociales a través de ella, es muy interesante.

¿Por qué creó “Se lo explico con plastilina”?

Nació en Los Ángeles y fue muy chévere, porque allá se me metió el tema de la conciencia social. En ese momento estaban en el paro campesino, que me tocó muchísimo porque mi abuelo es de Ráquira, y empecé a publicar imágenes sobre eso que después se usaron en las marchas. Fue increíble. Mi interés es darles voz a muchos temas.

¿Como cuáles?

He trabajado mucho con habitantes de calle, es lo que hacía en esa época en Los Ángeles, y lo relativo a los animales me mueve mucho. Además, me he metido en asuntos políticos. Mi objetivo es crear mensajes que propicien el diálogo.

¿Qué hace que elija trabajar sobre algún tema?

Me muevo mucho por la indignación, hay cosas que pasan que son el colmo y me hacen querer trabajar aún más.

Usted retoma un dicho popular con su nueva obra, ¿por qué?

A veces toca mostrarle a la gente cosas que pueden ser obvias, pero hay que reiterarlas. También me encarreta mucho la pedagogía, por eso quiero explicar en palabras sencillas qué es lo que pasa.

¿Cuál es la figura más difícil que ha hecho en plastilina?

He realizado muchos personajes. Creo que reflejar la simpleza es más difícil, pero hay unos que toman más tiempo. Es algo que fluye y me lo gozo.

¿Cómo nació su libro “Plastilina para los amantes de los animales”?

Estaba en Nicaragua, me tocó ver la imagen de un miquito con correa y sentí mucha impotencia por él. Eso me llevó a buscar qué podía hacer en esos casos, porque el maltrato animal se convirtió en algo muy común. Me quedé pensando y me propuse dar mensajes serios que sirvan a los maestros y a los alumnos sobre los animales.

¿Por qué se enfocó en animalismo?

Es interesante ver que une a la gente. La paz empieza desde lo cotidiano, respetar a los animales, por ejemplo. En ocasiones permitimos que los niños maltraten a los animales y por eso es muy chévere y valioso enseñarles la importancia de la vida.

Távata, su gata, está en todo el libro, ¿fue su inspiración?

Ella es mi compañera, la que da los mensajes animalistas absolutamente radicales. Ella es la voz, siempre está hablando de que es el colmo que pasen cosas como las peleas de gallos y las corridas de toros.

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