María Isabel Herrera, una mentora en la moda

Trabajó para reconocidas marcas en el exterior y volvió a Colombia con la convicción de enseñar a partir de su experiencia para que el talento emergente encuentre un espacio en la industria.

María Isabel Herrera estudió diseño de modas en Lasalle Collage, en Montreal. / Gustavo Torrijos - El Espectador

¿Cómo comenzó en la moda?

Por pasión y gusto. Tuve la fortuna de trabajar para marcas internacionales de moda que me enseñaron a hacer mejor las cosas.

¿Por qué trabaja ahora por los diseñadores colombianos?

Tengo un show room de moda colombiana y encontré que ellos no son lo suficientemente expertos para estructurar un negocio rentable con su trabajo. Les hace falta tener puntos claves en calidad, definir los precios justos para el mercado y encontrar esa conexión entre lo que busca la gente, lo que saben crear y cómo hacerlo.

¿Por qué se enfoca en el mejoramiento del mercado nacional?

Hay oportunidades y una gran posibilidad de proyectar el trabajo. Es importante que ese sea el primer paso antes de salir, dar el brinco a una exportación, para tener la seguridad de que los productos propios cumplen los estándares. Calidad, pedidos, colecciones, todo eso debe ser claro. Cuando un diseñador domina su plaza, está preparado para dar un brinco internacional.

¿Lo que falta es dominar la moda “a pequeña escala”?

Exactamente. Es una primera etapa que debe hacerse con un nivel de conciencia muy alto. El mundo de la moda es un entorno de detalles y perfección, todo debe ser estético, porque por ahí las personas se enamoran y complementan su estilo.

¿Cómo pueden llegar los diseñadores a esa perfección?

Con asesorías. En la academia falta incluir una parte importante de los negocios para enseñarles cómo costear y mercadear, y dónde vender. Esa información sólo la obtienen de quienes ya pasaron por ese camino, se equivocaron, se levantaron y saben cómo es el cuento.

¿Qué la motiva a compartir su conocimiento?

No lo hago sola, sino con mi dupla Karen Moreinis. Nos complementamos, creemos en el talento local y queremos potenciarlo. La economía nacional está atravesando un momento difícil, queremos vender productos colombianos de nivel europeo. Para eso hay que enseñar a trabajar y a producir desde nuestro núcleo. Así crecer será más fácil.

¿Por qué es un momento difícil?

Hace dos años, cuando se disparó el dólar, la parte comercial quedó muy afectada porque la mayoría estaba basándose en marcas internacionales y productos importados. Si logramos crear una base sólida de comercio colombiano en la moda tendremos una economía compartida importante, porque estaremos generando empleo dentro de nuestro mismo núcleo, comprando insumos nacionales y fortaleciendo una cadena de valor completa.

¿Qué le hace falta a la industria colombiana?

En materiales y confección, que es el alma de la prenda, hay que encontrar los insumos ideales. En términos textiles hay mucho, pero para moda el portafolio no es tan amplio. Además, cuando se hacen correcciones de colecciones de diseñadores en pasarela muchas veces están mostrando su inspiración, pero son cosas que no son comerciales.

Uno ve la pasarela y se pregunta cuándo usaría algo así.

Incluso piensas “cuándo me voy a disfrazar así”, es complicado, pero sí existe la manera de aterrizar esas creaciones al mundo comercial. Cuando hablamos de diseñadores pequeños, para tener un país competitivo en términos de moda, debemos desarrollar el talento, saber administrarlo y venderlo.

 

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