Estuvo en una charla en la Filbo

Periodismo científico: un reto para los medios y las universidades

Ángela Posada-Swafford lleva cerca de 25 años escribiendo sobre temas de ciencia y participó en un conversatorio de la Feria del Libro acerca de la relación de amor y odio entre periodistas y científicos.

Ángela Posada-Swafford dice que en Colombia se necesitan más especializaciones en ciencias. / Cortesía

¿Cómo ha sido su experiencia con la prensa universitaria y en el periodismo científico en Estados Unidos?

La prensa universitaria en ese país es una cosa sofisticada, muy completa. Por un lado, tiene montones de productos: publicaciones impresas, podcasts en radio, entre otras. Por el otro, tienen algo que me encanta: las oficinas de comunicaciones, pero no sólo universitarias, sino también las que se encargan de estar siempre conectando a los periodistas con los científicos. Es genial porque es como un trípode: el periodista, el científico y la persona de comunicaciones.

¿Y en Colombia?

Con universidades colombianas he trabajado menos, pero estoy empezando a trabajar con la del Norte, los Andes y la Javeriana sobre su comunicación con los periodistas. Aun así, todavía no entiendo muy bien esta relación porque no he trabajado lo suficiente, pero sí sé que sería bueno que las oficinas de medios de las universidades colombianas fueran más proactivas y rigurosas para saber cuáles son los periodistas y tenerlos en cuenta, no inundarlos, porque ahí es donde está la cuestión: si tú inundas al periodista con un montón de cosas, será difícil filtrar.

¿Qué dificultades existen para un periodista científico en Estados Unidos?

Algunos comunicadores son murallas. Por ejemplo, un médico cirujano famosísimo de la Universidad de Miami descubrió una nueva forma para salvar el corazón, y entonces es tan vaca sagrada que no se podía hablar con él. Cuando el descubrimiento es un poco controversial, es difícil que contesten.

¿Por qué en Colombia el periodismo científico no tiene tanta fuerza?

Hay muchos estudiantes y muchos periodistas, pero a los editores no les interesa, porque el editor del periódico les dice: “Usted tiene que cubrir política”. Y muchas veces no entienden cuando yo les digo: “Mira, esto está pasando en la selva amazónica”. Ellos deben entender la ciencia para poder identificar que un tema es chévere. Yo pasé por eso: trabajé en el Miami Herald y quería hacer ciencia, pero me dieron el puesto de editora de la sección de cocina; entonces empecé a poner notas de medioambiente y de ciencia en la sección de cocina. Yo dije: me van a echar. Un día saqué una alcachofa divina, gigante, una foto a seis columnas, dije: me van a matar. Debajo, el poema de Pablo Neruda, La alcachofa, al lado 800.000 recetas de alcachofa y, al final, una cosa de la ciencia de la molécula de la alcachofa. Entonces le metí ciencia, arte, poesía y me gané un premio.

¿Qué necesitan los medios nacionales?

Más especializaciones en ciencias. En Colombia se publican artículos muy buenos de periodismo científico, pero todavía no hay una escuela. Lisbeth Fog logró abrir una breve sección de ciencia en El Tiempo y sacaba historias corticas y chéveres. Pero no existen, ojalá existieran, dos páginas fijas en los periódicos. Mucho de ese contenido se lo compras a las agencias de noticias como AFP. No hay algo que explote y analice e investigue la ciencia que se hace en Colombia. Aunque los científicos en Colombia no son premios nobel, hay unos exponentes geniales.