Estrenó su nuevo sencillo, “Me va a pesar”

Regresa "El catire norteño"

Giovanny Ayala se dedicó a hacer música popular a pesar de que su primer amor fue la música llanera. Prepara un nuevo disco en el que cantará en compañía de su hijo, Sebastián Ayala.

Tomado del Twitter @ayalamusic

¿Cómo fueron sus primeros años en Villavicencio?

Vengo de una cuna muy humilde. Mi mamá, Carmen Ayala, es el padre y la madre de cinco hermanos. Mi pasión por la música llegó muy temprano, pero como no teníamos los recursos para comprar una guitarra o para entrar a un conservatorio, la idea de tener una carrera como artista era algo muy lejano.

¿Por eso se fue al ejército tan temprano?

Me fui a prestar servicio militar cuando tenía quince años. Ese era mi sueño, aunque sentía la música en la sangre y era mi pasión. Cuando terminé el servicio tuve muchos trabajos, y en todos terminaba cantando, así fuera una empresa de tapicería automotriz o una joyería. En esa época la música no me parecía una opción para mi vida profesional.

¿Cuándo empezó entonces a pensar en ser cantante?

Mi mamá, que siempre supo qué era lo que realmente me hacía feliz, le habló de mí a la dueña de una taberna que se llamaba Tierras Colombianas, en donde se tocaba música en vivo. Logró que me dieran espacio para ir a cantar un lunes, cuando el sitio estaba casi vacío. Al principio canté dos o tres canciones. Poco a poco fui ampliando mi repertorio hasta convertirme en el show central.

Tras un año de cantar en esa taberna grabó su primer disco. ¿Cómo fue esa experiencia?

Tenía 20 años cuando grabé ese primer trabajo musical, “El catire norteño”, que llevaba ese nombre por el tipo de música que hacía y el color de mi pelo. Salió en casete, “long play” y disco compacto. Estaba muy feliz porque gracias a ese trabajo empecé a ser conocido en Meta, Guaviare y Vichada.

¿Qué pasó con la fama que le dio ese primer disco?

Poco a poco esa llama se apagó, porque en ese momento no sabía cómo seguir tocando puertas. Un día, con mi hermano Vladimir cogimos un bus pidiendo rebaja y llegamos a Bogotá a buscar oportunidades. Allí grabé un álbum con discos El Dorado y por fortuna pegamos muy duro, gracias a que la piratería y las emisoras se enamoraron de mí.

¿Cómo nació su éxito “De rodillas te pido”?

Fue un proyecto que hice muy discretamente y circuló de mano en mano. Esa canción despertó una gran curiosidad en los medios porque querían saber quién era Giovanny Ayala. Vi en eso una oportunidad para darme a conocer y me permitió firmar con la disquera Codiscos, gracias a la cual me di a conocer en todo el país y el exterior.

¿Qué le dejó esa canción?

Me honra mucho decir que “De rodillas te pido” me abrió las puertas porque de una u otra forma la canté para que las parejas con inconvenientes pudieran perdonarse. Siento que fui protagonista de muchas relaciones que parecían perdidas y que pudieron volver a amarse.

¿Por qué se dedicó a la música norteña y no al folclor de los Llanos?

Respeto mucho mis raíces y amo a mi llano y a Villavicencio. Me encanta el aire de mi tierra y el folclor llanero fue mi primer amor. Desafortunadamente, para la música llanera es mucho más complicado atravesar las fronteras que para la música norteña. La música popular es mucho más aceptada a nivel nacional. Le debo mi éxito y me ha dejado trabajar en el exterior.

¿Por qué hizo “Me va a pesar”, su nuevo sencillo?

La canción es una advertencia para los que le dan la espalda al cariño que reciben de su pareja. Cuando alguien no encuentra una respuesta al cariño que nos está dando, lo más seguro es que se ponga a buscar el amor por otro lado.

¿Cómo son las otras canciones de su próximo disco?

Vienen diez canciones entre las cuales hay una colaboración con mi hijo, Sebastián Ayala. Él nació con las pintas del tigre y siento que debo apoyar su carrera en la música. El disco también trae rancheras, música norteña y tecnocumbias. Quería hacer un disco que hable sobre la vida y con el que la gente se pueda identificar.

¿Cómo ve el panorama de la música popular?

Hay mucho talento para exportar. Los jóvenes están haciendo música popular. Eso promete mucho, siempre y cuando conserven la humildad con la que empiezan a buscar apoyo. Para mí es muy importante acordarse siempre de los amigos y la familia. Uno no puede olvidar de dónde vino, porque las raíces son muy importantes.

¿Sigue siendo un tipo del barrio?

Cuando comencé a ganar dinero decidí quedarme a vivir en mi casa de toda la vida. El barrio Marsella me vio crecer y es el lugar donde quiero vivir, aunque exista gente que se sorprenda mucho por esa decisión. Me encanta estar en contacto con mis viejas amistades y tener muy presente de dónde vengo.