“Talento millonario” se estrenará el 13 de julio

Una película sin limitaciones

Cuando nació Isaac con síndrome de Down, su papá Édison Vanegas se propuso mostrar que ser padre de un niño con capacidades diferentes es una bendición. Por eso creó un filme inspirado en él.

Édison Vanegas es policía y productor audiovisual. / Luis Benavides - El Espectador

El protagonista es su hijo. ¿Qué lo motivó a contar su historia?

Cuando nació Isaac fue difícil, porque no esperábamos que nos dijeran que tenía síndrome de Down, que era un niño con capacidades diferentes. Pero, a medida que él fue creciendo, en lugar de ser una carga se convirtió en una bendición. Isaac estaba rompiendo todos los estereotipos que podíamos tener mi esposa y yo sobre la crianza de un niño y quisimos contar la historia para que la enseñanza no se quedara sólo en nosotros.

¿Por qué contar la experiencia por medio de una película?

El cine mueve sentimientos, y a través de ellos se pueden generar cambios de comportamiento en las personas. Queremos que la gente reciba el mensaje. El cine representa lo que está pasando en la sociedad y nosotros alzamos la mano por los niños, buscando generar conciencia para que se vea con otros ojos a la gente con condición especial. Todos podemos aprender de ellos. Es un llamado de atención, porque en algunos hogares no les dan el mismo espacio de participación.

¿Hay padres que subestiman a sus niños con síndrome de Down?

Los hay, y esa es la reflexión a la que invita la película, porque los sueños no tienen limitaciones. Independientemente de la condición que tenga un hijo, siempre será un hijo para sus padres y no hay por qué desconfiar de sus capacidades para lograr las metas. Son personas con capacidades diferentes, tienen tantos talentos que a veces los limitados somos los padres.

¿Considera que la sociedad es la que les ha puesto las limitaciones a ellos?

La sociedad está marcada con un número de posibilidades para que ellos tengan espacios de participación mínimos cuando podrían ser más. La educación y la salud son aspectos muy costosos y una personita con este síndrome no escoge si llegará a un estrato alto o bajo. Por eso, para ellos deberían existir condiciones que les permitan acceder a sus necesidades, subsidios, por ejemplo. La cita con un fonoaudiólogo puede costar $2 millones mensuales y hay familias que no pueden pagarlo.

¿Por qué usa la frase de “personas con capacidades diferentes”?

La palabra “discapacidad” debe desaparecer del lenguaje que busca representar a las personas con capacidades diferentes. Hay que quitare el “dis” y dejar sólo “capacidad”, porque ellos lo demuestran todos los días.

¿Cómo fue la grabación de una película con cerca de 50 actores con síndrome de Down?

Grabamos en Heliconia, La Estrella y Medellín (Antioquia). Fue un proceso bonito, porque a medida que contamos la historia descubrimos talentos mágicos en los niños que hacen que la película emocione. Lo más lindo era ver la alegría que tenían de participar. Muchos patrocinadores y productoras pusieron su granito de arena para que la película tuviera estándares internacionales. Hoy tenemos la primera cinta protagonizada por un niño de siete años.

¿Qué enseñanza deja para el cine “Talento millonario” ?

Talento millonario lo rompe todo. Hubo profesores y asesores que nos acompañaron. Pero nos dimos cuenta de que los chiquillos son muy disciplinados, llegaban siempre de primeros al set y vivían el día a día intensamente. Ellos son genuinos, el actor perfecto que quisiera un director.

Isaac toca piano en la vida real, ¿cómo comenzó?

Manuela, su hermana, estaba en clases, pero desde que Isaac tenía dos años comenzó a sentarse a su lado, tocar las notas e intentar seguir la melodía. Después tuvo sus propias clases y cada día mejora más. Él es un adorador en espíritu y en verdad, espero que algún día, componga una melodía para darle la honra a Dios.

¿Qué ve en su hijo Isaac?

Es un ángel del cielo enviado al seno de nuestro hogar, que nos vino a enseñar que la vida se debe disfrutar todos los días. La forma como enfrenta el mundo todos los días, esa manera de dar amor, dar un abrazo, no aplazar la felicidad y la oportunidad de decir “te quiero”, es una bendición diaria.