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Un chat con... 11 Jul 2013 - 10:00 pm

En el Teatro Nacional Fanny Mikey, desde el 11 de julio hasta el 1º de septiembre

De amores y humores

La actriz Yaneth Waldman habla de su último trabajo, ‘Yo nací para sufrir’, una ‘stand-up comedy’ en la que aborda la cotidianidad de una mujer abnegada que decide ser feliz e iniciar una nueva vida.

Por: Elespectador.com
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Yaneth Waldman durante el ensayo del monólogo en el Teatro Fanny Mikey de Bogotá, antes del estreno. / David Campuzano

¿Cuál puede ser la diferencia entre lo que conocemos escénicamente como monólogo o unipersonal y la ‘stand-up comedy’?

Lo que pasa es que en Colombia este género llegó a conocerse con mayor auge gracias a los trabajos de Andrés López y se empezó a popularizar con ese nombre, herencia a su vez del entretenimiento popular de finales del siglo XIX y del vodevil, pero en esencia es un monólogo porque es una persona en escena que interactúa quizás más con el público.

¿Por qué decidió incursionar en ese género?

He hecho cine, televisión, musicales, radio, teatro y me lo planteé como un reto, además muy grande, no sólo por la rigurosidad que implica el género en sí mismo, sino por los tiempos, lograr que el texto fuera atractivo. Se dio la oportunidad de que llamaran a Juan Manuel Cáceres para que escribiera el guión y dijimos: ¡Ya es la hora! ¡Empecemos!

¿Con cuál de esas facetas por las que ha pasado en su carrera actoral se siente más cómoda?

Cada una es un lenguaje totalmente diferente y tiene su encanto. Lo que pasa es que lo maravilloso que tiene el teatro en cualquiera de sus géneros es la adrenalina, la inmediatez, que tú sientes al público ahí, respirándote, y un feedback que no logras, por ejemplo, en cine o televisión. El teatro para cualquier actor es la gasolina más fuerte porque te estás probando a cada minuto.

En la ‘stand-up comedy’, ¿el actor puede permitirse salir del libreto e improvisar con el ‘chispazo’ del momento?

Más que improvisar o cambiar el libreto —porque suelo ser muy respetuosa con el guionista—, son esos pequeños momentos en los que se genera magia y complicidad con el público, entonces sacas cosas de actualidad, algo del momento, pero siempre respeto el libreto.

La ‘stand-up comedy’ gira en torno a temas cotidianos. ¿Cuáles se abordan aquí?

Es una mujer de cualquier lugar del mundo, colombiana, peruana, etc., que se casa feliz, enamorada, tiene sus hijos, se dedica a su hogar, pero en su familia no se valora su trabajo doméstico y además su esposo le es infiel. A partir de esa situación ella decide asumir otro rol, el de una mujer moderna, libre, que quiere renacer.

¿Qué características de Yaneth están impregnadas en la piel de este personaje?

Muchas. Al prestarle la piel, el cuerpo y la risa a este personaje, me doy cuenta de que esas situaciones que vive ella son de la cotidianidad de mucha gente, y por ende generan mucha identificación, no sólo en mujeres sino también en los hombres que reinician su vida y se dan la oportunidad de amar otra vez, de reír, de vivir.

¿Qué le hace falta al humor colombiano para estar al nivel de los grandes de la comedia cinematográfica y teatral, como Buster Keaton o Chaplin?

La comedia en Colombia todavía está en un camino de fortalecimiento, pero entendemos cada vez más el humor local, las situaciones específicas que nos identifican. Lo que sucede es que los grandes de la comedia tenían un lenguaje más universal y tal vez eso nos falta explorar. Pero para mí el humor es todo, y brindarle a la gente la posibilidad de reír es algo que me llena de satisfacción.

En medio de la premura en los ensayos, la inmediatez de aprenderse un libreto, ¿a los actores les queda tiempo para detenerse a analizar el entorno de lo que sucede en el país?

Claro, es inevitable. Pero en definitiva no me gusta la política. Y no es que sea apolítica, tengo mi posición, me duele el país, pero el grado de corrupción es tan fuerte aquí que terminas haciéndote a un lado porque te hastías de todo. El teatro y las artes en general terminan siendo un alivio y una catarsis para no enloquecer y para hacer más llevadera la situación.

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