'La educación desperdicia talentos'

El director del Capital Junior College asegura que el programa de becas ofrecido por esta institución busca que los mejores estudien aun cuando no tengan los recursos.

El exministro Rudolf Hommes dice que la reforma tributaria no va ser tan progresiva como se esperaba. / Luis Ángel
El exministro Rudolf Hommes dice que la reforma tributaria no va ser tan progresiva como se esperaba. / Luis Ángel

¿Cuál es la razón de ser del Capital Junior College?

Era una idea que tenía hace tiempo, porque me parece que hace falta una institución como esta en el sistema educativo. Lo que queremos es dar educación de muy buena calidad, pero concentrada y dándoles a las personas la oportunidad de escoger su camino. Es abrir otra puerta.

¿Ustedes dictan cursos, talleres o pregrados?

Es una institución a la que pueden acudir personas desde noveno grado en adelante para prepararse para la universidad, es decir, el ciclo básico de cualquier universidad, humanidades, matemáticas, comunicación verbal y escrita, entre otros. Y en ramos específicos les damos herramientas para que puedan ejercer profesiones que no necesitan cuatro o cinco años de estudio.

Ustedes piensan en una formación para el trabajo. ¿Eso quiere decir que en las universidades no se forma a los estudiantes en este sentido?

No. Es que acá tenemos una forma legal que se llama institución para el trabajo y el desarrollo personal. Entonces lo que se trata es de formar a las personas para el mercado laboral, es decir, formamos en competencias específicas.

¿En este momento tienen algún tipo de becas o auxilios para estudiantes?

Estamos ofreciendo 20 becas para arte y diseño. Lo hacemos porque queremos que venga gente muy buena y que el dinero no sea un impedimento para estudiar. Aunque no nos interesa si son ricos o pobres, simplemente que sean los mejores.

¿Hay preferencia por las personas de menos recursos para otorgar estas becas?

No. Nosotros lo que queremos es ayudar a los mejores, pues el hecho que una persona no tenga los recursos para estudiar no debe convertirse en un obstáculo. Posiblemente más adelante lo hagamos, pero en este momento queremos personas de buena calidad.

¿Cuál es la realidad de la educación en Colombia?

Muy pocas personas tienen acceso a la educación. Más o menos el 23% de las personas que terminan el bachillerato tienen acceso a la educación superior. Y hay muchas universidades de muy baja calidad y algunos programas académicos que duran mucho tiempo y obtienen un título con el que les cuesta conseguir empleo, lo que hace que se desperdicien recursos, tiempo y talento.

¿Cómo han influido estos factores en el desempleo?

Pues entre más educada sea la gente, más se inventa cosas para emplearse. La gente con mayor capacitación gana mucho más y hay un abismo entre los ingresos de la gente educada y la que no lo es.

A propósito de Interbolsa, ¿usted cree que el Gobierno intervino tarde en la comisionista?

Me parece que faltó atención a cosas que estaban en el ambiente. La subida de las acciones de Fabricato debería haber alertado al agente regulador de la bolsa. Esa agencia no tiene ninguna efectividad, por lo que hay que cerrarla o cambiarla. Somos muy confiados. Creo que uno debe ser consciente de que en ese campo alguien le puede hacer trampa, entonces hay que desarrollar un mecanismo para estar alerta. En conclusión, sí llegaron tarde.

¿La legislación tiene que ser más fuerte con el sistema financiero?

No creo que sea problema de legislación, sino de supervisión. La Superintendencia tiene que mejorar sus mecanismos de control.

¿La reforma tributaria es progresiva o regresiva?

Ya la aprobaron y no hay razón para llorar sobre la leche derramada, pero yo no estaba muy contento con su diseño. Hay muchas cosas con las que no sabemos qué va pasar. Por ejemplo, si la baja en el costo salarial, que es lo que nos gustaba, y la eliminación de los parafiscales tienen el impacto que se espera sobre el empleo, va a ser una maravilla. Lo que intuyo es que no va ser muy progresiva.

¿Cómo ve la inversión extranjera en Colombia?

Pues hemos tenido un período favorable, pero aquí apenas empieza a funcionar algo, nos lo “tiramos”. Los mineros querían venir, pero ahora con tanto problema yo creo que ya no (risas).

¿Cuáles son sus proyecciones para 2013?

Optimismo reservado. Creo que vamos a tener un crecimiento del 4 o 5% y con mucha incertidumbre, porque no sabemos qué va pasar con Estados Unidos ni con Europa.