“El arte es vida”: María Paz Gaviria

Pasión. Eso es lo que ella transmite cuando habla de esta feria, que todos los años reúne artistas consagrados y jóvenes para disfrutar de la experiencia de hacer, cuestionar y disfrutar el arte.

Esta es la undécima versión de ArtBo. ¿Cuáles son las novedades para este año?

Trae una muestra renovada de más de 500 artistas, más de 3.000 obras en exposición. Tenemos una nueva sección que se llama Sitio, en la que las galerías podrán proponer obras que se salen del formato tradicional del stand y que van desde video y performance, hasta esculturas de grandes formatos, incluso afuera del recinto ferial. Se hizo una selección muy variada de distintas galerías, unos 20 proyectos y es maravilloso. Hay performance, happening, videoarte, esculturas, obras en la ciudad de Bogotá. Esas son las cuatro secciones de galerías.

¿Cómo fue el proceso de curaduría?

Depende de las secciones. Por supuesto, está la sección principal, donde se hace una convocatoria a galerías nacionales e internacionales para que se postulen y participen en la feria. Se presentan como galerías, su trayectoria, sus acciones, los artistas que representan, otras ferias a las cuales van y, por supuesto, los artistas que van a llevar a la feria. Se hace la curaduría de cada uno de esos stands y después un comité de se lección independiente a los directivos de la Cámara de Comercio o de ArtBo hace una selección balanceada en orígenes y en perfiles. Así llegamos a 69 galerías de todas partes del mundo.

¿Cómo se realizó la selección para la sección Libros de Artistas?

Se hizo una convocatoria a editoriales y distribuidoras de libros de artistas. No son libros sobre arte ni sobre artistas, sino libros que hacen los artistas. Libros que en sí son obras de arte.

¿Qué tanto reflejan los artistas colombianos el contexto social del país?

El arte colombiano por supuesto ha estado marcado por nuestro entorno socioeconómico y político. En gran medida lo ha reflejado. Pero también hay una nueva generación más globalizada que tiende a hablar en términos más globales, que por supuesto está en su contexto, pero tampoco se queda en esos temas que relacionamos con la realidad. La realidad colombiana es compleja, pero es más que la violencia. Y cada vez menos, nuestro arte habla cada vez más allá de lo político.

Estudió historia de arte. ¿Alguna época del arte que le haya parecido especial?

No soy de quedarme con épocas o artistas en particular. Lo maravilloso de la historia es toda la narración. En todo caso, sé más del siglo XX y arte contemporáneo.

Desde pequeña visitó los talleres de artistas muy reconocidos. ¿Cuál fue la primera lección o enseñanza de arte?

No tanto como lección. Tengo una vaga sensación, quizás desde niña, que es maravilloso vivir cerca del arte, de vivir de manera sumergida. De que el arte no es algo lejano, no es una pared, el arte es para vivirlo, es para reaccionarlo, cuestionarlo, disfrutarlo, reírse, llorar, es para todo. El arte es vida.

¿Cómo tomó la decisión, desde muy pequeña, de encaminarse hacia el arte?

Mentiras, hubo un momento en que quise ser periodista, como a los cinco años, pero la idea se disipó. Sentí una gran pasión por el arte desde muy pequeña, pero no siento que haya elegido eso como mi única vocación o que esté encasillada. Nunca me encasillo en algo.

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