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Un chat con... 21 Ene 2013 - 10:00 pm

Leonor González Mina, 50 años cantando ritmos del Pacífico

'A los negros nada nos detiene'

Desde que ‘La Negra Grande de Colombia’ se dedicó a la música tuvo que enfrentar el rechazo por su color de piel, por eso se volvió guerrera y ‘peliona’.

Por: Elespectador.com
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De no haber sido cantante, Leonor González Mina hubiera escogido ser modista o diseñadora de interiores. / Luis Ángel

¿Cuál fue el mejor momento de su presentación en el Festival Centro?

Hubo momentos mágicos esa noche. Hacer un tema con Tostao y otro con Verónica Atehortúa, intérprete del grupo Veka, le dio un toque generacional muy importante.

¿Qué tal la recepción del público?

Todo el público me recibió de pie. Fue emocionante. Niños, viejos, jóvenes, público de varias embajadas interesados todos en volver a verme, sentirme y escuchar mi voz.

¿Con cuál de los grupos que se presentaron en el Festival le gustaría colaborar en una canción?

Sería interesante tener un encuentro musical con Sunny War o Estemán.

¿Qué sensación le generó la invitación, teniendo en cuenta que en su mayoría los asistentes son jóvenes?

Es un orgullo, porque yo puedo ser la abuela de todos esos muchachos y tuve la posibilidad de ir a intercambiar ideas con ellos.

¿Tenía algo preparado para esta presentación?

Yo canté lo mío. Por fortuna no me lanzaron tomates, pero lo cierto fue que me preparé lo mejor posible, con el mayor respeto para la gente con la que compartí.

¿Qué sabía del Festival Centro?

Como yo no vivo en Bogotá no lo conocía, pero creo que ha sido un acierto hacer este tipo de eventos, y aproveché para aportar algo a esta idea, pero también para nutrirme con unas nuevas.

¿Cómo empezó su vida en la música?

Hace más de 50 años que empecé y fue muy difícil, porque la segregación en este país ha sido muy fuerte, y para empezar me tocó romper muchas barreras en Cali, donde la discriminación era impresionante, por eso me volví guerrera y “peliona”.

Usted decidió escapar de su casa a los 16 años. ¿Por qué tomó esa determinación?

Porque mi familia no quería que yo fuera cantante, pero desde pequeña siempre supe que eso era lo que yo quería. Mis papás y hermanos se opusieron y fueron enemigos de que lo fuera.

¿Qué dicen ahora?

Pues ya me respetan (risas). Me reconocen, pero yo también creo que tengo que agradecerles que hubieran sido así, porque si no hubiera tenido esa negatividad en mi casa a lo mejor yo no me hubiera preocupado por ser lo que soy.

Una de sus canciones más conocidas es ‘Yo me llamo cumbia’, del compositor Mario Gareña. ¿Usted cree que si otra persona la hubiera interpretado habría tenido el mismo éxito?

No sé, lo que pienso es que mi trabajo siempre penetró en las personas de Colombia. Con respecto a esa canción, creo que quizás habría trascendido un poco menos.

¿Su música ha contribuido a que disminuya la discriminación racial?

Puede que sí, pero soterradamente existe el racismo y aún hay mucho por cambiar. Cuando yo estaba estudiando sentía que no existía porque no encontraba un espacio para mí. Por fortuna los padres de muchos negros en este país lucharon para cambiar esta situación y ahora irrumpimos y ya no nos detiene nadie.

¿Los ritmos del Pacífico se están poniendo de moda?

Desde hace rato. Nos costó mucho trabajo porque las cosas que yo hacía eran muy bonitas, pero les faltaba algo de apoyo musical y eso fue lo que los jóvenes lograron, lo que yo no pude hacer en mi época: darle ese impulso y darle el toque que le faltaba.

¿Está de acuerdo con que se utilicen instrumentos contemporáneos en la música tradicional?

Siempre he pensado que toda evolución hay que aceptarla y aprovecharla de la mejor manera. Eso ayuda a que la música se comercialice.

Su abuelo fue esclavo. ¿Qué es lo que recuerda de él?

Pues era muy pequeña cuando él murió, pero mi mamá siempre decía que mi abuelo tenía mucha personalidad y mucha fuerza. Estuvo trabajando en la zona minera del Cauca, sacando oro, y con ese dinero pagó por su libertad.

¿Pensó en dedicarse a algo distinto a la música?

Modista o diseñadora de ambientes.

Usted fue representante a la Cámara. ¿Cómo le fue en su paso por la política?

Fue la peor experiencia de mi vida, no sé por qué me metí en eso. A mí me convenció Piedad Córdoba, pero me di cuenta de que la política es muy corrupta y entendí por qué el país está como está.

¿Por qué ser rebelde?

Uno tiene que ser rebelde por una causa, no ser rebelde porque sí. Afortunadamente, yo fui rebelde y no me equivoqué, fui por buen camino y logré hacer lo que quería.

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