Especiales 22 Nov 2012 - 5:21 pm

Narcotráfico en Colombia

Pablo Escobar, El peor criminal de nuestra historia

Escobar, que inició su carrera criminal como ladrón de cementerios, terminó siendo el asesino más buscado del mundo y un problema político para el continente. Último texto de la saga sobre la vida delictiva del capo, a propósito de la serie "El patrón del mal".

Por: Elespectador.com
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El 25 de septiembre de 1974 unidades del F2 de Medellín vieron por primera vez el rostro de Pablo Emilio Escobar Gaviria. Lo sorprendieron a bordo de un Renault 4 verde, que veinte días antes había robado a Guillermo Garcia, quien lo reconoció en la fila de acusados.

En octubre fue internado en la cárcel de Bellavista, conocida ya como "la universidad", de la que escapó el 30 de mayo de 1975 para ejercer como el peor criminal de que se tenga noticia en la histona colombiana.

La violencia que a partir de entonces imprimió contra sus cómplices y perseguidores es el hilo con el que se tejió su historia Impune. A pesar de que desde 1982 su organización criminal se convirtió en objetivo de la CIA, el patrocinador de crueles dictaduras en Panamá y Bolivia, y objetivo de casi todas las fuerzas policiales de América y Europa, solamente llegó a ser condenado por narcotráfico en la Isla de Guadalupe, un territorio ultramarino francés en el Caribe.

Según la biografía que más agradó al delincuente, la publicada por la revista Vanity Fair en 1992, la organización de Escobar llegó a recaudar mensualmente unos $100 millones y a infundir el terror sobre la totalidad de los colombianos. No obstante, se asume que pocos meses antes de su fuga de la cárcel de Envigado; las escisiones dentro de la misma habían carcomido su poder y, ayer, ya bajo sus cenizas, cayó abatido.

Huellas de sangre

A finales de 1974 cuando se concretaba el proceso judicial en su contra, el cuerpo de sus cómplices en el robo del carro de García, quienes habían declarado en su contra fueron hallados con disparos en la cabeza, en el río Medellín y los cerros de Envigado. Igual suerte correrían en 1977, dos agentes del DAS que un año antes lograron capturarlo cuando transitaba en compañía de su primo Gustavo Gaviria Rivero con un cargamento de cocaína escondido entre las llantas de un camión y se negaron a recibir un soborno de $500 mil. El operativo fue coordinado por el mayor Carlos Monroy Arenas, quien también fue asesinado en diciembre de 1981.

Escobar esta vez fue liberado bajo fianza de $1.500, por falta de pruebas por el juzgado 20 penal del Circuito de Medellín, que Inmediatamente recibe los informes de inteligencia en los que se reporta su trabajo como asesino a sueldo en las organizaciones de traficantes de Jaime Caicedo, alias El Grillo, de Cali, y Alfredo Gómez López, El Padrino, de Medellín.

Escobar, ya identificado en el bajo mundo de Miami como El Padrino fue reseñado en 1977 como traficante de cocaína por el FBI, un año más tarde se inicia la primera investigación norteamericana en su contra, por el contrabando de 19 toneladas de droga que fueron enviadas desde Acandí (Urabá) en 38 embarques por vía marina, que habría organizado en compañía del norteamericano Jonh Doe y de los colombianos Carlos Ledher y los hermanos Jorge Luis y Juan David Ochoa Vásquez.

El destape

Cuando se iniciaban las sesiones parlamentarias de 1982, El Padrino también se destacaba en el Capitolio Nacional por su derroche. Había resultado electo como suplente del representante Jairo Ortega Ramírez, a quien reemplazó desde la primera sesión del Congreso.

Rodrigo Lara Bonilla, líder del Nuevo Liberalismo en la Cámara de Representantes, inició una serie de denuncias que concluyeron con la expulsión del Congreso de Escobar. Guillermo Cano, director de El Espectador desentrañó en el archivo del diario las imágenes de su captura cuando traficaba cocaína entre Tulcán y Medellín y las incluyó en la edición de l3 de septiembre de 1983, que no llegó a Medellín, pues fue el camión que la llevaba fue asaltado.

Lara Bonilla, también abandonó el Congreso, pero por la puerta grande, para posesionarse como Ministro de Justicia, cargo en el cual redactó el Estatuto Nacional de Estupefacientes e inició el intercambio de información de inteligencia con los Estados unidos, a través del cual se logró detectar la localización de Tranquilandia, un laboratorio en los llanos del Yarí, Caquetá en el que llegaron a procesarse 20 toneladas de cocaína por mes.

Entre la derecha y la izquierda

La destrucción del laboratorio de Tranquilandia que "gerenciaban" Escobar, Pablo Correa y Francisco Barbosa, a nombre de Gonzalo Rodríguez Gacha, había implicado también el rompimiento de sus relaciones con las Farc, que lo custodiaban.

Dos años antes, con motivo del secuestro de Marta Nieves Ochoa se produjo en Repelón, Atlántico, la primera reunión de narcotraficantes colombianos, con base en Medellín, la mayoría de ellos. Aunque el primer resultado de las conversaciones fue la conformación de grupo paramilitar Mas (Muerte a Secuestradores), que estuvo a punto de lograr la eliminación física de la entonces guerrilla M- 19, la oportunidad no fue desaprovechada para allanar acuerdos sobre precios y rutas en el mercado ilícito. Nacía así el Cartel.

En 1984 la urgencia era conformar un grupo de asesinos que, además de proteger los laboratorios de cocaína y contrarrestar los secuestros de que eran víctimas por parte de la guerrilla, se presentara como una organización armada en contra de la extradición hacia Estados Unidos, que amenazaba directamente a Escobar y a otros miembros de la nueva organización.

Los Extraditables, como se denominó a la estructura de asesinos, asesinó a Rodrigo Lara Bonilla el 30 abril de 1984, al juez Tulio Manuel Castro Gil (que investigó la muerte del Ministro) un año más tarde al magistrado Gustavo Zuluaga Serna, que investigaba estas dos muertes, el 30 de octubre de 1986, a Guillermo Cano Isaza el 17 de diciembre de ese mismo año, y durante este tiempo y después, a decenas de funcionarios judiciales, injustamente omitidos aquí.

Imperio paramilitar

Según informes de inteligencia de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, en 1987 Escobar había consolidado su poder sobre 25 organizaciones de jóvenes en Medellín que, tras la repartición de armas de fuego que este hiciera en el barrio Manrique, habían encontrado en la violencia una forma de vida.

La organización encargada de custodiar los laboratorios de cocaína, inicialmente basada en Puerto Boyacá, gobernada entonces por Gonzalo Rodríguez Gacha, pero financiada especialmente por Escobar Gaviria había expandido sus operaciones a Urabá, Santander, el oriente antioqueño, los llanos orientales, Caquetá y Putumayo, en donde había desplazado a la guerrilla y a los traficantes basados en la ciudad de Cali para instalar un complejo cocainero capaz de producir 30.000 kilos cada mes y un campo de entrenamiento paramilitar en el punto conocido como La Azulita, en la frontera con Ecuador, apoyada por oficiales militares de todas las jerarquías, la organización se planteaba ahora la eliminación de la unión Patriótica, partido político que había surgido del fracaso proceso de paz de 1986.

Poco a poco, el mercado de las drogas en Nueva York les había sido arrebatado por la organización de José Santacruz Londoño y los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, a la que el Cartel de Medellín le había arrebatado el laboratorio de La Azulita. A ellos se les atribuye el carro bomba colocado en la puerta del edificio Mónaco, en Envigado, durante la cual perdió temporalmente su audición Manuela Escobar la hija menor del criminal.

La estructura militar del Cartel inició su respuesta al detonar decenas de bombas contra las droguerías La Rebaja de propiedad de los Rodríguez, pero no descuidó su ofensiva contra el Estado. El 25 de enero de 1988 asesinó al procurador Carlos Mauro Hoyos, quien había pedido públicamente "investigar los capitales hechos de la noche a la mañana".

A pesar de las operaciones policiales de 1988, año en el que se comenzaron a romper sucesivamente todos los récords de incautación de droga en Colombia, los escuadrones paramilitares de Escobar y Rodríguez Gacha "liberan" amplios territorios en los llanos del Yarí y restablecen sus rutas a través de Urabá, en donde mercenarios israelíes, británicos y surafricanos sofistican su maquinaria. A los 'masetos', una derivación del MAS fundado por ellos en 1982, le atribuyen 92 masacres en 1986.

Luis Carlos Galán, jefe del inmolado ministro Rodrigo Lara Bonilla, se perfilaba en 1989 como el más opcionado candidato en la campaña electoral que pasaría a la historia por ser la más sangrienta de Colombia. El candidato de la unión Patriótica, Bernardo Jaramillo, cayó a mediados del año, cuando se inició la campaña terrorista en la que se detonarían más de un centenar de carros bombas y aparatos explosivos cuyas víctimas jamás podrán ser contabilizadas.

Galán fue asesinado en agosto, la planta física de El Espectador fue destruida en septiembre, la de Vanguardia liberal meses después. Decenas de periodistas amenazados que no habían huido en 1987, dejaron el país antes de Navidad, cuando cayó abatido José Gonzalo Rodríguez Gacha. "

El doctor requiere la paz

Descabezada e infiltrada la organización paramilitar de Puerto Boyacá, triunfante en las elecciones César Gaviria, consolidado el monopolio de Escobar sobre las rutas aéreas de "exportación" de cocaína y prohibida la extradición, el traficante manifestó por tercera vez su deseo de paz, una tramoya política, pero fundamentalmente el ablandamiento que había generado la campaña terrorista, obligaron al país a aceptar las condiciones que condujeron al criminal a una "cárcel" en Envigado.

Las últimas pesquisas han demostrado que desde allí siguió "gerenciando" la mayor parte del tráfico de cocaína procesada en Colombia, hasta que los hombres encargados de manejar sus asuntos por fuera de ella traicionaron el pacto y, tras vengar su acción, Pablo Emilio Escobar Gaviria inicio la fuga apresurada, en la que se chocó con la muerte.
 

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