Toros |2 Ene 2010 - 9:00 pm
No fue posible lucir los capotes
Corrida de vuelos sin vuelos
Por: Lego
El Juli y Castella tuvieron que lidiar con toros voladores en la cuarta de abono, en Cali.
Foto: Colpress Photo
En la cuarta de abono de la Feria de Cali, El Juli tuvo un buen desempeño. Los toros, no tanto.La cuarta de abono en Cañaveralejo comenzó una hora más tarde para que el manido gobernador del Valle explotara sus totes y voladores, parte de su estrategia publicitaria. La amazona que abrió plaza montaba esta vez un caballo de gran alzada pero que parecía una vaca, es decir, un pinto. El Juli —Julián López—, de oliva y oro; Castella, de luto y oro; Bolívar, de sangre de toro y oro.
Mi vecino a la izquierda comentó: “Toros del Marqués de Toromanso”. Mi vecina de la derecha, una bella cara conocida por todos, Catherine Daza Manchola, ex reina de belleza del Valle, acotó con cortesía: “Sos malo vos”.
El Juli no salió con la alegría que lo caracteriza a torear a Pomposo, de 482 kilos, negro azabache, con trapío y el único que se acercó a dar buen juego. No cargó con fuerza al caballo y salió suelto. Santana en banderilla, aplausos. El Gordo Franco, ídolo de la afición bogotana, estrenó plaza, y se ganó por su peso, por su agilidad, por su estampa, el aplauso de los caleños. El Juli, muleta y montera en mano, pidió la venia de la Presidencia como es costumbre. La Presidencia no respondió. Un gesto desobligante que levantó rechiflas. El torero abrió con tres muletazos y un forzado de pecho. Los repitió agregando dos nuevos pases templadísimos. Con la izquierda, naturales redondos y ligados para rematar con molinete. El toro no iba por el derecho y se le coló por el izquierdo. Bordó para borrar un circular invertido por la izquierda y vació con un nuevo y ceñido forzado de pecho. Dejó media, los subalternos emborracharon con sus capas a Pomposo. El Juli recurrió al descabello. Palmas, pañuelos, oreja. El Juli la aceptó dándole la espalda a la presidencia.
Castella salió garboso a tomar a Encantador, 462 kilos también azabache, cómodo de pitones pero con acusada falta de trapío. Verónicas limpias. Chicuelinas escuetas. Huyó de la pica. Encantador miró al público, miró al público otra vez y fascinado con la galería, tomó distancia, galopó y saltó la barrera. Cayó a los pies de Vásquez II, matador retirado. Mi vecina Catherine exclamó: “¡Pobre torito, tiene miedo!”. Corrió por callejón hasta encontrar la puerta de chiquero y salió de nuevo al ruedo. Curro Molina colocó martillando un par de banderillas blancas y saltó, perseguido, la barrera. Encantador lo imitó. Cayó a los pies del ganadero. Dos miedos distintos con solución idéntica. Volvió el toro a la arena entre gritos de espanto y simpatía. Fue solito al centro. Miró la galería, la gente temía un nuevo salto y, en efecto, Encantado lo dio. Pero esta vez como un verdadero caballo de salto. Cae a los pies de Felipe Negret, empresario de la Santamaría. Desconcierto general. Un toro volador que con dificultad Castella amarró. Terminó paralizado en querencia, donde Castella lo mata.
A Bolívar le correspondió Coronel, de 450 kilos. Bolívar fue directo a la puerta de chiqueros, quiere recuperarse ante un público que había salido aburrido de su desempeño en el mano a mano. No le resultó vistosa la larga cambiada de rodillas. Flojo de remos, Coronel era un novillo. Par de verónicas, par de tafalleras y chicuelinas al galleo. Todas bien hechas. Pica ligera para no herir al ganadero. Un helicóptero de la policía pasó sobre el ruedo tres veces. Catherine dijo: “Debe ser Abadía, el gobernador”. Mi vecino de la izquierda la corrigió: “Abadía está en la plaza”. El Monaguillo volvió por sus fueros y Bolívar toreó más parado que el día anterior Desplegó la muleta, cito de largo y ofreció cuatro derechazos templados. Porfió y aguantó con la izquierda. Coronel se detuvo con peligro mirando al cuerpo del torero. Bolívar cambió de mano y lo sacó por detrás. “Muy valiente”, dice mi vecino. Catherine me pregunta: “¿Qué escribes?”. Le respondo “los vuelos del helicóptero y del toro”. Pasó el helicóptero, pinchó Bolívar sin soltar. Luego hunde el estoque hasta los nudillos, el helicóptero se va. Mar de pañuelos. La Presidencia no cede. Los tendidos se enardecen: ¡Pícaro, pícaro, pícaro!
A El Juli ahora le salió un Luminoso de 464 kilos. Azabache también, largo de cuello. El Juli no escondió el asco. Recibió una vara trasera y salió del embroque suelto. Franco se ganó a Cañaveralejo tanto por las banderillas como por su brinco sobre la barrera. El Juli no logró descifrar a Luminoso. Dio cuatro muletazos a un toro distraído que levantaba la cabeza y se paraba a mitad del recorrido. Sin más, fue por el acero que colocó desprendido. Al arrastre, rechifla general contra la ganadería.
Castella sabía de Cristalino o lo adivinaba. Aunque en sus faenas pasadas había tenido suerte, quiso igualar en trofeos a El Juli, que es su verdadero rival hoy en los ruedos. Cristalino era cornidelantero, azabache y reparado de la pata derecha. Buen puyazo: Catherine grita “¡No más que lo matás!”. Brinda al público. Estatuarias y trincherazo despectivo. Castella le coqueteó con la cintura. Lo provocó y le hizo dos derechazos por lo bajo. Se cruzó y en medio de los cuernos tira una zapatilla lejos. El toro tardeaba. Lo sacó por naturales, templados y con el corazón abierto. Cambió de mano y lo botó del cuerpo ante un extraño que le hizo Cristalino. Hizo el péndulo como interrogándolo y remata por la espalda. La mitad de la plaza aplaude y la otra espera la suerte de matar. Castella deja la espada entera, sale por la suerte natural. Cristalino duda en irse. Castella le acaricia la testuz. Dos orejas. Mi vecino de la izquierda comenta preguntando: “¿Quién le niega una oreja a Estella?”. Faena enjundiosa, trofeo desproporcionado.
Bolívar salió a vérselas con Próspero, 498 kilos. Ensayó de nuevo a puerta gayola. El toro se le quedó, pero al final aceptó la larga. Enmorrillado, alto de agujas, buen mozo. Ensaya dos verónicas y tres chicuelinas. Próspero salió sorongo de una buena pica. Remató con un molinete desarreglado. Dio el consabido pasito atrás entre oles de un público que en el sexto ya no sabe dónde anda. El aguardiente y la manzanilla hacen maravillas. Volvieron los oles a un tironcillo, a otro y a otros etcéteras. Un par de trapazos y una estocada al paso. ¡Viva Colombia!
La cuarta de abono quedará en la memoria por los vuelos de Encantador, los sobrevuelos del helicóptero de la Gobernación y los pocos vuelos de los capotes.
El turno ahora es para Manizales
Concluida la feria taurina en Cali, Manizales recibe con una selecta y variada programación a los amantes de la fiesta brava.
El lunes 4 serán siete novillos toros de Achury los que pasearán delante de Leandro de Andalucía, Sergio Blanco, Santiago Gómez y Guillermo Valencia. Para el martes, la primera corrida contará con un mano a mano entre Miguel Ángel Perea y Luis Bolívar, quienes capotearán a seis toros de Fuentelapeña.
El miércoles habrá una corrida mixta con seis toros de Dosgutiérrez. Allí el rejoneador Álvaro Montes lidiará el tercer y sexto toros y serán Sebastián Vargas y Cristóbal Pardo los protagonistas del día. Para el jueves se dispusieron seis toros de Ernesto Gutiérrez, que serán enfrentados por matadores como El Juli y Guillermo Perla Ruiz.
El viernes, El Juli compartirá escenario con Sebastián Castella y Juan Solanilla adiestrando a seis toros de Las Ventas del Espíritu Santo. El sábado, en su tercera corrida, diestros como Daniel Luque tendrán seis toros de Juan B. Caicedo. La fecha la clausurarán Enrique Ponce, Luis Bolívar y Cayetano con seis toros de Ernesto Gutiérrez.
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