Descripción: 
En todo ese tiempo, no cambió ni una sola vez las sábanas de su cama, dormía con la ropa de calle que había llevado ese mismo día y dejaba siempre las cortinas cerradas. Todo ello, sumado al intenso olor del atún, hizo que nadie, aparte de él, se atreviera a poner un pie en ese apartamento de Harlem (Nueva York).
Autor: 
AFP