15 Abr 2013 - 9:36 pm

‘Mad Men’, sexta temporada, por HBO

El amor como base de la publicidad

A través de una agencia de los 60, esta serie, que se estrenará el 22 de abril, muestra un mundo de desmedida ambición.

Por: Angélica Gallón Salazar
  • 59Compartido
    http://www.elespectador.com/hbo/el-amor-base-de-publicidad-articulo-416347
    http://tinyurl.com/bvzfxt7
  • 0
insertar
Algunos de los protagonistas de la sexta temporada de ‘Mad Men’, que desentraña la vida de la agencia de publicidad Sterling Cooper Draper Pryce. / Fotos: Cortesía HBO

“Lo que tú llamas amor fue inventado por tipos como yo para vender medias”, sentencia Don Draper, un hombre guapo que guarda perfectamente su cinismo y su seducción en un traje de corbata que define impecablemente la línea de sus hombros y de su carácter. De la mano de este personaje, encarnado por el actor Jon Hamm, todos los seguidores de la serie estadounidense Mad Men han vuelto a los años 60 para desentrañar las formas con las que empezó a operar la publicidad en la naciente era del consumo y del american way of life.

Si el amor es un invento, lo son también la felicidad y el bienestar. Inventos, valores, discursos que vemos cocinarse en cada discusión que sostienen los ejecutivos de la agencia de publicidad Sterling Cooper Draper Pryce para conseguir la cuenta de Jaguar o de Lucky Strike. Inventos que los consumidores asumirán como verdad. “La publicidad se basa en una cosa, la felicidad. Y, ¿sabes qué es la felicidad? La felicidad es el olor de un coche nuevo. Es ser libre de las ataduras del miedo. Es una valla a un lado de la carretera que te dice que lo que estás haciendo lo estás haciendo bien”, pontifica Draper entre juntas y discusiones, y así, la serie que estrena su sexta temporada en HBO Latinoamérica nos va llevando a las entrañas de una época y de unos personajes involucrados con el mundo del dinero, el deseo y la publicidad, que parecen estar menos distanciados de lo que pensamos de nuestra realidad.

“Estaba muy interesado en contar una historia escrita a la sombra de ese período. Me preguntaba cómo hubiera sido ser adulto cuando empezó esa década; además, creo que fue un tiempo único, quizá como todos los tiempos, pero en parte quería desentrañar nuestra percepción colectiva de ese momento y enfrentarla a lo que pasó en realidad”, explica Matthew Weiner, escritor y productor de Mad Men.

“Una cosa que puedo decir sobre la nueva temporada de la serie, y va a ser lo único que adelantaré, es que el programa captura el estado de ánimo en el que estamos actualmente, al menos en los Estados Unidos, un estado de ansiedad en el que hemos recibido fuertes golpes a nuestra autoestima, en el que estamos viendo que muchos problemas son insalvables”.

A pesar de que Don Draper parezca tener tan claro cómo se produce y se vende la felicidad, él, su familia y su entorno laboral parecen en realidad carecer de cualquier posibilidad de alcanzarla. Las mujeres de su vida están siempre sobrellevando angustias y soledades; sin embargo, las otras mujeres mueren por confesarle su amor. Él, por su parte, lidia con temores e incapacidades, pero cada hombre de la serie desea llegar a ser Don Draper.

“Estoy tan sorprendido y alucinado con el efecto del personaje como la audiencia misma. No sé, creo que hay algo fundamental en Don Draper con lo que la gente se puede identificar, y puede ser justamente eso, que siempre está insatisfecho, siempre está buscando algo más. Creo que todos tenemos un poco de eso. Además, luce bien en un traje, es guapo, sabe crear frases desafiantes y cautivadoras para las chicas y todos los días intenta ganarse el día”, confiesa el actor Jon Hamm, quien asegura que, como lo anticipa el afiche de la sexta temporada, hay una batalla al interior del personaje, dos personas en pugna. “En esta temporada trabajamos mucho sobre la mortalidad. Don no se va a poner más viejo, pero seguirá rodeado por la juventud y por una cultura de la juventud cada vez más creciente, así que será como un león envejecido, el león que se acostumbró a regir la manada y ahora empieza a perder relevancia”, concluye el actor.

Para el escritor de la serie, Matthew Weiner, son muy claras las razones por las que este personaje se ha convertido en una especie de modelo deseado. “Para mí, la humanidad está divida entre la gente que está a cargo y la que trata de estar a cargo. Entonces, cuando tienes a alguien como Don Draper, que es el hombre blanco con corbata más apuesto y poderoso, y ves que, sin embargo, no tiene el control y tiene las mismas inseguridades que la mayoría de nosotros, te cuesta no crear una conexión profunda con él”.

A pesar de que Draper acapara la mirada, la serie tiene unos personajes femeninos que dejan sin aliento, no sólo por su belleza y la contundencia de sus ropas tan apegadas a los mandatos de los años 60, sino porque cada una de ellas encarna las batallas propias que tuvieron que lidiar las mujeres de esa década para adentrarse en el mundo del trabajo, dominado siempre por los hombres, o para asumir la decisión de quedarse en casa y segur siendo un ama de casa común. Peggy, interpretada por la actriz Elisabeth Moss, y quien fuera secretaria de la agencia de publicidad de Draper, ha logrado estar a la altura de los hombres gracias a sus ideas, ambición y creatividad. Es ella quizá quien devela de forma más fascinante las batallas que tuvieron que librar las mujeres en los años 60. “La historia de Peggy es justamente encontrar ese balance entre la vida profesional y personal y descubrir cómo tenerlo todo, que es la historia de muchas mujeres en cada década, aún hoy”, explica la actriz Elisabeth Moss.

Al final, más allá de ser una serie que se vale de las contiendas políticas entre Nixon y Kennedy por la presidencia de los Estados Unidos, de llevarnos a los cimientos del capitalismo voraz y su mayor arma, la publicidad, de develarnos los problemas que las mujeres aún libran entre sus vidas privadas y laborales, Mad Men es una serie que parece retratar muy detalladamente la soledad humana.

inserte esta nota en su página
TAGS:
  • 0
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Publicidad
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio