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Haber llevado al cine la historia de Tanguito, el cantante de rock argentino de los años 70, fue determinante para la carrera cinematográfica de Marcelo Piñeyro. El éxito de Tango feroz, la leyenda de Tanguito, fue para el director argentino la confirmación de que existía un público para las historias que tenía para contar y que la emoción, que para él es el cine, podía hacerla sentir en otras personas. Por ello, definitivamente, en su vida hay un antes y un después de esta cinta, que estrenó en 1993 y con la que debutó como director.
El cine ha tenido una presencia constante en la vida del director argentino. Piñeyro nació en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aries donde sólo había dos salas de cine; una de ellas, propiedad de un tío suyo. Entraba a las funciones cuantas veces quería aunque aún no supiera leer, sólo disfrutaba viendo las imágenes en movimiento, en especial de películas de guerra y de terror, géneros que fueron quedando a un lado para dar paso a otro tipo de historias.
Además, cuenta que en casa tenía un proyector de 16mm en el que presentaba series de sus propios dibujos y a la edad de ocho años sus padres le regalaron una filmadora Súper 8 con la que hizo sus primeras cintas caseras. Así que una vez terminó la secundaria, decidió estudiar cine. Aunque tenía aún sus dudas en el resultado que podría conseguir, se dejó llevar por el deseo, que considera debe ser siempre el rector de las decisiones de la vida.
Antes de estrenarse como director, probó suerte en la producción de la cinta La historia oficial (1985), dirigida y protagonizada por Luis Puenzo, una de las tantas cintas que en Argentina se han rodado sobre la época de la dictadura militar y ganadora del premio Oscar a mejor película extranjera.
Luego de lanzarse al ruedo de la dirección con Tango feroz, vinieron Caballos salvajes (1995), Cenizas del paraíso (1997), Plata quemada (2000), Historias de Argentina en vivo (2001) y Kamchatka (2002), que por sus éxitos en taquilla y en festivales internacionales, le confirmaron una vez más que haber seguido su deseo de hacer cine, había sido un acierto. Por ello se piensa como un "tipito" que pone todo su esfuerzo para hacer lo mejor posible las películas que quiere rodar, con la intención de que trasciendan, gusten y movilicen a otros a hacer películas.
Filmando fuera de casa
La más reciente producción de Piñeyro, El método, fue su aproximación a rodar en una geografía diferente a la argentina. La cinta fue filmada en España y está basada en la pieza teatral El método Grönholm, del dramaturgo catalán Jordi Galderán. "Me encantó porque podía tomar como universo los procesos de selección de personal que hacen las empresas multinacionales, algo ajeno a mi profesión. Además, en la pieza se habla con mucha naturalidad, fluidez y sin ningún subrayado de los comportamientos de la sociedad y del hombre contemporáneo", describe Piñeyro.
Para el desarrollo del guión de El método llamó al guionista Mateo Gil, quien ha trabajado con el director Alejandro Amenábar y con quien tenía deseos de trabajar desde hace tiempo. Ambos tenían la certeza de que había que modificar algunas cosas de la pieza teatral, excepto la unidad de acción, de tiempo y de espacio, es decir, el encierro, lo claustrofóbico de la escenografía.
La historia de la película se desarrolla en una sala donde siete personas, aspirantes a un alto cargo ejecutivo, se someten a una serie de pruebas para determinar quién es el indicado para la vacante y en un ambiente de desconfianza y sin escrúpulos se van eliminando. "En definitiva, este proceso de selección es una metáfora. La competencia feroz, el poder infiltrado en las relaciones y la desconfianza hacen parte del mundo de hoy", reflexiona el director.
Aunque esta cinta, que se estrenará en Colombia el próximo 30 de noviembre, es la primera que filma fuera de su país, no ha sido la primera opción. Sin embargo, más que pensar en geografías, Piñeyro sigue pensando en las historias que quiere contar. Por ejemplo, Un tango arde en Manhattan, la cinta que prepara actualmente y que empezará a rodar en mayo del próximo año, transcurre en este distrito neoyorquino. Sin embargo, será un Manhattan totalmente fabulado, pues las locaciones serán totalmente en Argentina.
A pesar de tener muchas ofertas para trabajar en Hollywood, no ha encontrado un proyecto que lo cautive, pues se siente mucho más cómodo con la forma como se piensa y se hace el cine en América Latina. Además, su principal motivación en el momento de filmar no es su cuenta bancaria. Cuando hace una película es porque lo desea, esperando la sorpresa de que la propia historia encuentre el público que la hará pasar a la historia.