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Pareciera que las telenovelas y seriados nacionales hubiesen dejado atrás ese sello que impusieron libretistas como Bernardo Romero Pereiro o Julio Jiménez, para dar paso a producciones con acogida en las audiencias de otros países. Por ello, desde hace algunos años es común ver en la pantalla nacional historias sencillas, más apegadas al melodrama tradicional, cuyos protagonistas, en ocasiones, hablan con acento mexicano. Una particularidad que en su momento abrió un debate que sigue vigente.
Algunos de los libretistas nacionales reconocen que esta internacionalización afectó la creatividad, pues por el afán de producción ya no había tiempo para la exploración. "Definitivamente se dejó de ensayar, como pasaba de alguna manera con los seriados que caracterizaban la televisión colombiana, que eran una especie de laboratorios donde se experimentaban, por ejemplo, temáticas o modificaciones en el rol de la mujer", comenta el libretista Mauricio Miranda.
Esa búsqueda del mercado internacional limitó las producciones al esquema seguro, a la historia de amor repetida. Sin embargo, opina Miranda, que no bajó la calidad de las historias pues los libretistas seguían proponiendo relatos interesantes, simplemente les pedían temas que fueran más fáciles de leer para la masa del público latino en Estados Unidos, que en su mayoría es poco culto.
En ese sentido, el también libretista Mauricio Navas opina que fue un infortunio pues la tendencia es nivelar por lo bajo. "Creo que con esto se traicionó toda una cultura de televisión y de narrativa por complacer los gustos del público".
Sin embargo, considera que la apertura del mercado tampoco ha sido negativa. "Mirar la influencia del extranjero en nuestras novelas como bueno o malo es limitante y sólo nos lleva a posiciones radicales como defender a ultranza el tricolor nacional o prostituirnos frente a la invasión cultural extranjera. Vale la pena mirarlo como una característica que se agregó a la televisión, con resultados buenos y no tan buenos".
Natalia Ospina, recordada por el guión de Perro amor, considera que ese capítulo de la internacionalización está pasando a un segundo plano, para seguir con la evolución de la televisión que ha ido caminando hacia el éxito. "Los televidentes en Colombia son un público inteligente y con memoria. Arrancamos con ideas muy tímidas, con adaptaciones de grandes obras y después empezaron a verse las ideas originales, pero a medida que esas producciones fueron vendiéndose en el exterior, se pensó que el negocio estaba en vender series y aliarse con compañías de afuera. La mala fortuna es que lo entendimos como volvernos estereotipados", explica.
Ideas originales
Sin embargo, esa realidad está empezando a cambiar. Para Dago García, vicepresidente creativo del Canal Caracol, la realidad habla por sí misma y después de un período lógico de experimentación y de búsqueda se llegó a la conclusión de que ser particulares garantiza el éxito. "Hemos pasado a una producción de horas de televisión mayor y nos hemos visto abocados a comprar libretos extranjeros pero lo interesante de esto es la adaptación que se logra".
Ángela Suárez, vicepresidenta creativa del Canal RCN, afirma que siguen privilegiando las ideas propias, que a su vez son las que mayor demanda tienen en el mercado internacional, aunque ocasionalmente alimenten la parrilla con ideas de fuera. "Creo que se sigue viendo ese tipo de calidad en las producciones nacionales. Las nuestras siguen siendo de alta recordación y sobre todo rating".
Pura Sangre, actualmente al aire, escrita por Mauricio Navas, es una producción con elementos claros del melodrama tradicional, que si no fuera tan colombiana no tendría la audiencia que registra. "Creo que lo que la hace original y colombiana es la forma como se aborda. Y a pesar de que los críticos digan lo que digan, pienso que su visión de lo nacional está un poco pegada al regionalismo. Tengo claro que Pura Sangre está muy distante de La mujer del presidente, o de La otra mitad del sol o de La alternativa del escorpión, pero no creo que la haga mejor ni peor", enfatiza.
Jorg Hiller, libretista de Nuevo Rico Nuevo Pobre, la otra producción que registra un rating alto, considera muy positivo que las dos historias que tienen mayor audiencia en el prime time sean nacionales, lo cual indica que los televidentes siguen buscando identificarse en la pantalla y siguen siendo fieles a la televisión nacional.
"Quisiera pensar que tanto Nuevo Rico Nuevo Pobre como Pura Sangre son el punto de partida para regresar a las historias colombianas. Estamos en un esfuerzo por buscar temáticas que den en el gusto de nuestros televidentes. Aunque pienso que las adaptaciones son válidas, siempre y cuando se haga un esfuerzo por conectar la historia con nuestro público, independientemente de respetar lo que se hizo en el país de origen, un buen ejemplo fue Los Reyes, porque la puesta en escena fue muy colombianizada".
Mauricio Navas opina que a los productores no debería olvidárseles que las historias nacionales siempre van a tener más fuerza en su país de origen. En ese sentido, se está dando la vuelta hacia lo propio. Ya se llegó a la conclusión de que el éxito de una producción lo marca la identidad que refleja en los televidentes. Por ello están concentrados en escribir para el público colombiano, sin ser excluyentes del público internacional, apuntándole a la producción de seriados siguiendo los cambios de hábito de los televidentes.
Algunas de las más recordadas
Cuando quiero llorar no lloro. Libretos, Luz Mariela Santofimio.
Calamar. Libretos y dirección, Bernardo Romero Pereiro.
Las aguas mansas. Libreto, Julio Jiménez.
Café con aroma de mujer. Libreto, Fernando Gaitán.
Betty la fea. Libreto, Fernando Gaitán.
Escalona. Libreto, Bernardo Romero Pereiro.
Gallito Ramirez. Libreto, Martha Bossio.
Hombres. Libreto, Mónica Agudelo.
Señora Isabel. Libreto, Mónica Agudelo y Bernardo Romero Pereiro.
Los cuervos. Libreto, Julio Jiménez.
En cuerpo ajeno. Libreto, Julio Jiménez.
Pedro el Escamoso. Libreto, Dago García.
Dejémonos de vainas. Libreto, Bernardo Romero Pereiro y Daniel Samper.
La mujer del presidente. Libreto, Mauricio Navas y Mauricio Miranda.
Pecados capitales. Libreto, Dago García.
La otra mitad del sol. Libreto, Mauricio Navas y Mauricio Miranda.