Preparándose para ex presidente

Después del 7 de agosto, Tomás y Jerónimo Uribe tendrían escoltas para sus desplazamientos.

Al tiempo que Álvaro Uribe le mete el acelerador a las que considera sus prioridades de los últimos 80 días de gobierno, todo indica que también se prepara para ser, después de ocho años, ex presidente de Colombia. Por lo menos así quedó demostrado cuando el pasado 14 de mayo la Casa de Nariño expidió el Decreto 1700 de 2010, mediante el cual se dictan disposiciones sobre la protección y seguridad de los mandatarios al término de sus períodos.

El documento es una modificación al Decreto 1214 de 1997, expedido en la época del gobierno de Ernesto Samper. Los principales cambios consisten en que la protección y los beneficios de entonces, que se le otorgaban al jefe de Estado y a su cónyuge, sean extendidos a sus hijos, familiares y al vicepresidente de la República.

¿Las razones? Según el consultor en temas de seguridad y ex docente de la Escuela Superior de Guerra Armando Borrero  es de elemental prudencia haber expedido dicho decreto. “Por la posición que hubo frente al conflicto, este gobierno aparece como el gran enemigo de la guerrilla. Como si fuera poco, hubo una significativa extradición de paramilitares. Y el cuidado a los hijos es indispensable porque pueden ser un elemento de presión y chantaje muy grande”.

Así las cosas, el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga; el de Defensa, Gabriel Silva; y la directora del Departamento Administrativo de la Función Pública, Elizabeth Rodríguez, firmaron seis artículos con este fin: el primero reza que tanto el Presidente como el Vicepresidente continuarán con un edecán a su servicio. El segundo indica que para la seguridad de Presidente, Vicepresidente, cónyuge, hijos y familiares, la Policía Nacional mantendrá mínimo a dos de sus miembros tanto en las residencias como en sus oficinas o despachos. Después de estudios de riesgo, estas personas contarán con escoltas equipados para sus desplazamientos.

El tercero garantiza que los elementos como el transporte, las comunicaciones y el armamento serán suministrados por el Ministerio de Defensa Nacional, las Fuerzas Militares, la Policía y el DAS. El cuarto ofrece una bonificación especial de 30% de la asignación básica mensual a quien preste los servicios mencionados. Este pago lo asumirá la entidad a la que se encuentre vinculado el funcionario. El quinto artículo procura que ex presidentes, vicepresidentes e hijos tengan acceso a instalaciones administrativas, hospitalarias, sociales y recreativas de las Fuerzas Militares y la Policía cuando lo requieran.

En consecuencia, ayer mismo el director de la Policía, general Óscar Naranjo, aseguró que las autoridades ya están realizando el estudio de nivel de riesgo para determinar los esquemas de protección de estas personas: “Estamos trabajando de manera articulada y esperaríamos nosotros que el Presidente de la República, que enfrenta serios desafíos, tenga siempre la seguridad de que el Estado protegerá a esos colombianos que han hecho lo mejor por el país”.

 Pero ese es apenas uno de los asuntos que alista el Gobierno antes del 7 de agosto. En sus discursos, Uribe se encarga de recordar frecuentemente que el tiempo se agota. Por ejemplo, el 25 de marzo preguntó frente a un auditorio en Barranquilla: “¿Qué podemos completar en estos 132 días? Nosotros estamos haciendo un ejercicio en todo el país. Nos propusimos la agenda de los 150 días finales. Estamos haciendo un seguimiento riguroso. En la agenda del Caribe colombiano tenemos unas fechas muy rigurosas. Y haciendo un seguimiento riguroso. El lunes debemos firmar en Montería ampliaciones a unas concesiones: a la Concesión Ruta Caribe: Barranquilla-Cartagena, y a la Concesión Córdoba-Sucre”.

Pero sin duda, entre las frases de despedida más recordadas del Jefe del Estado está una de febrero de esto año, durante el Congreso Nacional de Municipios, cuando aseguró: “Ojalá que el próximo presidente los quiera la mitad de lo que yo los he querido”.

El pasado 11 de mayo, en una entrevista radial, el Primer Mandatario dijo que ha cumplido estos ocho años con amor a la patria, “seguramente con defectos y faltas”. Y sobre la posibilidad de marcharse del país para preservar su seguridad personal, enfatizó: “En las últimas horas del general Santander —yo diría que en los últimos destellos de lucidez—, dijo una frase que han recogido algunos historiadores. Dijo: ‘El último día hábil de mi vida es el primero en que dejo de dedicarme a la causa de la independencia, a la libertad y el bienestar de la Nueva Granada’. Ojalá se pueda trabajar por la patria hasta el último día de la vida, por las nuevas generaciones. Yo también le pido a Dios que me ayude a acertar como ex presidente, a ser constructivo como ex presidente, constructivo con esta patria”.