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La puja por la capital

Andrés F. Arias puso el tema en el uribismo. Peñalosa y Petro también estarían en la fila. Algunos aspirantes se reservaron para 2011, otros vienen de derrotas en las presidenciales.

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Élber Gutiérrez Roa
07 de junio de 2010 - 10:22 p. m.
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Con la definición del sucesor del presidente Álvaro Uribe a la vuelta de la esquina la actividad electoral no termina. Es cierto que los partidos y movimientos políticos vienen alinderándose en busca de un lugar de privilegio en el panorama nacional de los próximos cuatro años, bien como gobierno u oposición. Pero la escogencia de  presidente, lejos de ser un apaciguamiento de la marea electoral, significa el inicio de una nueva puja: la de las elecciones regionales.

Se trata de las votaciones para alcaldías, gobernaciones, concejos, asambleas y juntas administradoras locales, verdaderos centros del poder en las regiones, escenarios de formación de cuadros políticos con proyección nacional y ejecutores —en los casos de asambleas y gobernaciones— de millonarios presupuestos. En las regionales todo el país está en campaña, aunque la atención se concentra en los departamentos con mayor potencial electoral. Serán en octubre de 2011, pero quienes aspiren deben ir alistando programas, financiación, apoyos nacionales e ir revisando inhabilidades.

El premio gordo es la alcaldía de Bogotá. Prácticamente todos los dirigentes que hasta hace diez días controlaban las campañas presidenciales han sonado como candidatos para ese, considerado el segundo cargo con más poder del país. Otros, que no aspiraron  este año, también están haciendo fila por la alcaldía. Los partidos políticos tradicionales, tan golpeados luego de la primera vuelta presidencial,  saben que gobernar a Bogotá sería un decisivo paso hacia la recuperación de los caudales electorales perdidos. Y hasta el uribismo,  que lleva tres elecciones presidenciales como mayoría, tiene la espinita de no haber accedido al Palacio Liévano.

En realidad, no todos los ex candidatos presidenciales tienen mucho chance de hacerse con la Alcaldía. Por caudal electoral y tradicional fortaleza electoral en la capital, Gustavo Petro (Polo Democrático) y Germán Vargas (Cambio Radical) son dos nombres que comienzan a sonar atractivos para esta puja.

En cuanto a los cuadros directivos de las campañas, Enrique Peñalosa (del Partido Verde) y Juan Carlos Echeverry (de la U) figuran entre los interesados. El primero cuenta con la ventaja de que ya desempeñó el cargo y salió aclamado. El segundo podría ser ministro de Hacienda en caso de que Juan M. Santos sea presidente.

Por los lados del uribismo están en la fila el vicepresidente Francisco Santos (quien ha dicho que no está interesado) y el ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, quien se puso a sonar hace una semana diciendo que a Bogotá le falta una buena dosis de uribismo. Arias ganó la consulta conservadora en la ciudad con 195.139 votos y sus simpatizantes creen que ya legitimó una aspiración a la alcaldía. Hasta del presidente Álvaro Uribe se ha hablado para el cargo.

Entre los que prefirieron marginarse de las contiendas en curso y reservarse para la de Bogotá figuran el ex representante David Luna y la ex senadora Gina Parody. El primero ha dicho abiertamente que no está en confrontación con Peñalosa (su mentor), pero que quiere hacer valer su derecho a aspirar a dirigir la ciudad. La ex congresista, en cambio, mantiene un perfil más bajo desde cuando salió del Congreso, y son pocos los que han visto sus visitas ocasionales por los barrios marginales de Bogotá haciendo investigaciones sobre calidad de vida. Cuando se les pregunta a sus asesores cercanos qué hay detrás de aquel interés, responden que son intenciones puramente académicas.

Todo mandatario quiere tener la opción de señalar a su sucesor y, pese a que hasta el momento el gobierno de Samuel Moreno no sale muy bien librado en los estudios de popularidad, en la alcaldía dicen que los funcionarios con más proyección dentro de su equipo de trabajo son Nelson Acero y el secretario de Hacienda, Juan Ricardo Ortega.

Muchos de ellos hacen cuentas en silencio y, aunque saben que es bueno esperar a ver cómo se decantan las aguas con la llegada del nuevo presidente, están de moda las consultas a ex presidentes y las reuniones en sigilo. Una de las personas que más conoce de ese tipo de filigranas es el ex alcalde Jaime Castro, para quien es prematuro lanzarse al agua sin esperar a que concluya la campaña presidencial, entre otras cosas, porque  varios de los actores de la puja por la alcaldía deberán definir antes si entran al gabinete del próximo presidente.  En palabras de Castro, las aspiraciones de estos dirigentes pueden o no ser realizables, dependiendo de lo que ocurra en segunda vuelta presidencial.

Y eso lo saben Mockus y Santos. No en vano tanto  la U como los verdes están proyectando sus resultados presidenciales hacia las elecciones regionales. En el caso de Bogotá, la pelea también implica manejar $14 billones de presupuesto. ¿Quién se anima?

Por Élber Gutiérrez Roa

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