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Esperando al sargento César Augusto Lasso Monsalve

Después del rescate del general Luis Herlindo Mendieta y el coronel Enrique Murillo, él es el único secuestrado de la toma de Mitú.

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Redacción Judicial
15 de junio de 2010 - 11:31 p. m.
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César Augusto Lasso Monsalve se despidió de su padre en silencio, en la oscuridad de la selva, resignado tal vez a tener que decirle adiós a su viejo sin poder decírselo. Don Daniel Lasso Arce, con 74 años de edad, murió el 31 de mayo de 2009 a causa de un paro respiratorio. Poco tiempo antes de que su hijo —el mayor de los ocho que tuvo con doña Fabiola Monsalve— fuera considerado “prisionero de guerra” por las Farc, tuvo una leve parálisis facial que la pena que le producía la ausencia de su primogénito sólo le fue acentuando. Luego vino la trombosis. No se pudo volver a parar de la cama. La presión, por las nubes. Después, la muerte.

“El secuestro de César Augusto, que nunca aceptó, lo fue desmejorando. Se sentía angustiado y ansioso de no tener a su muchacho a su lado; impotente de no poder hacer nada”, cuenta doña Fabiola, quien tuvo que enterrar a su esposo dos semanas después de su cumpleaños número 66. Ha pasado un año más y el sargento que ingresó a la Policía en 1985 para hacer la carrera de suboficial, que se graduó ese mismo año como tecnólogo en sistemas, que tiene tres hijos, que hizo un curso de criminología en Medellín y que estudió contabilidad en el Sena por las noches mientras estuvo en Mitú, sigue reducido a su mínima expresión: es un uniformado al que las Farc han sometido, por 11 años, 7 meses —y la cuenta sigue— al cautiverio.

Lasso se hizo policía como su padre, jubilado de la institución. Desde pequeño, dicen sus familiares, siempre quiso vestir el uniforme. A Mitú llegó antes de junio de 1996, al completar un curso de ascenso en Bogotá, y se suponía que allí duraría dos años y después sería trasladado a otro lugar. De hecho, los papeles de su traslado ya estaban teniendo trámite en Bogotá cuando, el 1° de noviembre de 1998, un comando de al menos 1.200 integrantes del bloque Oriental de las Farc asaltó la capital de Vaupés y, luego de tres días de durísimos enfrentamientos, privaron de la libertad a 61 uniformados que estaban en la base de la Policía de esa ciudad, comandados por el entonces coronel Luis Herlindo Mendieta.

Después del rescate del general Luis Herlindo Mendieta y el coronel Enrique Murillo en la ‘Operación Camaleón’, y de que ex secuestrados indicaran que el intendente Luis Hernando Peña Bonilla fue asesinado por guerrilleros luego de que su salud mental se hiciera trizas, Lasso es el único cautivo de la toma de Mitú. Su familia espera que pronto pierda ese aciago título, pero no ha perdido el miedo a un rescate por la vía de las armas, a pesar del exitoso operativo en el que cuatro uniformados le fueron arrebatados a la guerrilla el pasado domingo o de la renombrada ‘Operación Jaque’, que significó para la guerrilla perder a Íngrid Betancourt, tres contratistas estadounidenses y 11 integrantes de la Fuerza Pública. Aunque, a la larga, lo que más les importa a su madre, hijos y hermanos es que el sargento regrese a casa con ellos lo más pronto posible.

Por Redacción Judicial

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