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Sin que exista un consenso entre las autoridades sobre el dinero que pierde la banca por la clonación de tarjetas, la firma Kroll calcula que esta práctica les cuesta a las entidades crediticias más de US$45 millones al año. Aunque se cree que la clonación en cajeros o restaurantes constituye el grueso de estas pérdidas, lo cierto es que se ha detectado en el interior de los bancos, en muchas ocasiones, organizaciones ilegales que compran información reservada, según explica Andrés Otero, de Kroll.
El fenómeno de la clonación ya ajusta una década; Antioquia, la costa Atlántica y Bogotá encabezan las regiones más azotadas por estas prácticas, pero las denuncias para judicializar a estas organizaciones no avanzan, en buena medida porque cuando se comprueba el fraude el banco devuelve el dinero y el cliente se olvida de impulsar la investigación. Las aseguradoras ya le han advertido a la banca que la clonación es una problemática de riesgo para el sector financiero y se teme que las aseguradoras no les sigan pagando a bancos por estos fraudes.
Un hecho reciente de este tipo se presentó en los cajeros electrónicos del banco BBVA, ubicados en el centro comercial Cafam Floresta de Bogotá, donde los delincuentes colocaron dispositivos de clonación para copiar las claves y luego realizar millonarias compras fraudulentas, sin que aún se conozca el monto del robo.
El hecho es investigado por el Banco y en los casos en que se compruebe el ilícito les devolverá, en un término de tres días, el dinero a quienes hayan sido afectados y que reporten la queja.
Para evitar la clonación, la entidad recomienda: previa utilización del cajero automático, verifique que no tenga algún dispositivo sospechoso; no permita que su clave personal sea observada por terceros al momento de digitarla; cuando realice una transacción, no permita el ingreso de terceros al cajero y, siempre que sea posible, utilice cajeros automáticos internos o en centros comerciales.