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Este jueves se lanza 'Diario de una ilusa'

La bogotana Rosario Carrizosa lanza su primera novela. Una mirada al mundo de las drogas.

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Sara Araújo Castro
28 de octubre de 2010 - 12:04 a. m.
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“La gente cree que consumiendo droga uno vive en una gran fiesta, quería que la historia de Sara evidenciara que algunas rumbas son buenas, pero la mayoría del tiempo no hay tal”. No fueron buenas las fiestas para Sara, la protagonista de Diario de una ilusa, una novela breve que narra la vida de una joven cuya actividad principal es consumir cocaína, y no fue así para Rosario Carrizosa, su autora. Bogotana, acérrima lectora, colaboradora frecuente de periódicos y revistas, Rosario es una sobreviviente como muchas que se lanzó a contar cómo son esas batallas que se libran en medio de una enfermedad que cada día es menos estigmatizada pero más difícil de sobrellevar: la adicción.

“El dolor es común, lo otro son anécdotas de mujeres que han vivido esa terrible experiencia. Sara es una y al tiempo es muchas de ellas, hay un poco de todas las mujeres adictas que he conocido en ese personaje”, afirma Carrizosa. Lo que sí definitivamente ella le entregó a su personaje es el amor que siente por los gatos que merodean a su alrededor y el nombre de uno de ellos.

Diario de una ilusa no es un libro que ahorre situaciones difíciles ni dolorosas al lector, tampoco es un libro de fórmulas ni autoayuda. “Yo quisiera que si alguien se identifica con ella, sienta que hay una posibilidad. Lo han vivido muchos que están sobrios. Pero soy dura con todo el entorno, incluso con los grupos de recuperación, porque ahí a veces también hacen daño”. Esa es Rosario, una eterna rebelde que discute, pelea y cuestiona desde los valores de las familias tradicionales hasta la estupidez de la clase alta.

Con ironía, describe a una madre dura y ausente, en gran parte responsable de las necesidades y necedades de su hija. Pero con igual cinismo bombardea a los gays obsesionados por la sexualidad que les es ajena.

Rosario sonríe cuando se le pregunta cómo se siente de tener su primera novela en las manos, satisfacción y sin duda alguna nervios. Reconoce que no lo hizo del todo sola, pues no duda en decir que sin la mirada crítica y dura de Plinio Apuleyo Mendoza (quien prologa el libro) hubiera sido imposible librar esta nueva batalla.

Por Sara Araújo Castro

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