Vivir| 23 Jul 2008 - 10:05 pm

Diez años duró la creación de este sendero ambiental

El tesoro de Mogambo

Por: Mariana Suárez Rueda
Enrique Acero ha dedicado su vida al estudio de las plantas y a proteger las que se encuentran en peligro de extinción
Turismo Científico

Las plantas del sendero que construyó Enrique Acero están clasificadas según su uso.  

En 1969 empezó la aventura de Enrique Acero por las selvas de Colombia. Junto a un grupo de investigadores de la Universidad Distrital y el Instituto Agustín Codazzi recorrió los rincones del país estudiando las diferentes especies de plantas, memorizando sus nombres y aprendiendo a reconocer sus usos. Cada una de estas expediciones se convertía en tema de discusión de las clases que dictaba a los estudiantes de Ingeniería Forestal de la Distrital y pronto, también fue el motivo que lo impulsó a crear uno de los senderos ecológicos más grandes de Colombia.

El lugar que escogió fue una finca, que heredó de su padre, ubicada en el municipio de Viotá, a tan sólo dos horas de Bogotá. Diez años tardó en recopilar las 1.600 especies de árboles y plantas que componen este camino silvestre. Durante ese tiempo tuvo que soportar la violencia que azotó la región, debido a la arremetida de la guerrilla y posteriormente de los paramilitares contra la población civil. “Le dije a mi esposa que no podíamos dejar de venir, pues si lo hacíamos, nunca más nos permitirían regresar”, recuerda Enrique.

Después de algunos años la tranquilidad volvió a Viotá y para ese entonces el Sendero Ambiental Mogambo ya estaba terminado. El recorrido comienza con el árbol Maraco. Las indígenas recogían su fruto y preparaban una masilla que utilizaban para depilarse. A su lado se encuentra la Guayusa, una planta del Putumayo que tiene dos veces y medio más cafeína que el café y que se toma para permanecer despierto y activo durante varias horas. Sin embargo, un estudio de la Universidad Javeriana, la Distrital y el Instituto Agustín Codazzi reveló que en algunas personas produce el efecto contrario.

De las plantas medicinales se camina hacia las que se utilizan para envolver alimentos como las hojas de papayo, ideales para conservar la carne cruda, las de plátano, en cuyo interior se mantiene fresco el pan o las de viao, que protegen de los

  • Mariana Suárez Rueda | EL ESPECTADOR

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