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La razón es que se reunieron para protestar por las medidas del Gobierno que buscan prohibir la venta de leche sin pasteurizar en todo el país.
Este fue el caso de María Helena Bustamante, una campesina de 64 años que transformó totalmente su rutina con el fin de participar en la marcha, la cual se inició a eso de las 12:30 del día en la Plaza de Toros, tomó la carrera séptima y concluyó en la sede del Ministerio de Agricultura, ubicada sobre la Avenida Jiménez entre las carreras séptima y octava, en pleno centro de Bogotá.
María Helena confiesa que a esa hora de la jornada debería estar dándoles agua a las cinco vacas que posee en un pequeño pedazo de tierra que tiene en Tunja y con las que obtiene unas 15 botellas diarias de leche.
“Ni lo quiera Dios, porque me quedo sin la ayuda para sostener la casa donde vivimos siete personas”, enfatiza María Elena al preguntársele qué va a pasar cuando entre a regir la ley que impedirá la comercialización de leche cruda en el país.
En un comienzo, los ministerios de Agricultura y Protección Social decidieron, mediante el Decreto 2838 de 2006, que la prohibición regiría a partir del próximo domingo 24 de agosto, pero ante la presión de diferentes sectores, el Gobierno se encuentra ultimando detalles para la expedición de un nuevo decreto que modifique los plazos.
De acuerdo con el ministro de Protección Social, Diego Palacio Betancourt, los nuevos plazos se ampliaron hasta en cuatro años y medio. “Hay que reconocer que Colombia es un país con una gran diversidad, con enormes diferencias regionales y locales en el mercado de este tipo de productos y eso hay que tenerlo presente”, afirmó Palacio.
A pesar de la ampliación, los productores y comercializadores de leche sin pasteurizar se manifestaron en contra de la medida, por lo que ayer su principal arenga era: “La leche cruda no mata, el hambre sí”.
De acuerdo con Javier Mozo González, un comercializador de leche cruda que participó ayer en la manifestación, la medida va en contra de los pobres, que pueden comprar un litro de su producto por $900, mientras que la pasteurizada puede costar hasta el doble.
En el Decreto 2838 se otorgaba un plazo de dos años a los productores y comercializadores para que adoptaran un plan de reconversión. Al 25 de julio de este año se habían presentado 4.747 planes, de los cuales se aprobaron 2.819. Mientras tanto, María Helena seguirá rogando para “poder seguir vendiendo la lechita”.