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La calma parece haber retornado al escenario político nacional, después de la tempestad de los tres primeros días de la semana, en la que llovieron cruces de comunicados, acusaciones y hasta insultos entre Gobierno y oposición. Y a la solicitud del vicepresidente Francisco Santos de “sacar bandera blanca” y buscar “escenarios de concordia”, el Partido Liberal estaría dispuesto a replantear su posición de marginarse de la discusión de las reformas política y a la justicia, según le dijeron a El Espectador algunos congresistas de esa colectividad para quienes no es conveniente sustraerse de los grandes cambios del país.
Claro, falta ver qué piensa el ex presidente César Gaviria, director del liberalismo, y también si esa postura de ir al debate implica el levantamiento del veto al ministro del Interior y Justicia, Fabio Valencia Cossio. Lo cierto es que hay congresistas, como el representante a la Cámara Carlos Alberto Piedrahíta, quien está dispuesto a dar la pelea, eso sí, siempre y cuando el presidente Uribe “respete la dignidad del Partido y deje el espíritu camorrero”. Para Piedrahíta hacerse a un lado podría significar dejarle la puerta abierta al Jefe de Estado en su intención de “desaparecer del mapa” al liberalismo. “Nosotros siempre hemos tenido ondeando la bandera blanca, lo que pasa es que el Presidente siempre nos trata mal”, señaló.
En el mismo sentido se pronunció la senadora Yolanda Pinto, quien dijo que les dirá a sus copartidarios que no se pueden aislar de la discusión de tan importantes reformas, aunque definitivamente cree que el ministro Valencia Cossio no es el llamado a defenderlas.
La congresista subrayó que la decisión que se tomó no fue la de no participar en la discusión de las reformas política y a la justicia, sino que el liberalismo no considera interlocutor válido al titular de la cartera del Interior. “El Partido Liberal no ha casado peleas con nadie, sólo ha tenido que salir a defenderse de los ataques del Gobierno”, enfatizó.
En un tono conciliador, el senador huilense Carlos Julio González llamó a la calma a los partidos y al Presidente, al tiempo que reveló que en el liberalismo existe hoy un gran dilema, ya que no se quieren marginar de los debates más importantes y transcendentales de Colombia. “Nosotros quisiéramos una reforma concertada y consultada con la misma justicia. Debe ser una reforma que surja de unas mesas de trabajo en donde todas las vivencias que Colombia haya tenido en esta materia se vean reflejadas en una gran ley”, expresó.
Sin embargo, hay quienes no están de acuerdo con sacar “bandera blanca”. Como Cecilia López, vocera del Partido en el Senado, quien piensa que hay que mantener la firmeza en las decisiones. “Continuamos firmes en que no vamos a discutir con el ministro Valencia Cossio, ya que no tiene los elementos éticos para que la colectividad se siente a un diálogo fraterno”. Y concluyó: “En eso no hay pasos para atrás”.
El próximo martes, como es habitual, la bancada liberal tendrá reunión con su jefe, el ex presidente Gaviria, y lo que se espera, según el senador Camilo Sánchez, es que se defina la participación o no en los debates de las reformas política y a la justicia. “Seguiremos haciendo una oposición seria y reflexiva”, agregó Sánchez, indicando que los liberales son conscientes de que, por ejemplo, una reforma a la política sin la oposición sería condenar a Colombia a una “dictocracia o una dictadura disfrazada de democracia”. “Lo que hemos dicho es que no aceptaremos como interlocutor a Valencia Cossio. La semana que viene se buscará un acuerdo con la Cámara, ya que allí han dicho que sí discutirán las reformas”, señaló. Por lo visto, el ex presidente Gaviria tiene la última palabra.