Sinsonte, un ensamble propio

El quinteto del interior se apropió de los sonidos de los Llanos de Colombia y Venezuela y los transformó en una propuesta genuina con la disciplina de las partituras.

Mimus poliglotus es el nombre científico que recibe el sinsonte, un ave que tiene la inmensa cualidad de imitar las ‘voces’ de otros pájaros. Sin embargo, en la propuesta del Ensamble Sinsonte lo que menos existe es la intención de copiar estilos externos, más bien los cinco integrantes de esta agrupación  quieren hacerse grandes con un proyecto genuino.

Y van por buen camino, pues lo que un día nació como una urgencia para afrontar lo que los artistas denominan una “chisga”, hoy es toda una forma de asimilar los sonidos y tradiciones de los Llanos de Colombia y Venezuela.

Pero los integrantes de este quinteto musical no son de esta particular región caracterizada por eternas planicies… pero como si lo fueran, porque desde hace casi una década realizan investigaciones exhaustivas para encontrar la manera de enriquecer un estilo que con bandola, cuatro, oboe, bajo y percusión haga permanentes homenajes a la tierra, a los animales y al amor. Al comienzo se llamaron Llano Urbano, luego fueron Llano Lejano, hasta que se convirtieron en el Ensamble Sinsonte. En sus cabezas, Bogotá es un inmenso terreno llanero, los buses son las vacas y los edificios se asemejan a los árboles. Esa ha sido la fórmula para exponer una sonoridad criolla con un inconfundible sabor urbano.

“Para nosotros hay dos vertientes muy definidas en la música y son, precisamente, las que confluyen en nuestra propuesta. Los cinco integrantes del grupo tenemos formación académica y escolástica, pero nos fuimos por los lados de los aires tradicionales y folclóricos. Nuestro estilo es popular pero escribimos los arreglos como se hace en la música culta”, comenta Luis Felipe Aljure, un estudioso de la guitarra que en beneficio del colectivo terminó apasionándose por las maracas y la percusión.

La música los mueve y los estimula. Por eso es muy complicado que posen estáticos para una foto. Ellos no saben qué es simular una interpretación porque estos jóvenes, instrumento en mano, están al servicio del folclor. Casi sin pensarlo, sus músculos se activan y empiezan a mover sus dedos produciendo pequeñas melodías.


Y es que para ellos la música es como una olla de barro bien curada, en la que se mezcla la labor manual del artesano con las bondades del tiempo, que con su proceso natural se encarga de pulir las imperfecciones.

El Ensamble Sinsonte está integrado por Juan Miguel Sossa, bandola llanera y guitarra; Juan Carlos Contreras, cuatro llanero; Pablo Alejandro Moreno, oboe; Daniel Iván Sossa, bajo eléctrico, y Luis Felipe Aljure, en la percusión. Tienen en su haber dos trabajos discográficos. Mimus Poliglotus, una especie de historia de caballeros, y Reversiones, conformado casi en su totalidad por creaciones ajenas. Pero, además, el grupo ha tenido figuraciones importantes, como el ciclo de Música y músicos de Colombia y el mundo (2005), fue ganador del primer premio como mejor propuesta musical en el Primer Festival BAT de Nueva Música Colombiana (2005) y en esta versión del Cartagena Music Festival es uno de los invitados especiales.

“La Fundación Salvi le envía a Stephen Prutsman algunas cajas de discos con nuevas propuestas de la música colombiana. Él se sienta a escuchar todo el material que le mandan y hace una preselección. Viene a Colombia y hace una audición. El Ensamble Sinsonte hizo todo este proceso y así es cómo nos invitan a participar en este gran encuentro, que esperamos se convierta en una gran ventana para nosotros”, comentan los integrantes de este colectivo.

Los padres de algunos de los músicos de este quinteto pertenecieron al grupo de canciones populares Nueva Cultura y, por experiencia casi propia, saben que en el oficio artístico es necesario renovarse. Por eso planean ya su tercera producción, en la que tienen contemplado sorprender con una propuesta sinfónica o con un proyecto ambicioso en el que participen grandes voces femeninas.