Tema del dia |5 Feb 2009 - 10:40 pm

El dolor por los que no regresaron

Por: Diana Durán / Enviada especial a Cali

Del grupo de los 12 diputados que fueron secuestrados por las Farc el 11 de abril de 2002, Francisco Javier Giraldo era el más joven.

Ángela Giraldo Ángela Giraldo, hermana de uno de los ex diputados asesinados.

 Al momento del plagio tenía 32 años de edad. El Espectador habló con su hermana Ángela, quien fue asesora de paz de la Gobernación del Valle durante la administración de Argelino Garzón y ayer, día de la liberación del único sobreviviente de esa docena de políticos que se llevaron las Farc a la fuerza y que fueron asesinados en cautiverio, fue la única integrante de su familia que se sintió con la fuerza para estar presente al momento de la llegada de Sigifredo López.

Ángela Giraldo fue una de las primeras personas que en la pista del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón se abrazó con el recién liberado. “Quiero saber todo sobre mi hermano. Quiero saber cómo vivía, cómo dormía, en qué gastaba su tiempo libre. Sigifredo es el único que nos puede dar información sobre esos cinco años que nos perdimos de sus vidas. Y quiero que nos cuente qué pasó ese 18 de junio de 2007, cuando los mataron. Queremos saber de qué se enteró, porque parece que él no estaba con ellos, pero sí sabe mucho más que nosotros”, dijo poco antes de su encuentro con López.

La alegría por la libertad se confundió con la tristeza por la ausencia de su hermano. “Mi papá murió a los cinco meses del secuestro de Francisco Javier. Él era el que lo ayudaba en los asuntos políticos y entró en una gran depresión. Mi mamá vive, pero ella está muy triste. No fue capaz de venir a encontrarse con Sigifredo. Para ella hoy ha sido un día muy, muy triste. Mis otros dos hermanos viven en Bogotá. Ellos tampoco vinieron”, agrega Giraldo.

Este jueves, al momento del abrazo de los dos en medio de las lágrimas, no puede negar que sintió sentimientos confusos. “Nunca imaginé esta situación. El bloqueo fue tan grande después del asesinato de los diputados que se nos acabaron todas las esperanzas”. En las pocas palabras que alcanzaron a cruzar, el ex diputado liberado le dijo que tenían que hablar, que eran muchas las cosas que les tenía que contar a ella y a todos los familiares de quienes fueron sus compañeros en el secuestro y que no pudieron regresar porque las balas asesinas de la guerrilla cortaron sus vidas.

  • Diana Durán / Enviada especial a Cali | Elespectador.com

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