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El crecimiento de las drogas sintéticas

A propósito de la propuesta de la penalización de la dosis personal, Camilo Uribe, médico toxicólogo e integrante de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife) arrojó una sentencia que, posiblemente, avive aún más el fuego en esta acalorada discusión que aún no ha tenido punto final: “Llegó tarde”.

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El Espectador
28 de marzo de 2009 - 08:00 p. m.
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A Uribe Granja no le interesa formar parte de esa discusión. Este experto en el tema de alucinógenos hace su afirmación con base en una realidad acerca del uso de drogas, y es que los narcóticos que muestran mayor crecimiento entre los consumidores no son la cocaína ni la marihuana ni los opiáceos: son las drogas sintéticas, como las anfetaminas y las metanfetaminas, cuyo elemento base es la efedrina y su hermana, la pseudoefedrina.

Desde hace unos años, en el panorama mundial, la utilización de efedrina y pseudoefedrina para la fabricación de drogas sintéticas prendió las alarmas de las autoridades antinarcóticos. Para contrarrestar este uso ilícito, la Jife —organismo adscrito a la ONU—, les pidió a los Estados miembros que, anualmente, presenten cuáles van a ser las provisiones que requieren de ambas sustancias, con las cuales se realizan los medicamentos antigripales, para así evitar que estos precursores se vayan al mercado negro.

En su más reciente informe, divulgado el pasado mes de febrero, la Jife les recordó a los países suramericanos lo importante que es que sigan vigilando los canales legales del comercio de la efedrina y la pseudoefedrina.

El narcotráfico cambia, pero no termina

A medida que los países imponen restricciones para coartar el comercio de estupefacientes, las organizaciones narcotraficantes logran encontrar la manera de burlarse de las autoridades.

Así las cosas, por citar un ejemplo, hasta 2001 en Colombia se utilizó la fenilpropanolamina como componente de los medicamentos antigripales. Sin embargo, la sustancia empezó a ser usada para elaborar estupefacientes.

Por tal razón, Invima vetó la sustancia y ordenó a los fabricantes de medicamentos que la reemplazaran. Fue entonces cuando se autorizó el uso de la efedrina y la pseudoefedrina.

Por El Espectador

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