Vivir |23 Abr 2009 - 11:24 pm

Para que los niños superen la pérdida de un ser querido

Cómo decir adiós

Por: Mariana Suárez Rueda

Las psicólogas María Elena López y Gloria Isaza acaban de publicar un libro-guía para enfrentar los duelos.

Gloria Mercedes Isaza y María Elena López
Foto: Diana Sánchez
Las psicólogas Gloria Mercedes Isaza y María Elena López.

Por su consultorio han pasado decenas de niños, de todas las edades, afectados emocionalmente por la pérdida de su mamá, su papá, alguno de sus abuelos e incluso de su mascota. Muchos logran hacer un rápido proceso de duelo, pero otros se demoran en asimilar lo que ha sucedido y se vuelven agresivos, dicen cosas malas sobre la persona que acaba de morir y en algunos casos actúan como si nada hubiera pasado. Los padres, desconcertados, no saben qué hacer, se sienten perdidos y desorientados.

María Elena López y Gloria Mercedes Isaza están convencidas de que existen estrategias para ayudar a los menores a asimilar la pérdida de una manera menos dolorosa. Por eso quisieron compartir su experiencia con los niños y los padres a través de un libro en el que, con un lenguaje sencillo, se habla de la muerte y de cómo continuar la vida después de la partida de un ser querido.

Lo primero que hay que entender, según estas dos psicólogas, es que el duelo se puede enfrentar de maneras diferentes y hay que dejar que los niños expresen su dolor como quieran. Lo importante es procurar que no haya muchos cambios en su vida después del lamentable suceso, como cambiarse de casa o de colegio, pues esto podría causarles un mayor sufrimiento y confusión.

Ambas expertas recomiendan que los niños asistan a los rituales de despedida, como el funeral o la velación, para que tengan la oportunidad de decir adiós y de comprender lo que está pasando,  pero si durante mucho tiempo el menor está aislado, con un bajo rendimiento académico, demasiado agresivo o sin ganas de retomar sus actividades habituales, se debe consultar a un especialista.

Finalmente, López e Isaza advierten que a pesar del dolor que los familiares estén sintiendo en esos momentos, hay que prestarle atención al niño, escucharlo y acompañarlo hasta que entienda que esa persona ya no está y pueda volver a reír y a disfrutar de la vida sin ella.

  • Mariana Suárez Rueda | Elespectador.com

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