La epidemia invisible

La meningitis ha matado en África a más de 2.500 personas desde diciembre del año pasado.

Mientras el mundo entero se encuentra en alerta por cuenta del virus AH1N1, desde finales del año pasado se desarrolla una verdadera epidemia en África que no ha desatado el pánico ni la alarma generalizada de la influenza, pero que ha llenado más ataúdes en una de las regiones más pobres del mundo. El invisible asesino es la meningitis, una enfermedad infecciosa causada por un grupo de bacterias que, de no tratarse, tiene una alta probabilidad de ser mortal.

Desde diciembre de 2008 hasta finales de abril de este año, los organismos internacionales calculan que en Níger, Nigeria, Burkina Faso y Chad han muerto más de 2.500 personas, y se han registrado más de 56 mil contagios por cuenta de la meningitis, que en últimas es una infección de las membranas que recubren el cerebro y la espina dorsal, estructuras principales del sistema nervioso. Hasta la fecha, por cuenta de la influenza tipo A, se han registrado 44 muertos.

La infección es endémica en una región conocida como el cinturón de la meningitis, un vasto territorio que abarca desde Senegal hasta Etiopía y en el cual se concentra la mayoría de los casos que año tras año se registran en el continente africano. Sin embargo, la actual epidemia es la peor de los últimos años, luego de un brote que ocurrió entre 1995 y 1997, en el cual perecieron cerca de 25 mil personas en África occidental.

Aunque la enfermedad cuenta con varios tipos de vacunas, una para cada bacteria, la disponibilidad y el costo de éstas ha hecho que una buena parte de los habitantes del cinturón de la meningitis, algunos de los cuales viven con menos de dos dólares al día, jamás tengan acceso a ella. Para frenar la epidemia, la organización Médicos Sin Fronteras está realizando la mayor campaña de vacunación de su historia. Los cálculos de la ONG estiman que más de siete millones de personas deben recibir la vacuna para poder controlar el letal brote de la enfermedad. Sin el tratamiento, la mitad de los infectados morirán, advirtió la organización.

El país más afectado es Nigeria, el más poblado del continente, en donde dos tercios de los 36 estados que lo componen tienen casos confirmados. La enfermedad se transmite a través de la tos, los besos y el contacto constante con personas infectadas en sitios cerrados. Las condiciones de extremo calor y resequedad que se dan en el cinturón de la meningitis tienden a irritar la garganta, lo que facilita la entrada de las bacterias al organismo.

“Si bien en Colombia habita una de las bacterias causantes de la meningitis, los casos que eventualmente se presentan han sido controlados a tiempo con el suministro de la vacuna”, aclara el microbiólogo Miguel Guzmán, uno de los fundadores de la Asociación Colombiana de Infectología. El último brote importante se dio hace aproximadamente cuatro años, en Antioquia. En ese entonces no se reportaron muertes, de acuerdo con el doctor Guzmán, quien advierte que es una enfermedad típica de África debido a las condiciones características del ambiente.

Entretanto, la alarma por el virus  AH1N1 se mantiene y todos los días abundan los informes y reportes de las organizaciones de salud y de los medios de comunicación que siguen, minuto a minuto, la posible epidemia que, si bien es de gran importancia, no ha tenido el impacto letal y arrasador de la meningitis en África, donde cada día hay más contagiados en los hospitales y ataúdes en los cementerios.

Temas relacionados