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Al mismo tiempo, el precio de las materias primas han empezado a recuperarse, encabezado por el petróleo, que se acerca a los US$60 el barril.
En el mercado local las acciones no fueron ajenas al optimismo y presentaron la mejor valorización semanal en el año, augurando mayores avances en razón a que las cotizaciones en términos históricos y fundamentales se encontrarían baratas, de no deteriorarse más la situación económica.
El argumento en el que se basa el positivismo es que peores noticias que las ya conocidas no puede haber. Sin embargo, la volatilidad de las emociones, que se traslada a los mercados, es tan susceptible al pánico como a la euforia, y mientras los ánimos de la manada revitalicen los mercados desde estos niveles aún golpeados, habrá que aprovechar las oportunidades.
Los mercados han reaccionado positivamente a las medidas contra cíclicas en todo el mundo, tales como una agresiva expansión monetaria y una política fiscal muy activa, pero ese esfuerzo implica desajustes difíciles de sostener si el sector real de la economía no se fortalece y se recupera el empleo.
Si no es el consumo privado de empresas y familias los que sostienen la actual reactivación, sino apenas el resultado de un empujón de las políticas gubernamentales sin eco permanente, probablemente los mercados retrocedan nuevamente.