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De mecenas a rival de los Kirchner

Francisco de Narváez nació en Colombia. De sus tres años en el país recuerda el ajiaco y el jardín donde estudió. Si  gana, podría ser el comienzo del fin de la era de los Kirchner, que no habían tenido rival hasta ahora.

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Nicolás Cuéllar/ Buenos Aires
27 de junio de 2009 - 10:00 p. m.
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La campaña para las elecciones de diputados que se llevan a cabo este domingo en Argentina ha sido un verdadero campo de batalla entre el ex presidente Néstor Kirchner y un “novato” en la política de este país. Un pelirrojo, alto y de cuerpo atlético que hace cuatro años fue el primer extranjero en ocupar un cargo de elección popular en Argentina.

Francisco de Narváez, colombiano y peronista declarado, se enfrenta a quienes manejan los hilos del poder en el país austral por una curul como diputado de la provincia de Buenos Aires. Si gana, tal como lo han descrito varios analistas, podría ser el comienzo del fin de la era Kirchner.

Triatleta, amante del fútbol y del asado, De Narváez parece más argentino que cualquiera. Ni siquiera el acento lo delata, pues llegó al país cuando tenía tres años. Tan sólo su gusto por el ajiaco y sus remembranzas del jardín en el que jugaba de niño, en el barrio Chicó de Bogotá, revelan su origen colombiano.

Un origen que se vincula también a la cadena de Almacenes Tía que su abuelo Karel Steuer inauguró en el país, tras emigrar de Checoslovaquia antes de la Segunda Guerra Mundial. En Europa Oriental era el propietario de la cadena de tiendas Casa Te-Ta, que significa ‘tía’ en checo. En su viaje hacia Argentina hicieron escala en Colombia, donde Doris Steuer, su madre, conocería a un empresario del café llamado Juan De Narváez. Francisco nació en 1953 y pocos años después viajaría con toda la familia rumbo a Buenos Aires. Su abuelo seguiría con la empresa familiar, abriendo varios almacenes tanto en Colombia como en Argentina.

De Narvaéz, quien compartió estudios con Mauricio Macri (actual jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires) en la escuela primaria, comenzó en el negocio familiar desde los 17 años, trabajando en los archivos del Tía. Tras el pronto fallecimiento de su abuelo y algunos tíos, asumió la dirección de la empresa junto a su hermano Carlos, y buscó profesionalizar la firma para sacarla de la crisis en la que se encontraba.

Su madre pensaba que sus dos hijos formarían un buen equipo: Carlos era el “creativo” y Francisco era el “pragmático”. Pero la relación entre ellos no fue buena. A principios de la década del 90, Francisco le pidió a su hermano que abandonara la compañía. Como éste se negó, no dudó en llamar a una empresa de trasteos y sacó todas sus pertenencias a la calle. Desde entonces no se hablan.

La empresa, que antes generaba pérdidas, comenzó a repuntar. Su gestión fue tan exitosa que el Grupo Exxel la compró por US$635 millones y el caso fue estudiado por la Harvard Bussiness School como modelo de traspaso de una empresa familiar a una profesional. Pero un estrés generado por los negocios y una vida personal desordenada y agitada, lo sumieron en una fuerte depresión. Al borde de los 40 años, alquiló una habitación en un hotel e intentó suicidarse con una pistola.

Después de la venta de Tía, De Narváez decidió diversificar sus negocios. Hoy, es dueño de una cadena de tiendas de indumentaria, de una empresa del sector agroindustrial y posee también acciones en canales de televisión, radios y un periódico financiero. El dinero no ha sido problema para este candidato que no duda en afirmar que los costos de su campaña, que ascienden a más de un millón de dólares, han sido financiados de su propio bolsillo.

Sin ninguna aspiración política aún, Francisco de Narváez decidió hacerse argentino en 1982, para apoyar el regreso de la democracia y poder votar por el candidato que después sería elegido presidente, Raúl Alfonsín. Tras la crisis económica de 2001 resuelve dar un salto a la política. En 2003 financia la campaña electoral para un tercer mandato de Carlos Ménem contra Kirchner y éste le promete vincularlo al gobierno como ministro de Desarrollo Social, de ganar las elecciones. Tiempo después apoyaría al propio kirchnerismo.

Fue elegido como diputado en 2005, de la mano de Hilda Chiche Duhalde, esposa del ex presidente Eduardo Duhalde, de quien se dice dirige la carrera política de De Narváez. Su labor como diputado, sin embargo, no ha rendido frutos. Junto con Macri (quien antes de ser alcalde fue igualmente diputado), son criticados por su alta inasistencia. Un informe del Congreso señala que De Narváez asistió a menos del 20% de las sesiones.

De vestir impecable, luce sus dos tatuajes orgulloso. El primero, en el brazo, es un ideograma chino que se hizo tras su intento de suicidio y que significa “crisis y oportunidad”; el otro, se deja ver en su cuello, y representa una serpiente, su signo en el horóscopo chino. En 2007 fracasó en su intento de ser elegido como gobernador de la provincia de Buenos Aires.

El candidato sabe que llega fortalecido a las elecciones de este domingo. Una derrota de Kirchner no sólo debilitaría al matrimonio presidencial. Se dice que el ex presidente habría dicho a su esposa, la presidenta Cristina Fernández, que de perder las elecciones “sería hora de armar las maletas e irse”.

¿Qué está en juego?

La mirada del público argentino se centra en la rivalidad entre Néstor Kirchner, del Partido Frente para Victoria (FV), y el peronista disidente colombiano Francisco de Narváez, de la coalición Unión-Pro, quienes registran un empate técnico en las más recientes  encuestas.

El FV cuenta actualmente con la mayoría absoluta en el Senado, un tercio de cuyos asientos serán renovados el domingo; sin embargo, los sondeos revelan que el oficialismo perdería su liderazgo, aunque se mantendría como la primera fuerza política argentina.

Una derrota electoral  llevaría a Cristina Fernández a un cambio de gabinete para relanzar su Gobierno y buscar amplios consensos con sectores políticos y económicos.

Por Nicolás Cuéllar/ Buenos Aires

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