Cultura| 16 Jul 2009 - 9:36 pm

Gualajo y Hugo Candelario

A pleno golpe de marimba

Por: Juan Carlos Piedrahíta B. / Enviado especial Cali
La más pura manifestación de los aires folclóricos del Pacífico colombiano es el piano de la selva, un instrumento que le canta a la libertad.
Hugo Candelario González y Gualajo
Foto: Pressphoto
Hugo Candelario González y Gualajo son dos virtuosos exponentes de las manifestaciones folclóricas del Pacífico.

La marimba de chonta, además de ser un instrumento, es una artesanía. Con este piano de la selva el folclor del Pacífico ha logrado su mayor difusión y con él personajes como José Antonio Torres, más conocido como Gualajo, y Hugo Candelario González, el fundador del grupo Bahía, se han convertido en reyes con corona de bambú.

El Espectador hace una nueva entrega de una serie de especiales dedicados a las leyendas y a las jóvenes figuras del folclor nacional. Un homenaje a la música y un tributo a sus exponentes.

Gualajo (G.J.): Ese día el pueblo estaba encendido. Yo manejaba una lancha y el dueño del aparato, que era compadre de Estaban González, tú papá, me dijo: “Gualajo, andate hasta la casa de mi compadre porque creo que todo se está quemando”. Ahí mismo agarré motor y llegué pero, por fortuna, no era la casa de los papás tuyos sino que la candela estaba como a dos cuadras, pero no había una calle por tierra para llegar al hospital y tu mamá ya tenía los dolores.

Hugo Candelario (H.C.): Ahí sí, Galajé, tú puedes contar con más propiedad porque yo no había nacido. Así que te escucho.

G.J: Claro... entonces la única forma de llevarla a ella era por el agua, así que fuimos por el río hacia el hospital y ahí se la entregué al médico porque tú ya tenías ganas de nacer. Al otro día me mandaron a ver cómo había salido todo y ahí tu papá me dijo: “Ya nació y nació varón y tú me le tienes que enseñar a tocar marimba”. Y así fue la cosa.

H.C.: Por fortuna mi papá tenía identificado tu talento porque en Guapi, nuestra tierra, no se les da el valor a los maestros, aunque sí es muy claro que la familia tuya era el templo del folclor allá.

G.J.: Yo tengo la cualidad de aparecer y desaparecer y en una de esas desaparecidas mías es que te vi y ya sabías caminar y sí que te gustaba la marimba. Desde muy pequeño tuviste un talento muy bravo y creo que eres de todos los que yo les he enseñado el más talentoso. Pero hubo un tiempo en el que te perdiste… ¿tal vez te fuiste a prestar servicio militar?

H.C.: Primero me mandaron a estudiar bachillerato a Bogotá y en todas mis vacaciones recorría Guapi buscándote para aprender. Después de eso sí me fui a la Marina.

G.J.: En ese tiempo de la Marina yo me acuerdo que en una grabadora llevabas unos casetes con el sonido de la marimba y así es cómo te haces un gran músico.

H.C.: Muchas gracias. Recuerdo que desde que jovencié mi referente en la marimba siempre fuiste tú. Muchas veces yo iba o a tu casa en Guapi o a la casa de tu familia en la vereda de Sansón, como a cinco minutos en lancha de motor. Lo que pasa es que uno tiene que rodearse de lo mejor y tú, Gualajé, siempre te destacaste porque sabes desde la siembra de la palma hasta la cortada, la armada y demás etapas de la elaboración y arreglos de la marimba.

G.J.: Yo siempre he pensado que los que tocamos marimba somos personas especiales. Los niños a los que les gusta ese sonido comienzan, apenas la oyen, a jalarle el brazo al papá.

H.C.: A mí siempre me gustó ese sonido. Yo llegaba de la escuelita, de la primaria, y todavía me pasa que llego de la calle, me cambio y me pongo a tocar marimba. Para mí de pelao era importante llegar a la casa y bañarme en el río y después dedicarme a la marimba. Ése era el mejor plan.

G.J.: Pero eso tiene que ver también con lo que pasaba en las fiestas de Guapi, en las que cada celebración duraba cuatro o cinco días y la marimba siempre era protagonista.

H.C.: Yo siempre he dicho que tocar marimba es como si mi cuerpo tomara agua por los oídos y me parece que logra la finalidad de hidratar el espíritu, el físico y la mente.

G.J.: La marimba tiene algo muy particular y es que uno se demora mucho tiempo tocándola para identificar su armonía y cuando uno menos piensa ya tiene esa armonía metida en el cuerpo. Además, para tocar ese instrumento hay que estar despierto pero relajado.

H.C.: Es algo similar a lo que pasa en el baile, porque ahí uno debe estar acuñadito pero relajado.

G.J.: A la marimba no hay necesidad de garrotearla. No me gusta cuando veo que los músicos le dan duro al instrumento… primero toca aprender para ir soltando las manos.

H.C.: Es todo un proceso de complicidad con el instrumento.

  • Juan Carlos Piedrahíta B. / Enviado especial Cali | EL ESPECTADOR

  • Página
  • 1
  • 2
1

Opinión

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

hese

17 Julio 2009 - 10:41pm
Es maravillosa esta columna de El Espectador y Juan Carlos Piedrahita. Es espectacular , por donde se le quiera mirar. Es un relato, del que usted no quisiera safarse, es un relato que enaltece a los personajes protagonistas ,que se sienten artistas, que se sienten amantes de ese """piano de la selva """" , y hasta el lector , se siente feliz, se siente enaltecido,además instrumento madre de otros varios , de esa región del pais. Esta columna es un homenaje humilde y sublime al mismo tiempo de nuestro folclor, de nuestras riquezas, de nuesttros valores y capacidades y más aun de nuestra increible gente. De este modo, se olvida usted , sin darse cuenta , de los políticos , de los gobernantes, de los militares, de la insurgencia, en fin, de todos los males que padecemos. Apláuso,gracias
Opinión por:

diegolr

17 Julio 2009 - 9:17pm
Marimba, ya viene le petronio 100% chontaduro mis negros
Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador
  • Nuestra edición impresa

    Suscribase aquí
    y conozca todos los beneficios.

    Suscríbase

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2009