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Nacional 20 Jul 2009 - 7:07 pm

Un fotógrafo errante y su ‘galería de la memoria’

El otro Carlos Castaño

Uno es Carlos Castaño, antioqueño, paramilitar y famoso. El otro, tolimense, ex guerrillero, y anónimo.

Por: Olga Lucía Garzón Roa
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    http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso151637-el-otro-carlos-castano
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Foto: Juan Carlos Escobar

En el parque Manuel Murillo Toro, de Ibagué, una singular exposición de fotografía llama la atención de quienes transitan por el lugar.

Las imágenes, de todos los tamaños, unas a color, otras en blanco y negro y otras descoloridas por el paso del tiempo, cuelgan de una cuerda que amarrada de dos palos de mango, atraviesan una parte de la plazoleta.

Este es uno de los escenarios favoritos de Carlos Castaño, ex guerrillero del EPL, para mostrar los mil retratos, entre los que se cuentan personajes,  muertos de la Unión Patriótica y las masacres de miles de campesinos. “Es la historia de miles de colombianos que vivimos este conflicto”, dice el ex guerrillero. “Más que exponer en un salón donde la gente tiene que limpiarse los zapatos para entrar, mi labor es exponer en las calles, en las vías, ciclo vías, en los salones comunales”,  señala.

No obstante, su galería ha trascendido fronteras. Ha estado en Venezuela, España e Italia, donde ha sido invitado a exponer sus vivencias.

Sus primeros años los vivió en la vereda Primavera, del municipio de Villahermosa, en el norte del Tolima. Después de terminar quinto de primaria, Carlos Castaño cuenta que  él y su familia fueron desplazados por paramilitares  que les quitaron su tierra.

Llegaron al Líbano. Allí comenzó a tener injerencia en los movimientos campesinos, estudiantiles y obreros de los años 70 y 80, lo que le trajo amenazas a su vida. Esto lo llevó a ingresar al EPL.

Llegó hasta Córdoba, donde perteneció al frente Francisco Guarnica. Dice que estuvo al mando de Ernesto Rojas y Oscar William Calvo, asesinados durante los diálogos de 1984, en el gobierno del presidente Belisario Betancurt. De su vida como guerrillero del EPL, Carlos Castaño guarda pasiones y dolores, y evoca episodios  que le traen  angustia. Un año antes de la entrega de armas fue prisionero, dice él, de militares del batallón Bárbula. Ese día asesinaron a seis campesinos. Él que era el único guerrillero, por cosas de la vida, se salvó porque se hizo el muerto.

El 27 de julio de 1990 cuando habían iniciado los diálogos de paz con el EPL, se  encontraba en una región del nororiente de Caldas. Recuerda que a las 10 de la mañana “los del Ejército” llegaron a una reunión que él tenía con desplazados del Magdalena Medio.

“Yo era el único guerrillero, los otros campesinos de la masa, que fueron masacrados, torturados de forma escalofriante porque a algunos les sacaron las uñas, les cortaron la planta de los pies, les sacaron los ojos, les cortaron los testículos. Yo fui amarrado a un árbol, recibí dos disparos de fusil y me dejaron como muerto” cuenta.

Dice que le debe la vida a  la fuerza de la naturaleza. “Dios se encarnó en ese árbol y me dio la fuerza para levantarme, desamarrarme, caminar y llegar a una casa donde me ayudaron”.

Hoy está tratando de crear conciencia social a través de lo que él llama ‘galería de la memoria’: una recopilación de fotos que encierran la historia del conflicto colombiano.

“Pongo la totuma y la gente me da lo que cree que vale el trabajo. También vendo un C.D que recopila la ‘galería de la memoria’. Eso es más satisfactorio que ponerme detrás de los politiqueros para que me den un peso y luego me quieran cuestionar e imponer reglas que no van con migo” manifiesta.

Los  días del EPL le duelen. “Hice parte de una organización con buena estructura y trabajo social con las comunidades”.

Pero le duele más porque según él,  muchos de sus camaradas, terminaron en la ultraderecha. “Siento nostalgia porque después de la desmovilización hay compañeros que perdieron el norte, y hoy hacen parte de ese estado corrupto que criticamos. Muchos terminaron en la ultraderecha y eso me duele porque detrás de nosotros ha corrido muchas sangre, y ha habido injusticia...” concluye.

Asegura que ha sido llamado a la política. “Soy un demócrata enamorado de la vida. A mí me han llamado de movimientos pero no veo nada serio. Uno de los grandes problemas de Colombia es la ignorancia política. La gente no sabe por qué vota, no conoce la historia del país. Por eso yo decidí contarla a través de la imagen fotográfica.

Lo que sí aclara con ahínco es que no tiene nada que ver con Castaño el paramilitar. "No tenemos en común sino el nombre. Lo llevo con el orgullo no por ser de un paramilitar famoso sino de este ex guerrillero anónimo" puntualiza.

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