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El día que Manuel Zelaya, presidente de Honduras, fue sacado del país, comenzó una fuerte presión internacional para regresarlo a su cargo. América Latina en pleno, Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA) y hasta Hugo Chávez se movieron para lograr el retorno del mandatario. Sin embargo, dos meses después, Zelaya sigue en el exterior.
Su retorno es tan complicado que el propio presidente de Venezuela, Hugo Chávez —uno de los que más ha presionado para que Manuel Zelaya logre terminar su período presidencial y, de paso, aspire a la reelección— ya se dio por vencido. “Independientemente de que Zelaya vuelva o no al gobierno, a estas alturas es difícil en verdad pensarlo. Sin embargo, habrá que seguir intentándolo”, aseguró Chávez desde Libia, en donde se unió a los festejos por los 40 años del golpe de Estado de Muamar Gadafi.
“En el país ya se convocaron elecciones, ningún militar se opone al gobierno de Micheletti, tampoco lo hace ninguna autoridad judicial y las manifestaciones a favor de Zelaya ya desaparecieron”, explicó a la prensa hondureña Ramiro Vásquez, profesor de Ciencia Política.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras abrió la campaña para los comicios del 29 de noviembre. En una comparecencia difundida en cadena nacional de radio y televisión, el presidente del TSE, Saúl Escobar, instó a los hondureños a hacer de las elecciones generales “una fiesta cívica” y contribuir “a fortalecer la cultura política y electoral del país”. Los dos principales candidatos presidenciales, Elvin Santos, del gobernante Partido Liberal, y Porfirio Lobo, del opositor Partido Nacional, ya comenzaron sus campañas.
“Estas elecciones son la solución única, final y definitiva a la actual crisis política”, expresó Micheletti a la prensa nacional, con lo cual le da un golpe mortal a las aspiraciones de Zelaya. Sin embargo, el presidente derrocado no se da por vencido. De nuevo inició una gira internacional para denunciar las elecciones y pedir que no sean reconocidas por la comunidad internacional por “fraudulentas. “Esa es una medida desesperada de Micheletti por la presión internacional que cada vez es más fuerte”, dijo Zelaya desde Washington.
El mandatario también se reunió con la OEA y con varias organizaciones civiles. Pero su voz parece no tener eco, pues, según el propio Chávez: “Empezó la campaña electoral, vendrán las elecciones y luego ya pasó la página del golpe”.