Política |3 Oct 2009 - 9:00 pm

La encrucijada del Polo Democrático Alternativo

A la izquierda del poder

Por: Redacción Política

El choque entre las tendencias que conviven dentro del Partido, tras la consulta interna del pasado domingo, amenaza con hacer naufragar, una vez más, el proyecto de la izquierda democrática en el país.

Jaime Dussán y Gustavo Petro
Foto: Óscar Pérez - El Espectador
El senador Jaime Dussán y Gustavo Petro. Fue  evidente su distanciamiento durante la reunión de directivas del Polo, el jueves pasado.

Parece una película repetida. La izquierda dividida naufragando frente a los poderes tradicionales. Así sucedió en los años 20 y 30 y quedan memorias de duras confrontaciones entre líderes socialistas, comunistas o afines. Se repitió en los años 40 ó 50 y sus dirigentes quedaron desperdigados en la historia. Ahora es latente una nueva discrepancia. Gustavo Petro ganó la consulta interna del Polo y varios de sus copartidarios, empezando por el propio Carlos Gaviria, no quieren apoyarlo.

Hace apenas cinco años, el Polo Democrático Alternativo se perfilaba como una organización cohesionada que integró a las principales corrientes de la izquierda tradicional en Colombia. Hoy, uno de sus principales voceros, Luis Eduardo Garzón, está por fuera buscando una opción de centro, mientras el ex magistrado Carlos Gaviria y el senador Gustavo Petro, cada uno con sus adherentes y opositores, terminaron protagonizando un candente enfrentamiento por la candidatura a la Presidencia, como si fueran acérrimos contradictores de vertientes distintas.

Con anterioridad a la consulta, el pacto entre Petro y Gaviria había sido que el “perdedor apoyaría al ganador”. No obstante, se trataba de dos tesis opuestas. La del primero, buscar una coalición o un gran acuerdo democrático con otras fuerzas políticas para enfrentar al uribismo, y la del segundo ir con candidato propio a las elecciones de 2010. Después de conocer los resultados, lograr un consenso ha sido imposible; a la más reciente reunión de directivos no acudió Gaviria y apenas se nombró una comisión para que estudie la propuesta del ganador.

Petro parece estar recibiendo más apoyo de afuera que del interior de sus toldas. Por ejemplo, Lucho Garzón le dijo a El Espectador que su interés ahora está en el centro: “Ya tomé la decisión, el Polo tiene su propia discusión y yo no me voy a meter donde nadie me ha llamado. No soy ni sapo, ni lambón. Pero Petro ha hecho una buena labor”, agregó.

En cambio, los que siguen en las filas del Polo no dudan en rechazar que exista descontento o división entre sus integrantes. El representante a la Cámara Venus Albeiro Silva, sostuvo que el Polo es un partido de izquierda en donde después de una gran discusión siempre se llega a un acuerdo: “No podemos coincidir de primera, antes hay que sustentar”. En su concepto, la aclamación que se le hizo a Petro esta semana en la sede del Partido es muestra de que sí hay respaldo. “Él es nuestro candidato presidencial, no lo eligieron para que fuera presidente del Polo”, agregó.

Para la dirigente política Gloria Cuartas, el Polo “reúne la diversidad independiente al candidato (...) No se puede considerar la discusión interna como un problema de división”. Sin embargo, la impresión de desunión del Partido se acrecentó cuando Carlos Gaviria anunció que no piensa acompañar la campaña de Petro, porque de por medio había “asuntos vitales” de divergencia e incluso situaciones personales.

A pesar de la fuerte declaración, el senador Enrique Robledo cree que prueba suficiente del respaldo de Gaviria a Petro fue su anuncio de votar por él. Además, el congresista defendió su partido y aseguró que la oligarquía colombiana los intenta desprestigiar porque “se les creció el enano. La izquierda superó la prueba de unidad y se vuelven a quedar con los crespos hechos los que pusieron velas a todos los santos para que el Polo se divida”.

Desde la barrera, la lectura de los hechos es bien distinta. El politólogo de la Universidad del Rosario Rubén Sánchez David, piensa que evidentemente hay diferencias en la colectividad que pueden trascender y explicó ellas se deben al “exceso de elementos doctrinales y a la falta de una dosis de pragmatismo. Es claro que hay rupturas porque Petro quedó como candidato y Gaviria renunció a acompañarlo”.

La percepción que se tiene es que Petro representa el ala moderada del Partido y Gaviria es el ala radical. Y precisamente ese es el problema, a juicio de Viviana Andrea Clavijo, experta en imagen política de la Universidad Javeriana: “Agruparon tendencias muy diferentes que chocan. Lucho se fue del Polo porque quienes tenían la dirigencia eran Dussán y Gaviria, y él quería ser más próximo al electorado que se está moviendo en un sentido distinto, es decir que no quiere los extremos”. Sin embargo, la académica sostuvo que aunque las consultas no son muestra de una elección real, en Bogotá demostraron que  al Polo Democrático lo castigaron por la cuestionada gestión de Samuel Moreno.

El concejal Antonio Sanguino, que acaba de pasarse del Polo Democrático Alternativo al Partido  Verde Opción Centro, coincidió en que, efectivamente, “la opinión pública castiga tantas equivocaciones”. Para él, la izquierda unida es la que debe conquistar la confianza de la sociedad y aún existen elementos, equivocados eso sí, que atentan contra dicha conquista: “Creo que aún la ciudadanía no le confía su destino a la izquierda porque en muchas ocasiones la siente asociada a la guerrilla y en la actual coyuntura de polarización la siente cerca a Chávez”.

Contrario a las anteriores consideraciones, el dirigente político Iván Cepeda asegura que hay un gran avance de esta tendencia política, que por primera vez tiene un techo común llamado Polo, aunque reconoce problemas y defectos históricos. “Algunos los atribuiría a las tendencias todavía dogmáticas que subsisten en su seno, pero al mismo tiempo a una constante seducción por parte de los sectores que han gobernado tradicionalmente en Colombia. De otra parte, contra la izquierda ha habido campaña de persecución, no sólo verbal sino violenta”, sostuvo.

Lo cierto es que mucho está en juego. El ascenso de la izquierda nacional fue contundente cuando Lucho Garzón ocupó en 2004 el segundo cargo de elección popular en el país: la Alcaldía de Bogotá. En 2005, el Polo Democrático Independiente se transformó en el Polo Democrático Alternativo, fusionando todas las tendencias izquierdistas del país. Un año más tarde la colectividad fue reconocida como la segunda fuerza electoral, cuando Carlos Gaviria sacó la histórica votación a la Presidencia de la República de 2,6 millones de votos, quedando después Álvaro Uribe y superando a Horacio Serpa, del Partido Liberal. Sólo un año después el Polo repitió Alcaldía de Bogotá con el triunfo de Samuel Moreno.

Hoy cada uno de los logros por los que el Polo ha sacado pecho se desdibujan. Lucho ya no está, Gaviria perdió la fuerza electoral de hace tres años y el apoyo al candidato elegido no está claramente definido. Como si fuera poco, la gestión de Samuel Moreno tiene abundantes críticas que muchos aseguran van a repercutir negativamente en la intención de voto del electorado en los comicios a Congreso y a la primera magistratura del Estado, el próximo año. Sus militantes niegan que haya división, pero a la fecha el Polo Democrático Alternativo ni siquiera ha elegido presidente.

Corrientes de Polo a Polo

Tres son las tendencias que fundamentan al Polo Democrático Alternativo:

La ortodoxia: influenciada por el marxismo, el maoísmo y el leninismo, muestra una postura radical en contra del capitalismo aspirando así a que pueda existir un modelo de gobierno con pleno control del Estado económica y socialmente.

Socialismo democrático: con una apuesta clara no sólo al Estado Social de Derecho, a la democracia, sino también al pluralismo ideológico. No descarta una economía de mercado fortalecido en un Estado con capacidad de intervención.

Democracia nacionalista radical: se acentúa en las políticas de asistencia social que comúnmente son relacionadas con populismo. Aunque coincide con la política del presidente venezolano Hugo Chávez, es afín de la economía de mercado, pero radical en el proteccionismo económico y en la defensa de la soberanía nacional.

  • Redacción Política | Elespectador.com

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