Revolcón al transporte en Bogotá

Paraderos, nueva señalización y control de calidad, a partir de 2011.

La licitación que adjudicará a las empresas transportadoras las rutas del Sistema Integrado de Transporte (SITP) está abierta desde hace dos días. El primero de diciembre, la Secretaría de Movilidad cerrará los pliegos y vendrán cinco meses de análisis, en los que se evaluarán los requisitos y las facultades de los concursantes. Será en mayo de 2010 cuando se conozcan las compañías que se encargarán de prestar el servicio público por los próximos años y en febrero de 2011 el sistema, literalmente, comenzará a rodar.

“Empezaremos con lo mejor de la flota actual de buses y con otros nuevos”, dice el secretario de Movilidad, Fernando Álvarez. Los recorridos por las principales troncales de la ciudad corresponden a los buses articulados y biarticulados de Transmilenio y en las zonas en que no exista cobertura serán los microbuses (de sólo una puerta), las busetas, los busetones y los padrones (buses un tanto más grandes que los actuales alimentadores) los encargados de movilizar a la gente. Según el funcionario, el motivo que impide una considerable remodelación de los vehículos es el costo de la tarifa. “Con los buses de ahora se puede mantener un precio de pasaje muy similar al que se tiene actualmente. Se cobrará una tarifa plena por el primer pasaje y una que está por definir, inferior a la plena, por el recorrido siguiente”. Según cifras de la Secretaría, en los estratos bajos las personas invierten entre el 12 y el 16% de sus ingresos en transporte, mientras que en los altos no sobrepasan el 5%.

El Distrito pagará a las empresas una remuneración por el servicio, que estará estipulada en cada uno de los contratos. Sin embargo, dicho pago permanecerá ligado a la calidad. Las compañías cuyos buses no se detengan exclusivamente en los paraderos, incumplan con los horarios de llegada a los mismos o violen el máximo de horas de trabajo permitido para cada conductor, serán penalizadas con multas que se deducirán de la remuneración establecida.

¿Cómo controlar que las compañías cumplan las reglas? Álvarez responde que el SITP tiene un alto componente tecnológico. Cada bus estará equipado con un Sistema de Posicionamiento Global (GPS), que indicará a una central controlada por Transmilenio dónde se encuentra y cada conductor tendrá una clave personal que le dará acceso al control del bus. “El hecho de que se vigile la calidad del servicio es un avance significativo para la ciudad, pues poner el control del transporte en manos del Estado obliga al orden”, asegura Javier Hernández, secretario de Tránsito durante la alcaldía de Antanas Mockus y actual asesor de la de Movilidad.

De acuerdo con Fernando Álvarez, aún son varios los detalles que se deben limar. La definición del costo de la tarifa, la ubicación de los paraderos, las rutas y los horarios de parada y funcionamiento son los más importantes. No obstante, el secretario afirma, convencido, que “este sistema le dará un giro radical a la manera en la que hasta ahora ha operado el transporte público en Bogotá”.