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Sin esperanza a bordo del Alakrana

El gobierno español busca un acuerdo con Somalia para terminar el secuestro de 41 días.

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El Espectador
09 de noviembre de 2009 - 10:35 p. m.
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Los enormes dientes blancos que se asomaban en las caras de sus secuestradores cuando sonreían fueron una señal de alerta para Ricardo Blach, patrón del buque atunero Alakrana, que fue secuestrado hace 41 días por piratas somalíes mientras navegaba por el océano Índico. Fue en ese momento que el marinero vasco presintió que el final de su cautiverio podría terminar en tragedia.

La efusividad entre los captores estalló tras enterarse ayer de que el gobierno español había aceptado que estaba contra las cuerdas y buscaba un pacto con las autoridades de Somalia. “Tengo miedo a que toda esta euforia se vuelva contra nosotros si mañana la justicia española nos da un revés y esto se retrasa. Si pasa eso, empezarán a matarnos”, le dijo Blach, en uno de los escasos diálogos que los piratas le permiten mantener solamente con medios internacionales, al diario madrileño El País.

El ministro español de Justicia, Francisco Caamaño, había confirmado horas antes que el convenio entre España y el gobierno de transición somalí busca que los dos piratas capturados por las Fuerzas Armadas Ibéricas, dos días después del secuestro del barco, sean juzgados en su patria natal. Para ello, ambos países trabajan contrarreloj para firmar un convenio de extradición.

Sin embargo, la esperanza de los 36 tripulantes retenidos a bordo del Alakrana es más frágil cada día. “El jefe de los piratas lleva cuatro días aquí y no para de hacernos putadas. Tiene unos 40 años y los demás se dirigen a él como ‘Presidente’. No nos deja dormir. Nos despierta por las noches para pegar tiros con sus ametralladoras en la cubierta del barco para asustarnos”, relató Blach desde el único teléfono que funciona en el barco, y agregó: “Están todos muy agresivos porque se pasan el día drogándose con una sustancia llamada kat, que es como un laurel”.

En la Península Ibérica, los familiares de los tripulantes han pedido una y otra vez al gobierno que negocie con los secuestradores, y han encontrado el apoyo de miles de manifestantes que han marchado en la ciudad de Bermeo, País Vasco, donde el atunero tiene su base.

Por su parte, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, primer ministro español, ha insistido en que está haciendo todo lo posible por traer de vuelta a todos los tripulantes. Hace dos semanas, el mandatario firmó un decreto que permitió a empresas privadas prestar seguridad a bordo de barcos, decisión que permitió a otro buque evitar ser secuestrado cuando navegaba el pasado 1° de noviembre por aguas somalíes.

Hoy, más de un mes después de su secuestro, el Alakrana sigue anclado en aguas somalíes y vigilado muy de cerca por dos fragatas de la Armada española. El pago de los US$4 millones que exigen los piratas por la tripulación es un impensable para Madrid.

Pero esto sólo hace que la angustia aumente entre Blach y sus hombres. “Tenemos comida, pero no hay agua para cocinarla. Potabilizamos 2.000 litros al día, pero no nos llega. Les decimos a los piratas que no se duchen, pero les da todo igual”, le comentó el marinero a El País.

Por El Espectador

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