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Fin del ‘apartheid’ de los taxis

A partir del viernes, los taxistas de Bogotá y Soacha podrán cruzar las fronteras entre los dos territorios sin que haya riesgo de ser penalizados.

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El Espectador
17 de noviembre de 2009 - 11:09 p. m.
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Sentados en una mesa, los representantes del gremio de los taxistas de Soacha y Bogotá tardaron más de un año de sesiones para definir el futuro de sus labores en el corredor que conecta la ciudad con el municipio. Todo lo conseguido durante este período quedará formalizado el próximo viernes, cuando se firme el convenio que permite a los taxistas de ambas poblaciones pasar libremente de una a otra, sin tener que llenar las planillas de viajes ocasionales y sin exponerse a que la Policía de Tránsito inmovilice sus vehículos.

El problema estalló en diciembre de 2007, cuando se prohibió a los taxistas de Soacha cruzar el límite de la Avenida Boyacá con Autopista Sur, en Bogotá. El motivo: desde 2000, los vehículos amarillos del municipio entraban y salían de la ciudad libremente, pagando un cupo casi cinco veces menor al que se paga en la capital y a competir directamente con sus colegas bogotanos.

Lo que en principio apareció como una solución para los taxistas de Bogotá, se convirtió en una tara incluso superior al problema original. La especie de apartheid que determinó el límite de ingreso en la ciudad llevó a los taxistas —los citadinos y los municipales— a enfrentarse a inmovilizaciones sucesivas de sus carros impuestas por la autoridad. El hecho de que se viera el trayecto entre Soacha y Bogotá como un recorrido intermunicipal obligaba a los taxistas a llenar una planilla cada vez que salían de un territorio y se internaban en el otro. El Ministerio de Transporte provee tres planillas a cada vehículo de forma quincenal, pero una vez se agotaban sus casillas y los vehículos tenían que cruzar la frontera, la Policía, en caso de descubrirlos, estaba obligada a detenerlos.

“La situación era realmente complicada, porque hay taxistas de Bogotá que viven en Soacha y gran parte de la población del municipio, un 60%, trabaja o estudia en Bogotá”, comenta Giovani Rodríguez, quien es gerente de una empresa de taxis en Soacha y participó en las conversaciones que derivaron en el acuerdo.

Del otro lado, Ernesto Sandoval, miembro de la Junta Directiva de Conaltaxis, gremio que agrupa los taxis de Bogotá, es consciente de que el problema necesitaba una solución. Sin embargo, aún considera injusto que los taxistas municipales tengan que pagar costos más bajos por su funcionamiento.

El alcalde de Soacha, José Ernesto Martínez, quien presidirá la firma del pacto el viernes al lado del gobernador de Cundinamarca, Andrés González, y del secretario de Movilidad, Fernando Álvarez, dice que parte del acuerdo obliga a los taxistas municipales a acatar integralmente todos los lineamientos del Distrito, como la norma del Pico y Placa, por ejemplo.

Por El Espectador

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