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Yercy Puello

La tercera mejor deportista del año ya sabe que una vez deje el patinaje, se dedicará a desafiar la cocina.

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El Espectador
05 de diciembre de 2009 - 09:58 p. m.
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Cuando la vi, le dije: “Creí que ibas a ganar”. Ella me respondió: “Yo también”, pero lo hizo con alegría y sin dolor. Estaba orgullosa y feliz por haber sido distinguida como una de las mejores deportistas de 2009 por El Espectador. Yercy Puello, cartagenera de 22 años, es la única colombiana de la historia que ha ganado cinco títulos mundiales en un mismo campeonato.

Parece una niña común y corriente, sincera por demás. Es tímida, tranquila y humilde como ella misma se define. Fue buena estudiante y quiso ser odontóloga, pero después de que el cuerpo y las ganas la alejen del patinaje, quiere ser chef. No le gustan las verduras, le encantan los camarones y en la cocina la enorgullece el arroz con pollo que prepara. “Me queda rico”, dice.

Es la cuarta hermana, la mimada, la consentida, la chiquita de la casa. Sus padres, Pedro Puello, ex boxeador, y Maritza Ortiz, siempre la motivaron con el deporte y aunque no les sobraban las comodidades, le dieron todo lo necesario para salir adelante. Su mamá es la mejor amiga y la regaña porque no le gusta hacer el aseo de la casa y porque le encanta molestar a los cinco sobrinitos que tiene.

Yercy los pellizca y le encanta verlos llorar, es tal vez la única maldad que ha hecho, porque siempre ha sido buena hija y la mejor deportista. Sueña con casarse, tener dos hijos y que el hombre que la acompañe sea cariñoso, sincero, trabajador y con buen trato. Ha tenido como tres novios y le encanta la rumba, pero el patinaje no se lo permite. El reggaetón y el vallenato son sus ritmos preferidos y no le gusta para nada la música electrónica.

En las aulas perdía más de una carrera con las matemáticas, pero le seguía la rueda a la biología, porque ama los animales. Leyó Cien años de soledad y ahora Sin tetas no hay paraíso le roba su tiempo libre, aunque de la pantalla chica intenta no perderse El capo y disfruta las películas de Disney.

Y si de gustos se trata, escogió las ruedas como aliadas, hizo de la velocidad su cómplice y convirtió los triunfos en costumbre, porque admite tenerle miedo al baloncesto y al voleibol ante el riesgo de un pelotazo.

En el Mundial de Patinaje en China, donde ganó las cinco medallas de oro que no la hacen ser más con sus amigos, ganó fácilmente la prueba de 200 metros ruta, porque tenía una confianza infinita. Y la de mayor dificultad fue la de 300 metros, que ganó por fracciones de segundo.

Admira a María Isabel Urrutia por la medalla de oro olímpica que ganó. Y como sabe qué es eso, dice que fue muy sufrida, meritoria y emocionante. Le gusta la gestión de Álvaro Uribe y aunque nunca ha votado, espera hacerlo por el tercer mandato del Presidente si se presenta.

Así es Yercy, una guerrera que siempre supo que podía ganar y en su corazón el deseo por la victoria está tatuado. Esa timidez de niña buena la hace pasar inadvertida en la calle, pero se agiganta en las pistas, donde es la mejor del mundo en cinco especialidades.

Por eso ella sigue creyendo que pudo haber ganado El Deportista del Año de El Espectador. Y yo también.

* Periodista de Caracol Radio

Por El Espectador

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