Internacional |5 Ene 2010 - 10:39 pm
La derrota electoral planea sobre el presidente Hugo Chávez en 2010
La pesadilla venezolana
Por: Simón Alberto Consalvi* / Especial para El Espectador
No habrá guerra con Estados Unidos, ni con Holanda, ni con Colombia, pero el discurso belicista persistirá.
Foto: EFE
El mensaje de Hugo Chávez es de guerra. Leyendo entre líneas se evidencia el temor que abriga de una derrota electoral.Este será el año que el Presidente de Venezuela quisiera borrar del calendario, porque siendo el año del tigre, está temeroso de que el tigre se lo vaya a comer, y es lo más probable. Las elecciones para la Asamblea Nacional, y la convicción de que nunca más va a tener un parlamento dominado por incondicionales, se le han convertido en una pesadilla de la cual no logra despertar. Entiende que está en vísperas de perder el poder absoluto que ha detentado durante una década. Todas las encuestas confirman su declinación en la opinión pública.
El fracaso total de su administración en materia de salud, seguridad, vivienda, de todas las misiones cubanas, los escándalos de los banqueros rojos que traficaron con los depósitos oficiales, la incapacidad y la corrupción, la escasez de agua y de electricidad que lo han llevado a ordenar el cierre de todos los centros comerciales a las 9 de la noche, no son cartas para ganar elecciones parlamentarias y él lo sabe.
Puesto frente a una derrota, con un gobierno incompetente, con un discurso agotado y monótono, Chávez piensa que apelando a fantasmas internacionales como la guerra con que lo “amenazan” Estados Unidos, Colombia, Holanda y las Antillas Neerlandesas, puede salir del laberinto. Pero mientras más habla de guerra, la gente lo va dejando solo.
Nadie quiere guerra en Venezuela, ni civiles ni militares, y todo el mundo sabe que la guerra es una invención y una excusa. Un país que importa el 70% de los alimentos, que carece de agua y de electricidad, que padece un gobierno que lo castiga sin piedad, sólo tiene un punto en la agenda: las elecciones para la Asamblea Nacional en septiembre de 2010.
En su mensaje de Navidad del 30 de diciembre, el Presidente volvió al tema de la guerra y en esta ocasión privilegió a Holanda como uno de los países que amenazan a Venezuela. No fue un mensaje de paz para los venezolanos, como generalmente son los mensajes de fin de año de los jefes de Estado, sino de advertencias a los militares de que si la oposición triunfa en septiembre y obtiene mayoría en la Asamblea, “irá contra ellos”. Leyendo entre líneas es fácil descubrir el significado de las palabras y el temor que abriga de una derrota. La oposición venezolana, por el contrario, ha sido cauta y respetuosa con las Fuerzas Armadas y se ha abstenido de involucrarlas en el debate, a pesar de que Chávez persiste en politizarlas.
Paralelamente, la Cancillería emitió ese día un comunicado sobre Holanda en el que reitera que Estados Unidos “usa los territorios coloniales de Aruba y Curazao en la preparación de una agresión militar contra Venezuela”, y pidió a las autoridades holandesas abstenerse de participar en esos planes (Aruba y Curazao no son “territorios coloniales”, tienen un estatus decidido por su pueblo).
Fue en Copenhague, durante la Conferencia sobre el Cambio Climático, donde Chávez, de manera sorpresiva, acusó a Holanda de complotar contra Venezuela. En suma, no habrá guerra ni con Estados Unidos, ni con Holanda, ni con Colombia, pero el discurso persistirá hasta donde Chávez descubra que los venezolanos rechazan el belicismo contra ellos y contra los demás y condenan la ambigüedad de las relaciones con las Farc.
*Escritor, historiador y ex ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela.
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Simón Alberto Consalvi* / Especial para El Espectador | Elespectador.com
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