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Muchos deambulan sin norte por las calles de Puerto Príncipe. Otros permanecen acostados en las camillas de los hospitales, con sólo un número o un nombre sin apellido que los identifica. Sin cifras oficiales, cualquier cálculo es desesperanzador: en Haití, la mitad de la población es menor de edad, “si las estimaciones dicen que cerca de dos millones de personas están afectadas por el terremoto y los niños son la mitad de la población, es fácil calcular (cuántos menores han sido afectados)”, decía el martes la portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Veronique Taveau.
La prensa internacional la llama la “crisis del millón de huérfanos”. Una manera hiperbólica de ilustrar el drama de miles de menores que se han sumado al desamparo sufrido por los 380 mil niños que vivían en orfanatos en Haití antes del terremoto.
ONG internacionales, encabezadas por Unicef, han anunciado que la prioridad será buscar que estos niños se reencuentren con sus familiares. “Nuestra política es tratar a toda costa de encontrar familiares del niño y lograr la reunificación familiar. La adopción la vemos como la última opción cuando todas las demás hayan fracasado”, dijo ayer. Taveau.
Varias entidades están preocupadas por el repentino aumento de solicitudes de adopción de ciudadanos occidentales, especialmente en Estados Unidos. El Consejo Internacional de Servicios Infantiles aseguró que había recibido 150 solicitudes de adopción en tres días, cuando el promedio no pasa de 10 mensuales. Su director, Tom DiFilippo, consideró peligroso dar vía libre a este flujo de peticiones masivas debido a los riesgos de “fraude, abuso o tráfico”. DiFilippo criticó así una iniciativa de la arquidiócesis de Miami que buscaría repetir la operación Peter Pan, que en 1960 se llevó miles de menores de edad de la isla de Cuba.
Mientras tanto, varios gobiernos anunciaron medidas de emergencia para acelerar los procesos de llegada de los huérfanos. Estados Unidos flexibilizará los requisitos de adopción, el gobierno alemán envió un avión para recoger a 100 niños haitianos cuya adopción estaba en proceso a pedido de parejas alemanas. Francia y España también contemplan la posibilidad de ayudar a que sus nacionales puedan recibir a los niños haitianos.
Decisiones opuestas
Holanda y Francia han tomado medidas opuestas con respecto al manejo de los huérfanos en Haití. Mientras que el lunes un vuelo charter salió de Amsterdam para recoger a 100 niños haitianos que estaban a punto de ser adoptados por parejas holandesas, otras fueron las medidas francesas.
Aunque inicialmente se había difundido que el presidente Nicolás Sarkozy había dado la orden de acelerar los procesos, el gobierno dio marcha atrás con sus esfuerzos y aseguró que su prioridad serían las labores de reconstrucción: “No se pueden traer a los niños así como así, sin saber si tienen una familia o si ya están en otro circuito de adopción”, dijo ayer el canciller francés Bernard Kouchner. Según el diplomático, 528 niños haitianos están en proceso de ser adoptados. 123 llegarán pronto.
España está conmovida
“Me encantaría poder contribuir un poco más en esta catástrofe, a parte de haberlo hecho económicamente, estoy muy interesada en recibir información para poder acoger o bien adoptar niños que han quedado huérfanos en Haití”, decía esta semana una española al programa de televisión Informativos Telecinco.
El ministerio de Asuntos Exteriores de ese país anunció esta semana que está “dando todos los pasos posibles” para lograr el traslado de los niños cuya adopción estaba en trámite. Sin embargo, aseguró que se mantendrá en la legalidad y que aún no adelantará procesos de nuevas peticiones, ya que en Haití están suspendidas.
La operación Pierre Pan
La secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, anunció esta semana que su cartera, en un análisis caso por caso, les dará “permisos humanitarios” a niños haitianos que sean confirmados como huérfanos y que fuesen susceptibles de ser adoptados en EE.UU.
Entre tanto, en la Arquidiócesis de Miami se seguía ventilando un polémico plan, bautizado Pierre Pan, y que, tal como su modelo en los sesenta, Peter Pan, buscaría traer a miles de niños huérfanos a los Estados Unidos, para luego ser ubicados en hogares. Hace cincuenta años, esa operación sacó de Cuba a 15 mil niños, enviados por padres anticastristas.