Política |2 Nov 2008 - 10:00 pm
El Primer Mandatario y los indígenas tuvieron un largo debate
Un encuentro sin acuerdos
Por: Elespectador.com
Habrá una nueva reunión entre el presidente Uribe y las comunidades étnicas. El jefe de Estado examinará retiro de la Fuerza Pública si los indígenas garantizan la no violencia.
Foto: EFE
El presidente Uribe llegó a La María, Piendamó. El sitio estuvo custodiado por la Fuerza Pública y la guardia indígena. Los ministros del Interior, Agricultura y Medio Ambiente acompañaron al Primer Mandatario.Sin compromisos puntuales terminó este domingo el encuentro de cinco horas entre el presidente Álvaro Uribe y las comunidades indígenas en el resguardo La María, municipio de Piendamó, Cauca. El debate continuará en una nueva reunión cuya fecha será establecida próximamente. Mientras tanto, el Gobierno estudiará la petición de retirar la Fuerza Pública de La María, siempre y cuando el grupo étnico garantice que no habrá bloqueos en las carreteras.
El árido escenario a cielo abierto estuvo marcado por constantes tensiones, que comenzaron cuando los indígenas se sentaron al escuchar las notas del Himno Nacional y terminaron con réplicas, punto por punto, en las que nadie dio el brazo a torcer.
Los indígenas presentaron un video de 12 minutos mostrando sus muertos, sus heridos, los enfrentamientos con la Fuerza Pública en el desalojo de la Vía Panamericana y hasta uniformados disparando a la minga, incluso francotiradores que, según ellos, apuntaban estratégicamente a los ojos de los manifestantes.
Tras un primer choque como preámbulo, en lengua indígena Aida Quincué, una vocera, abrió el debate. Tres puntos de negociación estaban sobre la mesa: La María, los Derechos Humanos y la territorialidad.
Rápidamente el encuentro se convirtió en un consejo comunal. El Presidente sentenció desde el principio que ningún territorio del país podría estar excluido de la presencia de la Fuerza Pública. En contraste, los indígenas denunciaron que en La María, Piendamó, los uniformados incursionaron provocando graves destrozos, saqueando incluso utensilios de cocina de las casas.
Uribe asumió la responsabilidad de haber ordenado el desalojo de la carretera, sustentando que Popayán en 1999 sufrió hambre por cuenta de bloqueos indígenas, algo que no estaba dispuesto a permitir. “El Gobierno ordenó que la Fuerza Pública entrara, pero una cosa es que entre y otra que lo dañe. Eso no se permite. Lo examinaremos con ayuda de personas con un juicio objetivo”, agregó el mandatario.
El director general de la Policía, general Óscar Naranjo, pidió que se formularan las denuncias pertinentes, como la de un indígena atacado a machetazos por un policía, pero descontentos con las explicaciones, los indígenas exigieron la renuncia del general.
Quincué pidió que no los compararan con una seguridad democrática que usa armas, con la forma en que ellos se han defendido. Y advirtió que si no encuentran justicia en Colombia, están dispuestos a llevar su caso ante la Corte Penal Internacional. La minga la aplaudió.
El Presidente les dijo que no lo ofendieran, sino que le entregaran argumentos para criticar la seguridad democrática. En ese momento se ofreció a examinar el escenario de que la Fuerza Pública se retire de La María, pero con garantías de que no habrá bloqueos de carreteras, ni violencia. Además, propuso que se defina un enlace de confianza entre indígenas y militares de Colombia.
Cuando llegó la hora de debatir el tema de derechos humanos, los indígenas rechazaron por insuficientes medidas como la destitución de 27 miembros de las Fuerzas Militares o programas como Familias en Acción, y en tono desafiante, Gilberto Yagué, uno de los líderes de la comunidad, dijo: “Señor Presidente, por ética y por moral no debe salir a decirle al mundo que las cosas están mejorando, cuando la realidad es otra. Queremos un gobierno con cambios estructurales”.
Uribe refutó cada uno de los puntos expuestos por las comunidades étnicas. Frente al canje humanitario, el Presidente pidió no comparar al grupo secuestrado por las Farc con los guerrilleros que están en las cárceles, “una cosa es la institucionalidad y otra la institucionalidad de la democracia”. Rechazó la queja de los indígenas de que el país se está entregando a multinacionales, pero los indígenas le empezaron a gritar algunos ejemplos como la represa de Salvajina. Entonces, Uribe señaló que esa obra no fue de su gobierno, pero la defendió, esa y otras, como decisiones de beneficios para todo el país. Cuando sostuvo que la seguridad democrática ha beneficiado a los civiles, fue chiflado por la comunidad.
Con más energía el Presidente enalteció sus planteamientos y cuestionó una vez más, como lo ha hecho en los últimos días, a las ONG de derechos humanos, sin nombre propio: “Hay unos sesgados, que ni siquiera saben cómo pensamos, vienen a condenarnos. El Gobierno es el primero en pedir reparación y verdad”.
Como ocurre en cada consejo comunal, el Primer Mandatario terminó dándoles la palabra a los ministros relacionados con el tema: el de Medio Ambiente, Juan Lozano, y el de Agricultura, Andrés Felipe Arias. Al hablar de territorialidad, Uribe aseguró que el subsuelo seguirá siendo del Estado. “Queremos examinar lo de las regalías para que les lleguen, pero no podemos echar para atrás el principio de que el subsuelo es propiedad del colectivo colombiano”, y frente a los reparos al TLC dijo que el tratado es cuidadoso con el medio ambiente.
Daniel Piñacué, vocero indígena, lamentó que no se hubieran logrado conclusiones.
Presidente considera a Vivanco cómplice de las Farc
Por segundo día consecutivo, el presidente Álvaro Uribe arremetió contra el director de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco. Lo hizo al final de la reunión con los indígenas en Piendamó (Cauca), luego de explicar que en Colombia ya no se habla de derechos humanos sino de la obligación de respetarlos y agregó que “antes de que Vivanco se convirtiera en cómplice de las Farc y viniera a criticarnos a nosotros (Gobierno), ya estábamos haciendo esfuerzos contra la guerrilla”.
También se refirió al líder de esta ONG el sábado durante el consejo comunal celebrado en Envigado (Antioquia), cuando sostuvo que las organizaciones internacionales Human Rights Watch y Amnistía Internacional no tienen que venir al país a enseñar de derechos humanos, ni de convicciones cristianas, ni democráticas.
En el consejo comunal agregó: “Quiero recordarle al señor Vivanco que no es profesor nuestro en derechos humanos y que no lo recibimos como tal”.
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