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Camilo Villegas
La historia del golf está protagonizada por una jungla llena de talento, capacidad, fortaleza mental y decisión donde un ‘Toro’, un ‘Oso Dorado’, un ‘Tiburón ‘Australiano’, un ‘Tigre’ y un ‘Hombre Araña’ han brillado, encadenando de forma común y misteriosa, triunfos y sucesos como señalados por la coincidencia de los dioses.
Esas especies privilegiadas y brillantes no se han extinguido gracias a la aparición de otras que han renovado el espectáculo golfístico a través de los tiempos. Y Colombia hoy tiene uno de esos bichos que nacen cada varias décadas y que ya hace parte de la exclusiva red de los privilegiados.
Antes de la primera guerra mundial y cuando se establecía la República Popular China, nació un ‘Toro’, Byron Nelson, que ganó 18 torneos en un año, 11 de ellos de forma consecutiva. ‘El Oso Dorado’, Jack Nicklaus, llegó al mundo cuando Hitler estaba invadiendo Dinamarca y Noruega, para convertirse en el mejor de la historia con 18 títulos en torneos de Grand Slam. Luego un ‘Tiburón’ Australiano, Greg Norman, irrumpió de las aguas australianas el año cuando nació el primer computador presentado por Bell Telephone y se convirtió en el prototipo de la modernidad golfística. Un mago, ‘El Tigre’ Woods , abrió sus ojos ante el mundo el mismo año en que un negro, Arthur Ashe, ganó por primera vez Wimbledon y el año en que murió el franquismo. Tiger llegó a la tierra para cambiar la historia. Y el ‘Hombre Araña’, Camilo Villegas, nació cuando Argentina recuperó las Malvinas y se inauguró la hidroeléctrica más grande del mundo, la de Itaipú entre Paraguay y Brasil, advirtiendo que era la hora del tercer mundo.
En esta selva deportiva, Villegas representa hoy la ilusión de un nuevo país: exitoso, tranquilo, seguro, buena persona, inteligente y metido en la pelea por la cúspide ante los mejores del mundo. Su figura y su juego ya son suficientemente atractivos en Estados Unidos, Europa y Asia para los medios y las empresas que quieren potenciar sus productos a través del golf. Es un bicho raro en esta Colombia de ciclistas, patinadores y boxeadores, donde el sufrimiento y la tragedia han caminado de la mano del deporte; donde la corrupción, la insurgencia y las desgracias naturales siempre ocupan las primeras planas, mientras el golf siempre fue para pocos.
Camilo es dueño de un estilo y es el heredero del legado de Tiger que volvió la actividad un show mediático, donde lo físico se ligó a lo mental como una exigencia que antes no era obligatoria ni necesaria. La posición de ‘Spaiderman’, que adopta para leer las caídas de los ‘greenes’ es conocida en el mundo y su imagen es apetecida en comerciales. Ante el público genera una atracción que invita al autógrafo y a la foto que siempre concede con amabilidad.
Este año, la PGA lo incluyó en el selecto grupo de candidatos a mejor golfista mundial del año. No será fácil ganarles la pelea a sus amigos Vijay Singh y Sergio García con quienes comparte buena parte de su vida deportiva, o a Tiger Woods, que aunque se ausentó seis meses por la lesión de su rodilla, sigue en el tope del escalafón, o a Padraig Harrington que con sus triunfos en el British Open y en el PGA Championship, es el favorito.
Jugadores sensaciones
En el golf la técnica del ‘swing’ es celosa y requiere de precisión para poder repetirla con acierto. Camilo es más un jugador de sensaciones que de programación rigurosa en sus movimientos. Por eso, no tiene un entrenador fijo y por eso también juega más con su intuición que con el video de sus golpes. Conoce bien su ‘swing’, enseñado por Rogelio González, en Medellín, y lo nutre más sintiendo que observando. Y aunque a veces la gran potencia que posee tiende a traicionarlo, hoy dosifica bien su juego hasta el punto de sacrificar distancia con su ‘driver’ para ganar precisión. El ‘putter’, que no le funcionó muchas veces en las primeras temporadas, hoy es su fuerte. Pudo superar los desaciertos en el ‘green’ con inteligencia, pues supo cambiar el chip de la inseguridad y la desconfianza por otro donde la certeza al rodar la bola frente al hoyo se volvió precisa y contundente.
La mente de Camilo es privilegiada. Siempre supo lo que era vencer, fue triunfador en todas las categorías y en todos los campos donde compitió en Colombia. La frontera entre los mejores y los buenos está ahí, en saber ganar, porque todos juegan bien y golpean correctamente la bola. Villegas logró asimilar la presión de la PGA y de los grandes torneos, tiene amistad con las figuras, lo respetan los históricos, lo quiere el público y supo mantener la ventaja en el BMW Championship y remontar en el The Tour de Atlanta para ganar los dos últimos torneos de la Fedexcup, donde al final ocupó la segunda posición.
Deportista del Año
El premio de El Espectador como deportista del año fue justo y merecido. Su actuación este año fue brillante y desbordó las expectativas. Lleva tres años en el Tour Americano, ha jugado 75 torneos, pasó 54 cortes, ganó dos títulos, tres segundos lugares; cuatro terceros y 17 top-10. Y fue quinto este año en número de ‘birdies’, casi cuatro por ronda, y quinto en promedio de golpes por ronda, menos de 70, lo que es excelente para un jugador nuevo.
Algunos dicen que las coincidencias no existen, pero cuando los astros se alinean y la generosidad de los conductores del universo se derrama, suceden cosas extraordinarias: en el momento en que Camilo agarró por primera vez un palo de golf cuando tenía cuatro años, Jack Nicklaus ganaba su sexto y último Másters de Augusta en 1986; Greg Norman obtenía su primer ‘major’ el US Open, y Tiger Woods lograba –en el campo de Presidio en San Diego California– su primer título orbital en el Mundial Junior, con 10 años de edad. Precisamente cuando estaba naciendo ‘El Oso Dorado’, Nicklaus, en 1940, un ‘Toro’, Byron Nelson, levantaba el trofeo del PGA Championship. Y el quinto triunfo de Nicklaus en Augusta fue al mismo tiempo que el nacimiento de Tiger en 1975.
Para completar las coincidencias, Nelson, Nicklaus, Norman, Tiger y Camilo nacieron entre el 30 de diciembre y el 10 de febrero, 40 días de inspiración para el poder creador. Época de capricornius como la llamaban los Caldeos, donde los nacientes se caracterizan por ser trabajadores, disciplinados, prácticos, prudentes, reservados y ambiciosos. Estos primeros 40 días del año son dominados por Venus y Júpiter que en su conjunción con la luna creciente hacen que las buenas ondas del cosmos confluyan en propósitos comunes.
Este paisa sencillo, tranquilo y buena gente, hace fácil lo difícil en la cancha, tiene la agresividad del tigre, la astucia del tiburón, la sutileza del oso y la fortaleza del toro. Es una araña que se mueve sigilosa por el pasto vivo de las canchas, sus ojos sólo miran la bandera y su mente enfoca únicamente el hoyo. El futuro está abierto a su talento y de mantener el privilegio que le concedió la naturaleza, Camilo Villegas, un bicho extraño entre nosotros tocado por los astros, seguirá mejorando su posición como uno de los grandes en la jungla del golf.
Las lágrimas que derramó Camilo Villegas en la ceremonia del Deportista del Año de El Espectador, emocionado, atorado por el sentimiento y deslumbrado por la presencia del profesor Luis Fernando Montoya, son clara muestra de su compromiso con Colombia y de su idea clara de ofrecer siempre su mejor esfuerzo y ser por encima de los triunfos o los fracasos, un buen ejemplo.
Tres años en la élite del golf mundial
Para el antioqueño Camilo Villegas la temporada 2008 significó su consolidación en la élite del golf mundial.
Además de sus dos victorias en torneos de la Copa Fedex (BMW Championship y The Tour Championship), el paisa, que el próximo 7 de enero cumplirá 27 años, obtuvo nueve top 10 y en la mitad de los 22 eventos en los que participó logró meterse entre los 25 mejores.
Como si fuera poco, ascendió a la séptima posición del escalafón de la Asociación de Golfistas Profesionales, PGA, en la que ahora su nombre figura cerca a los de Tiger Woods, Phil Mickelson y Vijay Singh, Sergio García, entre otros.
Camilo se convirtió en jugador profesional en 2004 y luego de dos campañas en el Nationwide Tour, logró el carné para participar en el circuito de la PGA. En las tres últimas temporadas ha jugado 75 campeonatos y en 54 de ellos ha superado el corte. En la actualidad es una de las figuras indiscutidas del golf mundial.
Rodríguez le ‘pintó’ la cara
El pasado jueves, durante la ceremonia de exaltación de los mejores deportistas del año de El Espectador, Camilo Villegas recibió como regalo un cuadro pintado, en apenas siete minutos, por Javier Rodríguez, quien logró en poco tiempo plasmar en un lienzo los rasgos más característicos del golfista.
Emocionado, Villegas reconoció el esfuerzo y el talento del artista, antes de regalarle el cuadro al profesor Luis Fernando Montoya y su familia. Adriana Herrera, la esposa del entrenador, señaló que están pensando en organizar una subasta para recoger fondos para fundaciones de ayuda a los niños.