Caballos en el limbo

Desde el 31 de enero las ‘zorras’ deberían dejar de circular por las vías. Pero nada que empieza su largo proceso de sustitución.

Sólo quedan cinco meses para que los 1.709 caballos que a diario mueven carretas cargadas de escombros y todo tipo de materiales por las calles de Bogotá, salgan de las vías definitivamente.


Por lo menos así está señalado en el Decreto 1666 de mayo de 2010, que contempla que antes del 31 de enero de 2012 tendrán que sustituirse los vehículos de tracción animal (‘zorras’) en todo el país. Sin embargo, esta es la hora en que cerca de 300 zorreros, interesados en reemplazar su carreta y varios interesados en adoptar los caballos, siguen esperando la señal del Distrito para iniciar el proceso.


Andrea Padilla, vocera de la organización internacional AnimaNaturalis, denunció ayer el retraso, que estaría postergando en muchos casos el maltrato de estos animales y dejando en vilo a las más de 2.470 familias que viven de las carretas y que desconocen cuál será su sustento desde el 31 de enero. De hecho, AnimaNaturalis convocó ayer una manifestación en la Plaza de Bolívar para exigirle al Distrito acciones efectivas de sustitución.


Pese a que una de las alternativas que tienen los zorreros es cambiar su carreta por una motocarro, la Secretaría de Movilidad reconoció que inicialmente apenas 300 familias podrían beneficiarse con los apoyos económicos para la sustitución, debido a que el Distrito sólo cuenta con $2.500 millones.


Guillermo Zambrano, representante de la Asociación de Carreteros de Bogotá, advirtió que muchos zorreros rechazan la propuesta del Distrito porque no cuentan siquiera con la cuota inicial para comprar las motocarros.


Lo más alarmante es que a estas alturas no se ha iniciado el proceso de licitación. Así lo confirmó la subsecretaria de Movilidad Marta Hernández, quien señaló que los pliegos estarán listos a fin de mes y que la adjudicación se haría mínimo en tres meses más. Sería el próximo alcalde, con el tiempo en contra, el encargado de encontrar una solución.


Luis Sandoval, director de la ONG Refugio Animal —que aspira a tramitar las adopciones de los equinos que saldrán de las calles—, explica que además es necesario hacer un diagnóstico de las condiciones de los animales y un estudio de quienes quieran adoptarlos. “Si el proceso se hace de afán, podríamos correr el riesgo de que continúe el maltrato, terminen sacrificados o, lo que es peor, que se utilicen para consumo humano”, enfatizó.


Opinión similar tiene el exconcejal y líder ambientalista Roberto Sáenz, quien insiste en que el Distrito no tiene ninguna disculpa para seguir dilatando el cambio. Mientras tanto, muchos caballos continúan por las vías, no sólo en condiciones de maltrato, sino además como grandes barreras para la movilidad en plena capital del país.