Petro cumple 100 días de gobierno este lunes

Enfrentando la adversidad de los políticos nacionales y locales, el alcalde ha dejado ver algunas buenas ideas, pero también una preocupante volatilidad y falta de gerencia.

En las elecciones distritales de 2011 los bogotanos observaron cómo el Movimiento Progresistas, de reciente creación, irrumpió vigoroso en la escena electoral al ganar la Alcaldía de Bogotá y obtener la segunda votación en las elecciones del Concejo Distrital. Esta situación evidenció la cada vez más acentuada esquizofrenia electoral de los capitalinos, que en el ámbito nacional le apuestan a opciones de centro derecha, y en el distrital a opciones de centro izquierda o de izquierda.

Pero los resultados de octubre pasado también dejaban en claro otro elemento: la votación fue para el candidato progresista, y no para su lista de Concejo.

Así, ya desde entonces se delineaban dos importantes tensiones políticas que han atravesado estos cien días de gestión. Por un lado, la relaciones con un Gobierno ideológicamente adverso, y por otro, un Concejo sin mayorías oficialistas.

Concejo adverso

Dado que las curules obtenidas por el Movimiento Progresistas en el Concejo, no permitieron al mandatario contar con mayorías, exigía que éste asumiera la tarea de conformar una coalición multipartidista que le permitieran sacar adelante su programa de gobierno, empezando por la aprobación del Plan de Desarrollo Distrital.

La tarea, sin embargo, era de difícil cumplimiento por dos factores: primero, sus declaraciones y denuncias en contra del Polo Democrático Alternativo, y su dirigencia, que le cerraban la puerta a cualquier posibilidad de acercamiento; segundo, el liderazgo de los dirigentes nacionales de los partidos que conforman la Unidad Nacional, lograron que ésta se tradujera en lo local (a una Unidad Distrital con 29 concejales).

En medio de este proceso, el mandatario manifestó su oposición a conformar coaliciones políticas que tuvieran origen en negociaciones burocráticas, una práctica recurrente en las democracias contemporáneas; sin embargo, su planteamiento se deslegitimó por los acercamientos burocráticos que inició su entonces Secretario de Gobierno, con algunos partidos que contaban con representación en el Concejo, a los que ofreció las migajas del ponqué burocrático distrital.

Como resultado de lo anterior, los partidos de la Unidad Distrital manifestaron no estar en oposición al gobierno del mandatario capitalino, pero dejaron a los progresistas sin la presidencia del cabildo. Dignidad de gran relevancia, en particular por el manejo de la agenda de los temas que se debatirán, entre ellos el Plan de Desarrollo.

Respecto a éste último, el mandatario capitalino planteó que, de no contar con el apoyo del Concejo para sacarlo adelante, lo haría por Decreto, como lo hizo en su momento el exalcalde Antanas Mockus. Lo que no aclaró, fue que Mockus lo hizo no sólo por no contar con una bancada mayoritaria en el Concejo, sino por haberse negado a negociar con ellos la burocracia distrital, como sí lo hizo el primer Secretario de Gobierno Distrital.

Hoy las relaciones entre el mandatario y el Cabildo prometen no mejorar, a tal punto que el primero ha manifestado que el segundo busca torpedear su política de inclusión social.

La Nación versus el Distrito

El ejecutivo en Colombia tiene una gran importancia para la puesta en marcha de proyectos y programas en Bogotá, pues es un agente cofinanciador de los mismos; sin embargo, los planteamientos del mandatario distrital, respecto a temas en los que requiere del apoyo financiero del gobierno nacional, están desprovistos de recursos técnicos, lo cual se evidencia en la volatilidad de sus propuestas.

Los bandazos en los proyectos de la administración, como la incertidumbre sobre el metro, ahora que se quiere priorizar la construcción de un tren ligero por la Séptima, parecen haber minado la confianza del Gobierno Nacional en las propuestas del Alcalde, de modo que el presidente Santos le pidió al alcalde que definiera hacia dónde quería llevar a la ciudad. Así mismo, Petro chocó con varios ministros del despacho. Con el Ministro de Transporte se ha enfrentado no sólo por los temas de movilidad antes enunciados, sino también por la construcción de la Avenida Longitudinal de Occidente, a la que se opone el alcalde. También chocó con el Ministro de Minas y Energía, quien salió a desmentirlo luego de que el burgomaestre anunciara un posible racionamiento de energía y gas en la capital.

No obstante, no todo ha sido incómodo entre ambos. La propuesta de restricción al porte de armas fue recibida con total beneplácito por el Gobierno nacional, el cual presentará un proyecto de Ley que respalde la medida.

En suma, el mandatario distrital en sus primeros cien días ha ejecutado soluciones plausibles, como la reducción de la inseguridad y la puesta en marcha de programas como el de consumo mínimo vital de agua, y salud a su casa. No obstante, queda en deuda con la capital en su rol como administrador y como gerente, lo que le exige tener en cuenta estudios técnicos a la hora de tomar decisiones.

La atención a las problemáticas de los capitalinos en materia de movilidad no puede ser tan cambiante como los diarios despertares de su mandatario. Ni el destino de la capital puede ser manejados desde una cuenta de Twitter, ni pensados en función de aspiraciones presidenciales.

* Decano Adjunto, Escuela de Política y Relaciones Internacionales, Universidad Sergio Arboleda


Cronología: Cien días de Petro: los hitos

Enero
1

El día de su posesión como alcalde, en la Plaza de Bolívar, Gustavo Petro anuncia que buscará la prohibición al porte de armas como medida preventiva para fortalecer la seguridad ciudadana.

Enero

17

El alcalde comienza su gobierno dándole un giro revolucionario a su manera de comunicarse con periodistas y ciudadanos. No todos se adaptan al cambio, e incluso el noticiero CM& lo tilda de “totalitario”.

Enero

18

Comienza el choque con el gobierno Nacional. El ministro de Transporte, Germán Cardona, le pide públicamente que construya la Avenida Longitudinal de Occidente, tal y como se pensó en 1998.

Enero

30

Comienza la confrontación con el Concejo. Con el nombramiento de Darío F. Cepeda como presidente esta corporación, 29 ediles se revelan contra la aspiración del alcalde a formar mayorías.

Febrero

7

Se anuncia la peatonalización temporal de la carrera Séptima entre las calles 26 y 6ª, como alternativa para el tránsito vehicular, debido a la demolición del puente ubicado en esta misma carrea con Calle 26.

Febrero

8

Paul Bromberg, quien aspiraba a veedor distrital, rompe con Petro y lo acusa de no querer “oposición dentro del Gobierno”. El líder mockusiano critica severamente los modos de gobierno del mandatario.

Febrero

9

Transmilenio es víctima de una jornada vandálica. Se desata una crisis interna en el gabinete que conduce a la renuncia de varios funcionarios de TM, y a la ratificación del Alcalde de que renegociará los contratos.

Febrero

23

La administración cumple la promesa de reducir costos de servicios públicos, y ordena la garantía de seis metros cúbicos de agua para 617.355 hogares de los estratos 1 y 2 de Bogotá.

Marzo

14

Denuncian que el gerente del Fondo de Vigilancia y Seguridad, Polo Ávila , (foto) se posesionó sin contar con diploma universitario. Procuraduría abre investigación en contra del Alcalde.

Marzo

26

Petro solicita al Concejo un cupo de endeudamiento por $800 mil millones para construir el metro ligero por la 7ª. Se abre la polémica, pues este cupo era para la construcción de la primera línea del metro.

Marzo

30

Antonio Navarro, secretario de Gobierno, renuncia por motivos personales. El alcalde reconoció su dolor por la salida de uno de los secretarios bandera del gabinete y negó que existieran conflictos.