Bogotá |29 Jun 2008 - 9:09 pm

“La estrategia del caracol”

Por: Aquiles Cuervo / Colaboración del lector

¿Qué pasó con la casa donde fue filmada está película en 2006? Un lector de El Espectador cuenta la historia de esta edificación.

Una casa de  película
Foto: Oscar Pérez - El Espectador

La casa de la película, actualmente, es un centro de ventas.   

Todos recuerdan la película de Sergio Cabrera, “La estrategia del caracol”, pero no todos saben cuál fue la suerte de la célebre vivienda donde se filmó la película, ubicada sobre la carrera 9, entre calles décima y novena, apenas a cuatro casas del Palacio de Nariño. Han pasado ya quince años, y el lugar es ahora un centro comercial menor. ¿Qué ocurrió?

Quienes han visto la película recordarán que uno de los objetivos de los inquilinos era no dejarse  desalojar por la Policía, que actuaba por una orden judicial, presionada por el Propietario del Predio quien pretendía construir un edificio nuevo. Para hacer frente a esta situación, los inquilinos se organizaban en asambleas permanentes y decidían finalmente trasladarse de “inquilinato”, demoliendo desde adentro la Casa, e instalarse en un lote del suroriente de Bogotá, con el fin de construir colectivamente una vivienda nueva.

Actualmente, la realidad de esta casa coincide con la ficción, pero sólo parcialmente. Es decir, la última imagen de esta edificación es, en efecto, la de su destrucción. Sin embargo, a diferencia de la película, los habitantes de este Inquilinato han tenido que trasladarse una y otra vez a diferentes casas, y la mayoría no ha encontrado un lugar estable donde vivir.

El inquilinato es un lugar y una práctica donde se vive la exclusión a diario. Es un fenómeno social que no se limita de ninguna manera al centro histórico de la ciudad, sino que existe también en zonas periféricas de Bogotá, en otras ciudades de Colombia y de América Latina.

Sin embargo, en el centro histórico  el problema se relaciona directamente con el patrimonio. En buena medida, la invisibilización a la que se somete al Inquilinato, en ocasiones buscada por los propios inquilinos, que prefieren, por diversas razones, mantener una especie de anonimato lo convierte en un tema tabú o lo mantiene enclaustrado en los estigmas y los estereotipos.

Lo que está en discusión pues, es el concepto de patrimonio. De nada sirve socialmente conservar una edificaciones en muy buen estado si se les despoja de quienes les otorgan un sentido vivencial e histórico. Escasa utilidad representa para la memoria colectiva de la ciudad el privatizar edificaciones que han sido testigo de momentos sublimes en la historia del país como el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Nos referimos a la Clínica Central (calle 12 carrera 4), donde fue llevado el cuerpo casi inerme del Caudillo en aquel mediodía del 9 de abril de 1948, y su conversión en un edificio de carácter privado que ni siquiera recuerda su antiguo uso y significado.

“La estrategia del caracol” espera entonces una segunda parte, digna de su memoria,  y la nuestra también.

  • Aquiles Cuervo / Colaboración del lector | Elespectador.com

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