Bogotá |25 Mayo 2008 - 7:46 pm
Prácticas recomendaciones para actuar antes, durante y después de un sismo
Manual para enfrentar el temblor
Por: Elespectador.com
El movimiento telúrico del sábado, de 5.6 puntos en la escala de Ritcher, y 3.8 kilómetros de profundidad, cuyo epicentro fue en El Calvario, Meta, sólo produjo daños menores. Los sismólogos insisten en la importancia de la prevención.
Foto: AP
El acceso a las zonas devastadas, uno de los principales problemas para los cuerpos de rescate .Escenas de pánico se vivieron el sábado en la ciudad, pasadas las dos y media de la tarde, como consecuencia del temblor de 5,6 puntos en la escala de Richter que tuvo como epicentro la población de El Calvario, en el departamento del Meta.
Las primeras imágenes que captaron los medios de comunicación mostraban los escombros de un muro destruido en el edificio de la Contraloría, ubicado en la avenida 26 con 35. Pasados algunos minutos, voceros de la Cruz Roja y del Sistema Distrital de Prevención y Atención de Emergencias, informaron que en la capital la situación estaba en control.
Los hechos evocaron la campaña que en 2006 lideró el Depae (Departamento de Prevención y Atención de Emergencias), “Con los pies en la tierra”, sustentada en la opinión de diversos sismólogos, quienes aseguraban que la ciudad no estaba preparada para un temblor de grandes magnitudes, y que éste se podría presentar en cualquier momento. Por ello presentamos este práctico manual de prevención.
Sacudida la Contraloría
“Adentro del edificio había 11 personas cuando sucedió el sismo, seis pertenecientes al personal de seguridad y cinco funcionarios de la Contraloría. Aparte del daño en una de las fachadas del edificio no pasó nada más”, dijo el jefe de Prensa de la Contraloría de Bogotá, John Portela.
Durante el movimiento telúrico que se registró el sábado en horas de la tarde, el cual tuvo una intensidad de 5.6 grados en la escala de Richter, una parte del edificio del ente de control, en donde también funciona la Lotería de Bogotá, se desprendió.
Quedaron en el piso los pedazos de ladrillo y cemento desperdigados alrededor de la entrada de la edificación. Los vecinos pensaron lo peor. El pánico fue total. Los transeúntes y conductores que pasaban por el sector tomaban fotos con sus celulares. Era como en las películas, cuando después de un gran desastre quedan las heridas en las construcciones como testimonio vivo de la fuerza de la naturaleza.
Por fortuna, los daños fueron menores. En el interior del edificio, de acuerdo con Portela, sólo se registraron vidrios rotos y algunos computadores dañados.
Por su parte, Mauricio Toro Acosta, director del Cuerpo de Bomberos de Bogotá, indicó que luego del hecho se estaba esperando la llegada de ingenieros del Departamento de Prevención y Atención de Emergencias de la ciudad para que evaluaran la salud estructural de la construcción. Sólo hasta entonces volvería a estar permitida la entrada de personal al edificio.
El drama de Puente Quetame
Un total de 11 víctimas fatales, 54 heridos de consideración y más de mil personas afectadas, fue el saldo registrado en el oriente de Cundinamarca tras el sismo registrado el sábado en la tarde.
El gobernador del departamento, Andrés González Díaz, se desplazó al municipio de Quetame minutos después del evento, en donde inspeccionó el estado de las viviendas y coordinó la atención inmediata para los más de mil damnificados que se encuentran refugiados en albergues ubicados en el casco urbano del municipio y en la inspección de Puente Quetame.
“La prioridad será el albergue de niños, mujeres y personas de la tercera edad. Para tal efecto estamos disponiendo de colchonetas, frazadas, carpas, plásticos, agua, kits de aseo y mercados. Vamos a trabajar en la construcción de albergues provisionales como los que se hicieron en San Cayetano hace unos años, para dar paso a la reconstrucción del municipio una vez se haya realizado el inventario de daños”, señaló.
Ayer en la mañana, González Díaz presidió un Consejo de Gobierno con el fin de definir el plan de contingencia orientado a desarrollar un censo puntual que permita evaluar el estado de las infraestructuras para identificar el grado de riesgo que generan las mismas para la población y adoptar las medidas pertinentes.
Desde el sábado comenzaron a desplazarse al lugar de los hechos miembros de los cuerpos de socorro del nivel nacional y departamental, así como personal de la Policía de Cundinamarca y del Ejército Nacional, para colaborar con las víctimas y con una situación que se ha vuelto más complicada de lo que podría ser, como consecuencia del crudo invierno que azota la mayor parte del territorio nacional.
Derrumbe inminente
Después del sismo del sábado la casa del administrador de un lote, ubicado en la calle 69A con carrera 4ª, se vino abajo, encima de un lugar donde juegan los niños que viven en el lugar. En el mencionado terreno está presupuestada la construcción de un edificio. Sin embargo, el propietario aún no cuenta con la debida licencia, de acuerdo con María Isabel Flórez, vecina del sector, para quien, además, pudo haber sucedido una verdadera tragedia con el derrumbamiento de la vivienda.
Flórez explicó que también la constructora taló los árboles del terreno sin la debida autorización del DAMA, lo que ha contribuido a la inestabilidad del terreno, más aún con la crudeza de las lluvias que se presentan en la actualidad en Bogotá. Los vecinos del lote instauraron una demanda por estas dos razones el año pasado.
“La vida pende de un hilo”
“Todo se empezó a mover. De repente vi que el televisor parecía venirse encima. Era hora de salir del cuarto. Al intentar levantarme llegó el remezón más fuerte. Todo traqueaba. ‘Se van a caer los muros’, pensé. Intenté calmarme, pero los gritos de la gente le ponían mayor dramatismo a la situación. Al tiempo se encendieron varias alarmas. El movimiento de tierra había concluido. Desde un segundo piso bajé las escaleras, abrí la puerta y me encontré en la calle con la multitud. Una señora apretaba fuerte a su hija, un joven se desesperaba intentando hablar por teléfono. Todos miraban hacia los edificios más altos, esperando un nuevo movimiento. Afortunadamente no llegó. Por el momento”.
Juan Carlos Pérez
“Por fortuna, cuando sentí que todo empezaba a moverse, un señor dijo que mantuviéramos la calma, que venía la réplica, siempre de menor intensidad. Yo contaba los segundos, tomada de la mano de mis hijos. Lo peor ya pasó, pensaba, lo peor ya pasó. Algunas señoras comenzaron a correr escaleras abajo. En la calle había cientos de personas fumando. Se notaban alterados. Yo pensé que la vida pende de un hilo muy delgado”.
María Eugenia Gómez
Datos sísmicos de aquí y allá
De acuerdo con el servicio geológico de Estados Unidos, el temblor del sábado ocurrió a 10 kilómetros de profundidad y tuvo una intensidad de 5.6 grados en la escala de Richter. Sólo la semana pasada se registraron, en el mundo, 214 temblores.
El más fuerte ocurrió el viernes 23 de mayo en la mitad del océano Atlántico, a 10 kilómetros de profundidad, y tuvo una intensidad de 6.4 grados. Los más suaves, ambos con una magnitud de 2.5 grados, ocurrieron en las islas Andreanof, pertenecientes al estado de Alaska, en Estados Unidos.
Según la Cruz Roja Colombiana, el movimiento telúrico dejó 54 personas heridas y 5.000 afectadas. Hay 47 viviendas reconocidas oficialmente como destruidas y 160 averiadas, número que podría crecer hasta un promedio entre 1.000 y 2.000.
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